Nuevo curso pastoral 2016-2017

Carta de
Mons. D.  Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada–Logroño

escribanosubiascarlosmanuel

Domingo 11 de septiembre de 2016

Comienza un nuevo curso pastoral. Un año más, nuestra Iglesia diocesana lo inicia con un precioso signo de comunión peregrinando al Monasterio de Valvanera para encontrarnos con la Virgen y celebrar su fiesta. Me consta que muchos riojanos lleváis a la Madre de Dios en vuestro corazón y sabéis bien de su cercanía, apoyo y protección en los avatares de la vida. En esta ocasión además, nuestro encuentro en Valvanera nos permite disfrutar del Jubileo extraordinario de la Misericordia que el Papa Francisco ha regalado a su Iglesia.

En el Monasterio podemos encontrar una de las Puertas Santas que se han establecido en nuestra diócesis. Sé que muchas parroquias habéis peregrinado ya hasta allí con el fin de vivir el Jubileo, pero en esta ocasión tendremos la oportunidad de atravesar juntos los allí presentes la puerta de la Misericordia.

A María le damos el título de Madre de la Misericordia. Ella nos anunciará en su visita a Santa Isabel, su prima, que la misericordia de Dios tenía que llegar a todos sus fieles “de generación en generación” (Lc 1, 50). Nuestra generación esta también comprendida en las palabras de la Madre de Dios y todos nosotros, los que vivimos hoy en este mundo, estamos llamados a recibir con un corazón abierto el don de la Misericordia del Padre, para llevarla a todos nuestros hermanos también en nuestra querida Rioja. La Santísima Virgen vivió y experimentó como ninguna otra criatura el amor entrañable del Padre con un corazón confiado y alegre: “Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador” (Lc 1, 47). Toda su vida estuvo orientada al descubrimiento, la contemplación y realización de la misericordia de Dios, concretada de un modo especial en las enseñanzas y en las obras de su Hijo. Desde la experiencia personal del amor de Dios, María nos enseña que la misericordia es el atributo fundamental de Dios, la viga maestra de la Iglesia y la mayor de todas las virtudes.

Por eso en este encuentro festivo y fraterno queremos presentarle nuestras inquietudes evangelizadoras y asidos de su mano poner en marcha nuestras tareas apostólicas. Acercarnos a Santa María para renovar nuestra misión evangelizadora es un gesto lleno de significado. Os invito a leerlo desde las palabras del Papa Francisco: “A la Madre del Evangelio viviente le pedimos que interceda para que esta invitación a una nueva etapa evangelizadora sea acogida por toda la comunidad eclesial. Ella es la mujer de fe, que vive y camina en la fe, y «su excepcional peregrinación de la fe representa un punto de referencia constante para la Iglesia». Ella se dejó conducir por el Espíritu, en un itinerario de fe, hacia un destino de servicio y fecundidad. Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para que los nuevos discípulos se conviertan en agentes evangelizadores”. (Francisco, Evangelii Gaudium 287). Sí, fijamos en ella nuestra mirada. Estamos en un momento clave dentro de nuestra misión que nos estimula a buscar nuevos caminos de evangelización para dar respuesta a las inquietudes del mundo de hoy, que sigue necesitando el anuncio de la Buena Noticia de la Salvación.

Por mi parte, es la primera vez que voy a tener la oportunidad de participar en este tradicional encuentro diocesano en la fiesta de Nuestra Señora de Valvanera. Lo hago con ilusión y gratitud. Con la ilusión propia de encontrarme con muchos de vosotros para poder compartir vuestros deseos, anhelos, dificultades, proyectos y programaciones a la hora de emprender de nuevo nuestro trabajo pastoral. Con gratitud, por vuestro compromiso con nuestra Iglesia diocesana que concretáis en una generosa colaboración en vuestras parroquias, cofradías y movimientos, arciprestazgos y delegaciones, realizando tantas y tantas tareas necesarias al servicio de los demás y como alabanza al Señor: catequesis, liturgia y cantos, servicio a los pobres, cuidado de los enfermos, limpieza de los templos, etc.

Pedimos a Nuestra Señora de Valvanera que nos ayude a acoger el don de la Misericordia de Dios y, siguiendo su maternal ejemplo, estemos decididos a llevarlo, con alegría, a todos nuestros hermanos en este curso que está a punto de comenzar.

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Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

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