Un par de zapatillas de deporte

Carta de
Mons. D. Braulio Rodríguez Plaza
Arzobispo de Toledo
Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez Plaza

Domingo 22 de enero de 2017

Ante la Jornada de la Infancia Misionera

 

Queridos chicos y chicas: en este “Padre Nuestro” me dirijo sobre todo a vosotros, desde los 6 ó 7 años hasta los 16 ó 17. Quiero hablar con vosotros sobre la Infancia Misionera. Esta es una Obra del Papa Francisco que desea que haya entre los niños del mundo una ayuda mutua. Desde que nació en Francia en 1843, esta obra de la Infancia Misionera ha formado una red de solidaridad universal, cuyos principales protagonistas son los niños. Pero además, educa en la fe y solidaridad misionera, y educa a los niños y muchachos a seguir a Jesús y a ayudar a otros chicos del mundo. La Infancia Misionera, hay que decirlo muy alto, se adelantó ochenta años a la Declaración de los Derechos del Niño en Ginebra y cien años al nacimiento de UNICEF.

¿Qué quiere la Infancia Misionera, cuya Jornada este año celebramos el 22 de enero? Además de buscar dinero para financiar proyectos con las aportaciones de los niños y muchachos –vosotros- en los territorios de Misión, la Infancia Misionera quiere que vosotros os impliquéis en la Misión de la Iglesia activamente, es decir, espabilándose y haciendo algo. ¿Cómo qué? Pues que en colegios –clase de Religión- y en catequesis aprendáis a seguir a Jesús, a acoger a todos los niños que os rodean, a ser sensibles a las injusticias que sufren los niños en todo el mundo, a ayudarles con vuestros pequeños ahorros, oraciones y esfuerzos para que el mundo sea mejor.

¿Y qué más puedo hacer? Pues participar aquí en la Diócesis de Toledo en las actividades que hace la Delegación de Misiones: Os ha ayudado a preparar la Navidad de una forma misionera, no egoísta; os ha felicitado la Navidad de parte de los misioneros; os ha invitado a llenar la hucha del compartir en la Jornada de la Infancia Misionera y con vuestros ahorros ayudar a otros niños; facilita los encuentros con otros niños; y quiere que participéis en concurso de christmas o en el festival de la “canción misionera”, un poco más adelante. Todo esto, ¿dónde? en tu parroquia o en tu colegio. Espabílate y participa.

A propósito de espabilarse, ahora recuerdo unas palabras del Papa Francisco el verano pasado en Cracovia en la JMJ 2016. Las dirigió a los jóvenes en la vigilia de oración en la noche del sábado 30 de julio. Más o menos dijo esto: Estoy recordando la imagen de los Doce Apóstoles el día de Pentecostés, que ayuda a comprender todo lo que Dios sueña hacer en nuestra vida, en nosotros y con nosotros. Aquéllos Apóstoles pasaron de un miedo a emprender una aventura que jamás habían soñado: de estar paralizados, quietos, a moverse. En este mundo existe una parálisis muy grave, que cuesta mucho descubrir: la parálisis que nace cuando se confunde “felicidad” con un “sofá”. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá –como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos- que nos garantizan horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente al ordenador o al móvil. Un sofá que nos hace quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos. El “sofá-felicidad” es probablemente la parálisis más silenciosa que más nos puede perjudicar.

Y nosotros hemos venido al mundo a otra cosa, a dejar huella. Y para ello hay que caminar y seguir a Jesús. “Amigos, dice el Papa, Jesús es el Señor del riesgo, del siempre ‘más allá’; no es Señor del confort, de la comodidad”. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía y animarse a cambiar el sofá por un par de zapatillas de deporte para andar. Hay que llevar el Evangelio a los de cerca y a los de lejos.

¿Te animas? Seguro. No podéis ser unos chavales cristianos aburridos y egoístas, que todo lo tienen resuelto y que se aburren porque no tienen el último video juego, sin hacer ningún esfuerzo en catequesis para ver cómo viven otros niños que no conocen a Jesús o que no tienen qué llevarse a la boca. Me gustaría, pues, animaros con estas palabras del Papa: “Queridos niños: con vuestra oración y vuestro compromiso colaboráis en la Misión de la Iglesia. Os doy las gracias por ello y os bendijo”. Pues eso mismo os deseo yo.

rodriguez_plaza_firmaBraulio Rodríguez Plaza
Arzobispo de Toledo, Primado de España

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