Navidad: Novedad eterna

Carta de
Mons. D.  Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada–Logroño

escribanosubiascarlosmanuel

Domingo 25 de diciembre de 2016

Estamos en Navidad. Hemos recorrido las semanas de preparación que nos ha ofrecido el Adviento con esperanza expectante y nos situamos ya ante la novedad del Misterio de Dios que se hace uno de nosotros en la indefensión de un Niño. La Navidad nos invita como bautizados, como familia cristiana y como comunidad de creyentes, a dejarnos cuestionar por la importancia que tiene para la humanidad la decisión tomada por Dios de que la segunda persona de la Trinidad se haga carne de nuestra carne y acampe entre nosotros. Es una gran alegría para todos: nos ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor.

Decía el Papa Francisco al poco de ser elegido Pontífice en una entrevista al periódico italiano La Stampa: “la Navidad es alegría, alegría religiosa, alegría de Dios, interior, de luz, de paz. Cuando no se tiene la capacidad o se está en una situación humana que no te permite comprender esta alegría, se vive la fiesta con alegría mundana. Pero entre la alegría profunda y la alegría mundana hay diferencia”. Por eso los católicos no podemos vivir la Navidad como un hecho paganizado y desvirtuado que, envuelto en un espléndido papel de regalo, diluye la fuerza salvífica y de trasformación del mundo que en sí mismo contiene. El nacimiento de Cristo en Belén, no es tan solo un bucólico acontecimiento que de puro almibarado resta importancia a lo que en realidad significa la presencia de Dios con nosotros. “Como afirmaba san Ireneo: «Cristo, en su venida, ha traído consigo toda novedad». Él siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece. Jesucristo también puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina. Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”. (Francisco, Evangelii Gaudium 11).

Vivir con intensidad la Navidad, nos ayuda a acoger a Dios auténticamente en nuestras vidas y a tomar conciencia de lo importante que es para todos esa presencia, que en definitiva, “tiene que ver con las opciones más profundas y sinceras que determinan una forma de vida” (EvG 80).

Tomar conciencia de la presencia del Señor que ha acampado entre nosotros nos llevar a superar el peligro de actuar como si Dios no existiera. Si no lo superamos, esa ausencia de Dios en la práctica repercute en otros aspectos fundamentales de la vida y del compromiso cristiano y puede llevarnos, en palabras del Papa Francisco, a “decidir como si los pobres no existieran, soñar como si los demás no existieran, trabajar como si quienes no recibieron el anuncio no existieran” (EvG 80). La Navidad cristiana nos lleva a preocuparnos por la vida en plenitud de los demás y a hacernos solidarios con las necesidades de todos los hombres y especialmente de los más pobres.

Que la tierna mirada que Jesús nos dirige en el Portal de Belén nos inunde a todos de un profundo anhelo evangelizador. ¡Que todos descubran, a través de nuestro testimonio, lo mucho que Dios nos ama!

¡Feliz Navidad para todos!

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Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

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