Unidad de los cristianos

Carta de
Mons. D. Jaume Pujol Bacells
Arzobispo de Tarragona

PujolBalcellsJaume

Domingo 15 de enero de 2017

La unidad de los cristianos, tema al que dedicamos una semana de oración cada año por estas fechas, es un viejo anhelo que no cambia. Lo que sí cambia es la actitud con la que se afronta, sobre todo desde el Concilio Vaticano II y a impulsos del movimiento ecuménico.

Los últimos papas han tomado este reto como una prioridad de sus pontificados. Pablo VI se preguntó: «¿Cómo podemos anunciar de manera creíble el mensaje de paz que viene de Cristo si entre nosotros continúan habiendo rivalidades y contenciosos?».

El Papa Francisco aborda el desafío con un lenguaje nuevo y rotundo. Con ocasión de su encuentro con el patriarca de Constantinopla Bartolomé I en Estambul en 2014, dijo: «La comunión plena no significa sumisión de uno al otro ni absorción, sino acogida de todos los dones que Dios ha dado a cada uno». Y aún: «La Iglesia Católica no pretende imponer ninguna exigencia excepto la de profesar la fe común y que estemos dispuestos a buscar juntos».

Son conocidas las razones históricas y políticas que determinaron la fractura de la Iglesia de Jesucristo. La separación entre católicos y ortodoxos se remonta a 1054, es decir a mil años, y la escisión con los protestantes viene de hace cinco siglos.

El 31 de octubre de 1517 Martin Lutero clavó supuestamente sus famosas 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Esta leyenda –parece demostrado que no fue así– perdura hasta hoy. Es un símbolo de cómo se mezcla lo legendario con lo real. Lo cierto es que durante siglos ha habido una incomprensión y mutuo rechazo que dificultaba avanzar.

Con ocasión del encuentro de Lund (Suecia) propiciado por el Papa con los luteranos con motivo de los 500 años de la Reforma, Francisco ha expuesto algunas ideas sugerentes. Como ejemplos: No confundir unidad con uniformidad; la unidad no pasa por renunciar a una historia de fe; es un don, no el resultado de esfuerzos diplomáticos; se logrará si se avanza en el amor y en el servicio a los más necesitados.

En este tiempo en la que los países reciben a cientos de miles de inmigrantes y refugiados, la ocasión para prestar este servicio es clara, y aquí no hay que distinguir entre religiones de los que llegan ni de quienes prestan estos auxilios. En esta coyuntura, avanzar en la unidad se traduce en ayudar al prójimo como si fuera el mismo Jesús. Es el mejor camino para la unión entre nosotros.

pujol_firma Jaume Pujol Bacells
Arzobispo de Tarragona

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