Santa Misa con motivo de la inauguración de la restauración de la Catedral de Albarracín

Homilía de
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

jimenezzamora08092016

S.I. Catedral de El Salvador, Albarracín
Jueves 8 de septiembre de 2016

FIESTA DE LA NATIVIDAD
DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Celebremos el nacimiento de la Virgen María; adoremos a su Hijo Jesucristo, el Salvador.

Celebramos hoy la inauguración oficial y pública de las obras de restauración integral de esta Santa Iglesia Catedral de El Salvador de la Diócesis de Albarracín, unida a la Diócesis de Teruel. Ambas diócesis históricamente distintas y actualmente unidas con la fórmula, “aeque et principaliter” por la Bula “Cum nostrum” del Papa San Juan Pablo II, en el año 1984.

Saludo con particular afecto a los dos hermanos Obispos aquí presentes, que han pastoreado con celo apostólico esta Diócesis de Teruel y Albarracín: Mons. Antonio Algora y Mons José Manuel Lorca; Mons. Damián Iguacén, Mons. Carlos Escribano y el Sr. Cardenal, D. Santos Abril se une espiritualmente a nuestra fiesta.

Un saludo lleno de agradecimiento para el Sr. Administrador Diocesano, en Sede Vacante, D. Alfonso Belenguer, que me ha invitado amablemente para presidir esta celebración litúrgica como Arzobispo Metropolitano de Zaragoza y me ha dirigidos unas palabras amables de acogida y salutación.  Le deseo una fructuosa labor pastoral en espera de un nuevo obispo y pastor. Vaya mi saludo a los sacerdotes, miembros de vida consagrada y fieles laicos.

Saludo con respeto y deferencia al Sr. Presidente del Gobierno de Aragón; a  las Excmas. e Ilustrísimas autoridades regionales y locales. Mi saludo lleno de agradecimiento al Consejero de Presidencia del Gobierno de Aragón, al Sr. Alcalde y Corporación Municipal de Albarracín y a todos los miembros del  Patronato de la Fundación Santa María de Albarracín, al Presidente de Ibercaja y al Sr. Director Gerente y Secretario de la Fundación Santa María. Esta Institución ejemplar desde hace veinte años pretende hacer de Albarracín un emblema cultural, en sintonía con la excepcionalidad patrimonial y paisajística de esta ciudad. Lugar único por su entramado de serpenteantes y empinadas calles medievales, su hermoso entorno y sus vistas asombrosas. Ciudad construida sobre la montaña, a la que rodea el río Guadalaviar.

 Felicito públicamente a todos las Instituciones  y  Entidades colaboradoras, al personal científico y técnico, arquitectos, aparejadores, constructores, a las Empresas y Gremios que han realizado los trabajos de restauración.

Mi agradecimiento para el grupo Ánima Música Consort, que interpreta obras de los maestros de capilla de esta Catedral. Asimismo mi saludo para los Medios de Comunicación Social.

La inauguración oficial de las Obras de esta S. I. Catedral del Salvador es el coronamiento de un largo proyecto de esfuerzos y sacrificios compartidos por todos. Por eso hoy estamos de fiesta y podemos exclamar con el salmista: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” (Sal 125, 3).

Fiesta de la Natividad de la Virgen María

Celebramos este acontecimiento eclesial en la fiesta litúrgica de la Natividad de la Santísima Virgen María, Patrona de la ciudad de Albarracín. Hoy es el nacimiento de la gloriosa Virgen María descendiente de Abrahán, de la tribu de Judá y de la noble estirpe de David, de la cual nació el Hijo de Dios, el Salvador, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado (cfr. Elogio del Martirologio Romano). “Tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, anunció la alegría a todo el mundo. De ti nació el Sol de justicia, Cristo, nuestro Dios, que, borrando la maldición, nos trajo la bendición, y, triunfando de la muerte, nos dio la vida eterna” (Antífona del Benedictus).

En esta ciudad la fiesta del nacimiento de la Virgen María tiene un sentido muy arraigado históricamente, porque Albarracín es la ciudad, en la que sus señores soberanos se proclamaban: “vasallos de Santa María y señores de Albarracín”. La verdadera señora y reina de Albarracín es Santa María.

