Por nosotros Dios se hace hombre…

Carta de
Mons. D. Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

eusebio hernandez sola

Domingo 25 de diciembre de 2016

Queridos hermanos y amigos:

Coincide este año la solemnidad de la Natividad del Señor con el domingo, día en que llega a vuestras manos la carta que semanalmente os escribo;tengo la alegría este año, por lo tanto, de felicitaros este tiempo, en el mismo día en que celebramos que el amor misericordioso de Dios Padre se ha hecho presente entre nosotros en Jesús nacido en Belén. A todos os deseo una feliz Navidad.

Con la celebración de esta solemnidad anunciamos con gran gozo y alegría que hoy ha nacido nuestro Salvador, Cristo el Señor; un Salvador en la figura de un niño pequeño que espera nuevamente la acogida en nuestro corazón y en nuestra vida.

Cristo Jesús, nacido en la pobreza de Belén se hace presente entre nosotros también con los signos pobres y simples del pan y el vino que compartimos en la Eucaristía dando gracias a Dios Padre. En estos días de Navidad debemos aprovechar la oportunidad de celebrar la Misa en familia y en nuestra comunidad y así con María y los pastores poderlo reconocer presente entre nosotros y adorarlo.

A la vez, sabiendo que a la luz del misterio del Dios hecho hombre se encuentra la luz del misterio de todo hombre, debemos también en estos días elevar una oración confiada para que esta luz que es Cristo llegue a toda la humanidad y encuentre en Él la plena realización.

Que nuestra fe en Jesús se refuerce y se haga efectiva en el amor gratuito hacia los demás.Nuestra oración en estos días, de forma generosa, se abre a todo el mundo, pidiendo a Dios especialmente por aquellos que sufren o viven excluidos a causa de la injusticia y del desinterés hacia los más necesitados.

El papa Francisco, a lo largo de su pontificado, ha hablado del sentido de estos días, con sencillez y claridad nos ha propuesto algunas claves para vivir estas fechas. Quiero hacerlas mías y proponéroslas:

Hacer espacio para el Niño que va a nacer: Cada familia cristiana, como hicieron María y José, puede recibir a Jesús, escucharlo, hablar con Él, estar con Él, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo. Hagamos espacio en nuestros corazones y en nuestros días al Señor.

Un tiempo para alegrarse y compartir esta alegría con fiestas,pero, a la vez:Que la Santa Navidad no sea nunca una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia, de los regalos inútiles, o del desperdicio superfluo. Si no que sea una fiesta de la alegría, de acoger al Señor en el pesebre y en el corazón.

Un tiempo para compartir: Esto es la verdadera Navidad: la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo; de Dios que sirve en la mesa; de Dios que se esconde a los intelectuales y sabios y que se revela a los pequeños, sencillos y pobres.

Que el débil niño puesto en el pesebre y que es la salvación del mundo nos haga a todos participar de ella.

Feliz Navidad con mi bendición y afecto.

firma_eusebio_hernandez

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