Salimos animosos al encuentro del Señor

Carta de
Mons. D. Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

eusebio hernandez sola

Domingo 4 de diciembre de 2016

Queridos hermanos y amigos:

Peregrinación a Roma

Aunque ya han pasado unos días desde la clausura del Año de la Misericordia, 20 de noviembre, no quiero dejar pasar la oportunidad de esta carta para comunicaros la experiencia que viví en Roma.

Del 17 al 18 de noviembre participé en Roma en un curso de formación para los obispos sobre el nuevo proceso matrimonial, es decir, sobre los procesos canónicos de las causas de nulidad. En este curso tuve la oportunidad de saludar al papa Francisco, ya que el día 18 se hizo presente entre nosotros en el lugar donde se celebraba el curso. Tuve así la oportunidad de saludarle y de pedirle que rezara por nuestra diócesis, como nosotros lo hacemos por Él.

Al terminar el curso participé en el Consistorio en el que fue creado cardenal el arzobispo de Madrid D. Carlos Osoro, así como en la clausura, al día siguiente, del Año de la Misericordia. He vivido unos días de alegría en comunión con el Papa, con los obispos que han participado en el curso y en el Consistorio. Emocionante fue especialmente poder concelebrar en la clausura del Año de la Misericordia en la que a todos os tuve presentes.

Al final de esta celebración, se entregó la Carta Apostólica Misericordia et misera, regalo que el Papa nos hace a todos los cristianos al concluir este Año Jubilar, en otras cartas próximas reflexionaré con vosotros sobre ella.

Adviento

El pasado domingo, al presentar el tiempo del Adviento, lo hacía utilizando la comparación con un camino que emprendíamos o una montaña a la que ascendíamos. Lo importante era tener presente la meta o la cumbre que para nosotros era el encuentro con Cristo.

La primera oración de este domingo, la oración colecta de la Misa, vuelve a hacernos presente esta idea del camino emprendido y por ello dice: cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo. Es decir la Iglesia y cada cristiano se ponen en camino, y salen, con renovada fuerza para encontrarse con Cristo. El domingo pasado decía que debíamos hacerlo con alegría, otra idea que se repite en la oración de hoy ya que dice que salimos al encuentro del Señor animosos. Ser animoso significa tener actitud positiva, tener valor y energía.

Pero, todo camino, tiene sus dificultades y, por ello, le pedimos al Señor en la misma oración colecta: no permitas que lo impidan los afanes de esta vida. Como os decía el domingo es necesario vaciarnos y descargarnos de los pesos que nos impiden tener ligereza en nuestro camino.

Cuando emprendemos un camino o una peregrinación, qué bueno es que haya señales que nos orienten y guíen correctamente para evitar toda confusión. Hoy esta señal es la figura de Juan el Bautista. Es una de las figuras típicas del tiempo de Adviento, que ahora vuelve a elevar su voz, para hacerla resonar en nuestros corazones como hemos escuchado en el Evangelio (Mateo 3, 1-12)

San Juan Bautista se dirige en el texto de hoy a los fariseos y saduceos. Eran  dos grupos sociales importantes del pueblo de Israel en los tiempos de Jesús. Quizás podemos tener de ellos  una visión negativa e identificarlos como personas falsas, hipócritas o retorcidas; pero en realidad no era así, fariseos y saduceos eran personas de bien: practicaban la religión, procuraban hacer el bien y es precisamente a ellos, sin embargo, a los que Juan dirige sus severas palabras.

La voz de San Juan sigue también ahora diciéndonos: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos… dad frutos que pide la conversión. Sí, nosotros, como aquellos fariseos y saduceos, hoy escuchamos la voz que nos llama a la conversión. Como ellosnos podemos hacer la ilusión que nuestra vida cristiana –muchas veces mediocre- es ya suficiente con sus prácticas. No es así, Cristo quiere más de nosotros y quiere más, porque quiere hacer más plena y feliz nuestras vidas para vivir la novedad de ser hijos de Dios.

Convertirnos es hacer aquello que hemos escuchado hoy en la lectura de San Pablo a los Romanos (15, 4-9): acogeos mutuamente como Cristo os acogió… Él se hizo servidor… acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia.

Que este tiempo fuerte del Adviento nos ayude y que la voz de Juan el Bautista llamándonos a la conversión resuene en nuestros corazones y nos ponga en marcha.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

firma_eusebio_hernandez

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