La diócesis de Tarazona en estado de misión (I)

Carta de
Mons. D. Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

eusebio hernandez sola

Domingo 4 de septiembre de 2016

Queridos hermanos y amigos:

Tras el paréntesis del mes de agosto, volvemos a nuestro encuentro semanal a través de esta carta que cada semana publica nuestra hoja diocesana Iglesia en Tarazona. Todavía nos queda la recta final del verano y en muchos lugares tenéis aún pendiente muchas de vuestras fiestas patronales que clausuran de un modo solemne el periodo estivo.

Pasados estos días de septiembre comenzaremos un nuevo curso pastoral que quiero, como indico en el título de esta carta, sea un tiempo en el que nuestra diócesis se ponga en estado de misión.

El pasado 21 de mayo, celebramos el encuentro del Consejo de Pastoral de la diócesis; en él quise exponer a todos sus miembros algo muy íntimo que me estaba golpeando el alma desde hacía tiempo. Les decía a los participantes en aquel encuentro que era para mí una convicción o, si queréis, un sueño.

Les decía: Considero que la Iglesia está viviendo unos momentos históricos con la venida del papa Francisco. Un Papa que quiere renovar profundamente la Iglesia y que está teniendo un eco y aceptación mundial, pero que tal vez haya una cierta  oposición, no tanto por los de fuera como por los de dentro.

A través de las tres cartas pastorales que os he dirigido en estos años, además de las que os escribo cada semana, he manifestado no sólo mi amistad personal con el papa Francisco desde que era cardenal, sino mi más sincera y cordial adhesión a su persona y a sus directrices. Considero que vivimos un momento providencial que no podemos desaprovechar.

En dicho Consejo les hice una serie de consideraciones que después he ido también exponiendo en los distintos arciprestazgos. Quiero, a través de las cartas de este mes de septiembre, haceros partícipes de lo que expuse aquel día y que debe marcar nuestras acciones pastorales a lo largo de este nuevo curso.

No podemos olvidar tampoco que estamos viviendo y gozando de este Año Jubilar de la Misericordia. Esta maravillosa celebración tiene que lanzarnos a trabajar con renovado empeño para hacer de Jesús y el Evangelio  la orientación decisiva de nuestra vida. Porque la misericordia no es otra cosa que el corazón infinito de Dios volcado sobre nuestra miseria. Y lo mismo que las gotas de lluvia se deshacen en el mar, así nuestras limitaciones y miserias, cuando nos arrepentimos, se deshacen el océano del infinito Amor de Dios. Gocemos de esta ternura de Dios en nuestra vida y nos sintamos afectados por la miseria de los que la padecen para hacerles partícipes del mismo amor misericordioso de Dios.

A lo largo de estos próximos domingos iré presentando lo que son las líneas generales de este proyecto. Espero que todos os entusiasméis en esta tarea de ser misioneros en nuestras parroquias y comunidades.

Con la ayuda de Dios, ojalá sepamos crear comunidades que sean fermento en la masa. Que éste sea para nuestra diócesis un fruto del Año de la Misericordia que estamos celebrando.

A vuestra oración confío esta intención y con afecto os saludo y bendigo.

firma_eusebio_hernandez

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