Mensaje de Navidad

Mensaje de Navidad 2016

Mons. D. Braulio Rodríguez Plaza
Arzobispo de Toledo
Primado de España

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En la Nochebuena me introduzco en sus hogares simplemente para hablar con ustedes de un nacimiento, el de Jesús, el Hijo de Dios. Lo hago porque Él no quiso ser ignorado por nosotros. Pero, cuando  nació, lo hizo sin hacer mucho ruido, de manera humilde y sencilla. Este nacimiento es un gran misterio, que quiere decir una riqueza muy grande, que da alegría. José y María, su Madre y los pastores, y después, los Magos han sentido un profundo estupor por lo que han visto: “el cielo en la tierra, la tierra en el cielo, el hombre en Dios, Dios en el hombre, a Aquél a quien no puede contener el universo, encerrado en un pequeño cuerpecillo” (san Pedro Crisólogo, Sermón 160)

Pero este Nacimiento no sólo nos trae la ternura de Dios hacia nosotros. Nos “obliga” a cambiar el corazón y volvernos a los demás: a los más pobres, a los más necesitados de Dios a los que casi nadie quiere y nosotros no debemos olvidar; una y otra vez el Papa Francisco insiste en no caer en la indiferencia ante el dolor del mundo, aunque tuviéramos nosotros penas y necesidades grandes. Hay que acercarse, compartir, escuchar y cuidar porque este Niño así nació y así vivió. Así nos enseñó.

En casa, con los vuestros, gozad y que os bendiga el Señor en esta noche. Sea una Navidad que nos anime a cuidar unos de otros, a no olvidar a nadie, a perdonar y acoger. Hay misericordia para todos y todos pueden participar de ella, incluso los que se sientan lejanos de esta alegría de la Navidad cristiana.

Quiera el Señor que acabemos con las guerras y el odio, y que no sigan sucediendo las cosas horribles que hemos vivido este año 2016. En medio del dolor, que el amor de Cristo supere las divisiones y las luchas entre hermanos, todos hijos del Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Podemos todos vencer el mal; sólo falta proponerlo como meta y dejar que las palabras y las acciones de Cristo actúen de árbitro en nuestros corazones.

Les invito, a la vez que les felicito, a entrar en la casa/pesebre donde nace este Niño, y verle a Él con María, su madre y san José. Los Magos le adoraron, dice san Mateo, y le ofrecieron sus regalos. Él no quiere de nosotros ningún regalo, sino un corazón abierto a los demás porque nos sabemos hijos de Dios y hemos conocido su amor.

Feliz Navidad.

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