La Virgen de la Victoria camina con nosotros

Saludo de
Mons. D. Julián Ruiz Martorell
Obispo de Jaca

A la Hermandad del Primer Viernes de Mayo

Julian-Ruiz-Martorell

Primer Viernes de Mayo 2013

Entre los festejos tradicionales que se celebran anualmente en Jaca destaca el Primer Viernes de Mayo, que conmemora la batalla que se desarrolló aproximadamente en el año 760, a las afueras de la ciudad.

Según cuentan las crónicas, en el campo de batalla vencieron los soldados que tremolaban el estandarte de Sobrarbe, con la cruz, signo de nuestra redención. Junto con los gritos de júbilo y los vítores, de los corazones brotó una profunda gratitud a Dios por haber concedido su poderoso apoyo para alcanzar la victoria.

En memoria de aquel glorioso suceso se erigió en el siglo X una iglesia para el culto y veneración de la Virgen Santísima bajo la invocación de Nuestra Señora de la Victoria. El Primer Viernes de Mayo experimentamos la cercanía de la Virgen, nos acogemos a su intercesión y le rogamos con la plegaria de Benedicto XVI en su encíclica “Deus caritas est”: “Santa María, Madre de Dios, tú has dado al mundo la verdadera luz, Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios. Te has entregado por completo a la llamada de Dios y te has convertido así en fuente de la bondad que mana de Él. Muéstranos a Jesús. Guíanos hacia Él. Enséñanos a conocerlo y amarlo, para que también nosotros podamos llegar a ser capaces de un verdadero amor y ser fuentes de agua viva en medio de un mundo sediento”.

También este año nos volvemos a encontrar con la Virgen María a quien renovamos el homenaje de nuestro amor filial.

Nos acercamos a la Santísima Virgen para orar y celebrar el misterio de su vida, misterio que es fuente de alegría y de esperanza para quienes experimentan el dolor, la aflicción, la enfermedad, las desventuras y oscuridades de cada día.

Queremos agradecer a la Virgen de la Victoria su intercesión en favor de nuestra ciudad, de todos sus habitantes y visitantes. Le pedimos que nos enseñe a guardar en nuestro corazón y a meditar en silencio los acontecimientos de la vida de Cristo. Le suplicamos que sigamos experimentando su presencia maternal cerca de nosotros, en cada instante de nuestras vidas, sobre todo en los momentos más difíciles.

El Beato Juan Pablo II rezaba en la Exhortación Apostólica “Ecclesia in Europa” con estas palabras: “María, Madre de la esperanza, ¡camina con nosotros! Enséñanos a proclamar al Dios vivo; ayúdanos a dar testimonio de Jesús, el único Salvador; haznos serviciales con el prójimo, acogedores de los pobres, artífices de justicia, constructores apasionados de un mundo más justo; intercede por nosotros que actuamos en la historia convencidos de que el designio del Padre se cumplirá. Aurora de un mundo nuevo, ¡muéstrate Madre de la esperanza y vela por nosotros! Vela por la Iglesia en Europa: que sea trasparencia del Evangelio; que sea auténtico lugar de comunión; que viva su misión de anunciar, celebrar y servir el Evangelio de la esperanza para la paz y la alegría de todos. Reina de la Paz, ¡protege la humanidad del tercer milenio! Vela por todos los cristianos: que prosigan confiados por la vía de la unidad, como fermento para la concordia del Continente. Vela por los jóvenes, esperanza del mañana: que respondan generosamente a la llamada de Jesús; Vela por los responsables de las naciones: que se empeñen en construir una casa común, en la que se respeten la dignidad y los derechos de todos. María, ¡danos a Jesús! ¡Haz que lo sigamos y amemos! Él es la esperanza de la Iglesia, de Europa y de la humanidad. Él vive con nosotros, entre nosotros, en su Iglesia. Contigo decimos “Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20): Que la esperanza de la gloria infundida por Él en nuestros corazones dé frutos de justicia y de paz”.

Suplicamos a Nuestra Señora de la Victoria que siga acompañándonos, en medio de nuestras fatigas cotidianas, para seguir creyendo, esperando y amando, de modo que seamos siempre testigos creíbles del amor de Jesucristo.

A todos los que participáis en la Romería en honor de la Virgen de la Victoria os envío mi cordial saludo y mi bendición.

ruizmartorell_firma✠ Julián Ruiz Martorell
Obispo de Jaca

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