La fiesta litúrgica de este día propone el texto de la larga genealogía de Jesús según San Mateo, que introduce al Señor, a través de José y María, en la corriente de la historia de la salvación. María es grande por su maternidad divina y nos orienta a Cristo, centro de nuestra fe.

Significado de la Catedral

En este día es importante que descubramos el significado de la Catedral. La Catedral es una realidad mistérica que hay que verla a la luz de la Teología de la Iglesia particular y del ministerio del Obispo.

Para fundamentar lo que acabo de decir, resulta imprescindible recurrir a la doctrina del Concilio Vaticano II en el decreto Chistus Dominus, n. 11. El Concilio, al describir el oficio pastoral de los Obispos en la Iglesia, enseña que por su ministerio, al predicar el Evangelio y al celebrar la Eucaristía, el Espíritu Santo congrega en la unidad a la Iglesia Diocesana. El ministerio del Obispo hace Iglesia desde la cátedra y el altar, que están simbólicamente radicados en la Catedral.

La cátedra es un elemento definitorio de la Catedral. La Iglesia católica y apostólica no existe sin la cátedra episcopal, es decir, sin la presencia de la sucesión apostólica que asegure el testimonio del Evangelio con la autoridad de su interpretación auténtica; como no existe la comunión eclesial sin el altar para reunir al Pueblo de Dios en la celebración del memorial del Señor Jesús Muerto y Resucitado. La cátedra, pues, tiene una función capital en la inserción del Obispo en el corazón mismo de la apostolicidad de la Iglesia.

El altar. La Catedral, además de distinguirse por la cátedra, se distingue también por el altar del Obispo. En el altar se concentra la mediación jerárquica y la mediación sacramental, que son las dos mediaciones que estructuran la comunión entre Dios y los hombres. Participar del altar donde celebra el Obispo, concelebrar con él en su altar, es la forma más expresiva de reafirmar y confirmar la comunión eclesial. El altar y la cátedra, por tanto, no interesan sólo como objetos y lugares sino, sobre todo, como como signos y símbolos.

Desde esta breve reflexión teológica, y si hablamos de la Iglesia en términos de simbolismo sacramental y no desde categorías de sociología, habremos de concluir que la Catedral  es el centro de la realidad sobrenatural de la Diócesis, mediante la predicación del Evangelio y la celebración de la Eucaristía.

La Catedral y el templo espiritual

Os recuerdo el uso concreto que se espera que se haga de esta Catedral. Es el edificio en el que se congrega la comunidad cristiana para escuchar la Palabra de Dios, orar comunitariamente, recibir los sacramentos y celebrar la Eucaristía.

Esta Catedral debe ser un lugar de caridad, solidaridad y un espacio donde los pobres y necesitados alcancen acogida y misericordia. La dimensión propia de la caridad de los discípulos de Cristo siempre debe estar presente en la casa de la Iglesia. Hay aquí una llamada a promover la dimensión social de la fe y el testimonio del amor, que tenemos que vivir siempre, sobre todo, en este Año Jubilar de la Misericordia. “Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre” (Papa Francisco , Misericordia Bultos 3). La Diócesis de Teruel y Albarracín debe optar por ser una Iglesia misericordiosa, servidora y pobre. “La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder a él con todas sus fuerzas” (Papa Francisco, Evangelio Gaudio 188). El Papa Francisco habla de comunidades samaritanas, verdaderos hospitales de campaña, capaces de salir a las periferias del dolor para sanar las heridas, curar, dar calor y ofrecer esperanza. (Alusión al terremoto reciente en el centro de Italia).

La Virgen María, Madre del Señor, es viviente manantial de alegría para todos nosotros, porque ella aprendió a descubrir la profundidad y la presencia y acción del Espíritu Santo en su vida. En esta Eucaristía nos ofrece a su Hijo Jesucristo que entrega su cuerpo y derrama su sangre.

Que nos acompañe en nuestro camino durante este curso pastoral 2016-2017, en el que esperamos la venida de un nuevo Obispo y Pastor, la poderosa intervención de la Virgen María tan querida y venerada en nuestra tierra  y en nuestro pueblo. Celebremos con alegría el nacimiento de Santa María, para que interceda por nosotros ante su Hijo, el Salvador. Amén.

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