Gratitud renovada al concluir un nuevo ciclo

Carta de
Mons. D. Julián Ruiz Martorell
Obispo de Huesca y de Jaca

Julian-Ruiz-Martorell

Domingo 31 de julio de 2016

 

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

Con el último domingo de julio concluye la edición semanal de este ciclo que comenzábamos con la publicación del 6 de septiembre de 2015.

Durante estos meses hemos compartido informaciones y noticias, acontecimientos y reflexiones, experiencias y proyectos. Algunos de los fragmentos más significativos de todo lo que hemos vivido conjuntamente han quedado reflejados en la vida narrada cada semana. 

Ha sido encomiable el esfuerzo llevado a cabo por la empresa editorial Letra Artes Gráficas. Han puesto a disposición de todos nosotros sus recursos técnicos, su labor profesional y su simpatía personal.

Hemos podido contar, un año más, con un equipo cualificado de repartidores de la publicación, que, sin desánimo ni complejos, han facilitado la difusión de estas entrañables páginas, confeccionadas con afecto y difundidas con generosidad.

La publicación que leemos cada semana es un humilde punto de contacto para establecer un vínculo familiar con las personas de diferentes parroquias, en multitud de localidades, en la amplitud de la Iglesia que peregrina en Aragón, con el horizonte dilatado más allá de nuestras propias comunidades, en sintonía con la misión específica de cada Iglesia local y en contacto enriquecedor con todas las demás diócesis.

En nuestro mundo globalizado, es preciso dejar constancia, aunque sea breve, de lo que consideramos importante en nuestra vida eclesial. No solamente lo que vivimos dentro de la Iglesia, sino también el testimonio cálido que intenta favorecer el encuentro con Jesucristo vivo, en todos los ámbitos y para todas las personas. No nos cansemos de anunciar el Evangelio a través de unas líneas en las que expresamos que agradecemos el don de la fe y deseamos ser testigos con esperanza, evangelizadores con Espíritu y discípulos misioneros.

Agradecemos el trabajo de quienes han transmitido información, de quienes han compartido ilusión, de quienes han colaborado en la elaboración y de quienes han facilitado la comunicación.

Hasta los lugares más recónditos de nuestra Diócesis llegan estas páginas impresas. No hay distancias cuando el amor es grande. No hay olvidados cuando el Señor Jesucristo nos ama, nos llama a cada uno por nuestro nombre y nos envía como sus testigos.

Ahora llega el momento de renovar el espíritu, de asimilar nuevas lecturas, de vivir en clave cristiana el descanso, de no olvidar a quienes no disponen de condiciones personales y familiares para disfrutar las vacaciones. Hay muchas personas ancianas y enfermas; personas que viven el drama del paro; personas que experimentan diariamente el sufrimiento de la soledad. No les llegará el “papel” de la hoja semanal, pero no olvidamos que tenemos un “papel” que vivir y que desplegar en el contacto fraterno y en el afecto que se expresa y se vive a través de las obras de misericordia.

Gracias a todos.

¡Feliz descanso!

Recibe mi cordial saludo y mi bendición.

RuizMartorell_firma

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