Año nuevo, nueva oportunidad

Carta de
Mons. D. Jaume Pujol Bacells
Arzobispo de Tarragona

PujolBalcellsJaume

Domingo 1 de enero de 2017

Como un ritual, cuando llega el primer día del Año Nuevo y suenan las doce campanadas, la fiesta se extiende como un estallido de alegría y esperanza. Los diversos meridianos del mundo propician que las celebraciones se vayan sucediendo, como una carrera de relevos que contemplamos en nuestras televisiones, comenzando por oriente.

Hay un texto famoso de Carl Sagan, escrito cuando la nave Voyager 2 tomó la primera fotografía de la Tierra desde el espacio y observó su apariencia de pequeño punto azul  perdido en la inmensidad del Universo: «…cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada padre y madre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada superestrella, cada líder supremo, cada santo y pecador en la historia de la especie vivió ahí en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz de sol».

Por una parte esta observación nos hace humildes. ¿Qué es el espacio, por el que luchan tantos pueblos para dominarlo? Y ¿qué es el tiempo, que cada año celebramos con sus fechas señaladas y aniversarios?

Sin embargo, las personas no somos átomos perdidos, sino algo grande, pues fuimos creadas por Dios a su imagen y semejanza, partícipes de su poder creador y llamados a disfrutar de la vida eterna.

En su encíclica Fides et Ratio, Juan Pablo II observaba que hay preguntas de fondo que todos nos planteamos, como «¿quién soy yo?», «¿cuál es el sentido de la vida?», «¿qué hay después?». Aparecen en la predicación de Jesucristo, pero también en todas las religiones, como las de Confucio y Buda y en los filósofos, como Platón y Aristóteles, y los escritores, como Homero y Sófocles.

El primer día de Año Nuevo cae esta vez en domingo, el día del Señor, y esta coincidencia serviría como respuesta a las preguntas. El mundo, y nosotros con él, somos del Señor, de él venimos y a él vamos.

Vamos hacia Dios en el tiempo. La vida nos concede comenzar otro año, el 2017 del calendario cristiano que arranca con el nacimiento de Cristo. Un año más en nuestra vida que comienza con acontecimientos previsibles, pero también con páginas en blanco: sucesos imprevisibles y hechos que nosotros mismos haremos posibles.

La felicidad que hoy nos deseamos unos a otros, mediante toda clase de mensajes, no debe ser fuego de bengala que pronto se apaga. Para que perdure debemos asentarla en valores sólidos: nuestra relación con Dios y con los demás siendo a la vez adoradores y misericordiosos.

Que tengáis todos un feliz y santo Año Nuevo.

pujol_firma Jaume Pujol Bacells
Arzobispo de Tarragona

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s