Apertura del Proceso de Beatificación y Canonización de Don Jesús Pla y Gancía

Saludo de
Mons. D. Atilano Rodríguez Martínez
Obispo de Sigüenza-Guadalajara

atilano-rodriguez-jesus-pla

Valencia, 17 de septiembre de 2016

Doy gracias a Dios por haberme permitido participar en este encuentro eclesial en el que tiene lugar la apertura oficial del Proceso de Beatificación y Canonización del Excmo. y Rvdmo. D. Jesús Pla Gandía, nacido en Agullent, ordenado en su día presbítero de la diócesis de Valencia y nombrado posteriormente Obispo de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

Al tiempo que doy gracias a Dios, deseo también expresar mi gratitud más sincera al Señor Cardenal Arzobispo de Valencia, Don Antonio Cañizares, por haber dado los pasos necesarios para la incoación de la causa de beatificación de Don Jesús Pla y por haber querido contar desde el primer momento con la colaboración de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara. Mi saludo agradecido para el Señor Arzobispo emérito de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, así como para los arzobispos y obispos presentes en este acto. Con sincero afecto saludo también a los sacerdotes, religiosos y miembros del Pueblo de Dios de esta querida diócesis de Valencia y para los diocesanos de Sigüenza-Guadalajara. Un saludo especial para los sobrinos y familiares de Don Jesús por el entusiasmo con el que han acogido la noticia de la apertura del proceso de beatificación de Don Jesús y por su colaboración incondicional.

Para llegar a la celebración de este encuentro eclesial, ha sido fundamental e imprescindible el trabajo callado y oscuro de Don Ramón Fita, Delegado de la diócesis de Valencia para las Causas de los Santos, así como los buenos oficios del Postulador y Vicepostulador de la causa, Don Arturo Climent y Don Pedro Moreno respectivamente. Con el nombramiento y juramento de los miembros del Tribunal, de la Comisión de peritos, censores y teólogos de las dos diócesis que intervendrán en dicha Causa será posible comenzar la andadura de la misma. Para todos ellos, así como para los testigos, mi gratitud y sincero afecto.

Con relación a la personalidad y a la obra de Don Jesús Pla, un servidor no puede ofrecer muchos datos, pues sólo en contadas ocasiones tuve la dicha de tratarle durante sus años de Obispo de Sigüenza-Guadalajara ni posteriormente como Obispo emérito de la misma, pues en aquellos momentos yo aún no había sido nombrado Obispo.

Guardo, sin embargo, un recuerdo imborrable de su rostro bondadoso y alegre, reflejo sin duda de su profunda experiencia espiritual. De la lectura de sus escritos e intervenciones públicas resulta fácil descubrir a un hombre enamorado de Jesucristo y a un defensor valiente de la fe de la Iglesia a la hora de orientar la acción evangelizadora de la misma en unos tiempos en los que ya era casi normal el pensamiento único y la dictadura del relativismo.

Durante los cinco años largos que llevo de Obispo de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, he escuchado con mucho gozo el testimonio de admiración, gratitud y cariño de sacerdotes, religiosos y seglares en lo que se refiere a la vivencia heroica de la fe, de la esperanza y de la caridad por parte de Don Jesús, así como su disposición para pedir y ofrecer el perdón a sus semejantes, cuando consideraba que se había equivocado o que había podido ofenderles con sus palabras o comportamientos.

En este día, además de proceder a la solemne apertura del proceso de beatificación de Don Jesús, hemos de poner en las manos de Dios el desarrollo de la causa confiando en el buen hacer de quienes van a intervenir en la misma. Como ya le indiqué al Señor Cardenal, Don Antonio Cañizares, para la diócesis de Sigüenza-Guadalajara es motivo de gran alegría el poder colaborar en el desarrollo del proceso.

Considero que este encuentro de tantos hermanos en la fe es el mejor reconocimiento de la bondad, del propósito de santidad y del testimonio gozoso en el seguimiento de Jesucristo por parte de Don Jesús. Al mismo tiempo, pienso que su estilo de vida, sobrio y austero, es también una invitación que el Señor nos hace a todos nosotros invitándonos a progresar en decisión y confianza en la Providencia divina por el camino de la santidad, contando siempre con su gracia.

Que la Virgen de los Desamparados, a quien veneráis con profunda devoción todos los valencianos, y San Martín de Finojosa, santo obispo de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, cuya memoria celebramos hoy, iluminen a quienes van a llevar adelante el proceso, concedan a Don Jesús participar de la gloria eterna y nos ayuden a todos a vencer nuestros miedos para proclamar la victoria del amor misericordioso de nuestro Dios, revelada de un modo especial en la muerte y resurrección de Jesucristo.

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