La caridad mística de Teresa de Calcuta

Carta de
Mons. D. Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Tarrasa

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Domingo 4 de septiembre de 2016

El Papa Francisco canonizará este domingo 4 de septiembre a la religiosa Teresa de Calcuta (1910-1997). Es muy significativa esta canonización dentro del Año Santo de la Misericordia de Dios.  El santoral cristiano coloca el 5 de septiembre la fiesta de esta religiosa albanesa, que fue beatificada en Roma el 29 de octubre de 2003 por san Juan Pablo II, que obtuvo el premio Nobel de la Paz y de la que los medios de comunicación han hablado con frecuencia y que ha sido considerada como “la mujer más famosa del siglo XX”.  Es  contemplada  como un gran ejemplo de la unión del culto de la Eucaristía y las obras de misericordia. Así lo vivió ella y sí los viven las hermanas Misioneras de la Caridad que ella fundó y de las que tenemos una obra en nuestra diócesis, concretamente en Sabadell.

Su idea central, al proceder a su fundación, fue que “para apagar la infinita sed de Jesús en la cruz se necesitan amor y almas” y para ello fundó las Hermanas Misioneras de la Caridad” – también existe una fundación masculina- para llevar el amor de Cristo a “los más pobres entre los pobres”. “Sentí con fuerza que Jesús quería que yo lo sirviese en los más pobres de entre los pobres, en los abandonados, en los habitantes de los suburbios, en los marginados, en aquellos que no tenían donde cobijarse. Jesús me invitó a servirlo y a seguirlo en verdadera pobreza, afrontando un estilo de vida que rehiciese semejante a los necesitados, en los que él está presente, en los que sufre y a los que ama”.

Vestida con un sencillo sari blanco de algodón, bordeado con franjas azules y con una pequeña cruz colgada de él, se lanzó a las calles de las ciudades indias en que malviven y mueren los más pobres. Ella y sus religiosas, a los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, añadían otro “de servicio incondicional y libre a los más pobres”, que era la única misión del nuevo Instituto.

La madre Teresa recordaba diariamente a las hermanas comprometidas con ella en la atención a los enfermos y moribundos: “En cada una de las personas que ayudáis  está Jesús agonizante: las llagas que laváis son las suyas; las heridas que limpiáis son las suyas. Mirad más allá de las apariencias”. “Nuestro fin –añadía- es apagar la sed de Jesús. ‘Tengo sed’, dijo Jesús sobre la cruz cuando fue privado de toda consolación, muriendo en absoluta pobreza, abandonado, despreciado y herido en el cuerpo y en el alma. Él hablaba de su sed no de agua, sino por las almas, por el amor, por la compasión, por el delicado amor”.

Teresa de Calcuta y sus hijas son en el mundo de hoy un testimonio de lo que se ha llamado “una mística de los ojos abiertos”, abiertos a los más abandonados en nombre de la fe y del amor a Jesucristo. Teresa de Calcuta ha sido en nuestro tiempo una mística de la caridad, de las obras de misericordia, que el papa Francisco ha colocado en el centro del actual Año Santo de la Misericordia. Termino con estas palabras de la madre Teresa a sus religiosas: “En todo momento podemos estar cercanas a Cristo, en su dolorosa ocultación, a  través de nuestras obras de caridad. ‘A mí me lo hicisteis’, dice Jesús; tenía hambre, tenía sed, estaba desnudo, sin casa, no deseado, olvidado, y tú, lo que haces a favor de ellos, me lo has hecho a mí”.

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Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Tarrasa

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