Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz

Carta de
Mons. D. Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Tarrasa

SaizMenesesJosepAngel

Domingo 15 de enero de 2017

El 6 de diciembre de 1914, la Sagrada Congregación Consistorial envió a los obispos diocesanos italianos una carta circular titulada «El dolor y las preocupaciones». En ella, se pedía por primera vez que se instituyera una jornada anual de sensibilización sobre el fenómeno de la migración y también para promover una colecta a favor de las obras pastorales para los emigrantes italianos y para la formación de los misioneros de emigración. Como consecuencia, el 21 de febrero de 1915 se celebró la primera Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Este año llegamos a la Jornada número 103.

El tema elegido por el papa Francisco es: «Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz». El Santo Padre quiere focalizar la atención en los más pequeños, especialmente los que están solos y se encuentran desprotegidos por ser menores, extranjeros e indefensos; por ser forzados a vivir lejos de su tierra natal y por estar separados del afecto de su familia. Porque «muy a menudo, los niños llegan solos a los países de destinación y no siendo capaces de hacer escuchar la propia voz se vuelven fácilmente víctimas de graves violaciones de los derechos humanos». La migración es un fenómeno mundial que no concierne sólo a personas en busca de trabajo o de mejores condiciones de vida sino también a personas que simplemente huyen de auténticas tragedias humanas.

Los niños son quienes más sufren las consecuencias de la emigración, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales, factores a los que hay que añadir la globalización en sus aspectos negativos. La carrera desenfrenada hacia un enriquecimiento rápido y fácil lleva consigo también el aumento de lacras terribles como el tráfico de niños, la explotación y el abuso de menores y, en general, la privación de los derechos propios de la niñez.

El Papa propone tres líneas de fuerza para responder a esta realidad. En primer lugar, ser conscientes de que este fenómeno forma parte de la historia de la salvación, es un signo de los tiempos que es preciso analizar para centrarse en la protección, la integración y en la búsqueda de soluciones estables. En segundo lugar, es necesario trabajar por la integración de los niños y los jóvenes emigrantes y también que se adopten adecuados procedimientos y planes de cooperación acordados entre los países de origen y los de acogida. Por último, hay que buscar y adoptar soluciones permanentes.

Se trata de un fenómeno cada vez más grave y complejo que debe afrontarse desde la raíz. Las guerras, la violación de los derechos humanos, la corrupción, la pobreza, los desequilibrios y desastres ambientales son parte de las causas del problema. Los países de origen han de afrontar las causas que provocan la emigración con la colaboración de toda la comunidad internacional para acabar con los conflictos y la violencia que obligan a las personas a huir.

Por otra parte, es necesario que se proyecten programas adecuados para las zonas afectadas por la inestabilidad y por las más graves injusticias, para que a todos se les garantice el acceso a un desarrollo auténtico que promueva el bien de los niños y niñas, esperanza de la humanidad. No olvidemos que uno de los puntos del examen final de nuestra vida se refiere a la acogida que dispensamos al forastero (cf. Mt 25, 35).

saiz_meneses_firma
Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Tarrasa

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s