Testigos de la esperanza y la alegría

Carta de
Mons. D. Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

cerrochavesfrancisco

Domingo 29 de enero de 2017

Esta jornada que instituyó el papa San Juan Pablo II debe ser celebrada como un acontecimiento que implique a toda la Iglesia Diocesana que Camina en Coria-Cáceres y que vive con gozo, esperanza y alegría con estos hombres y mujeres consagrados que quieren vivir como testigos de un Amor que no pasa nunca de moda.

A través de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia y con una vida fraternal, vivida a través del carisma de los fundadores y fundadoras, la vida consagrada está llamada a ser en la Iglesia testigos de esperanza en un mundo que más necesita de la salvación de Cristo como esperanza en una tierra “árida, reseca y sin agua”, como expresa un salmo que parece subrayar hoy cómo anda el corazón humano.

En nuestra diócesis tenemos siempre, unidos a CONFER y a los institutos seculares, junto a las nuevas formas de vida consagrada, sin olvidar la vida contemplativa, dos encuentros en Coria y en Cáceres que tratan de celebrar y de recordar a todos que la vida consagrada sigue siendo en la Iglesia “justa y necesaria”.

Alentando al nuevo equipo de CONFER es siempre esta jornada un momento de tomar el pulso a cómo se encuentra la vida consagrada aquí y ahora. Necesitamos vocaciones, personas que descubran la alegría y belleza del seguimiento de Jesús. En nuestro Sínodo se descubre la implicación de los religiosos en la marcha de la Iglesia diocesana.

En los últimos años algunos institutos religiosos han tenido que cerrar sus casas. Es verdad que muchos de ellos están alentando a los laicos en la misión compartida, pero a veces es insuficiente para seguir llevando adelante las obras y misión de estas tierras tan queridas. Nunca agradeceremos suficiente la gran labor de la vida consagrada en la Iglesia.

El enriquecimiento de las comunidades hace más necesario que nunca el apoyo, la oración y el afecto por parte de todo el pueblo de Dios que sabe que la vida consagrada es esencial en la Iglesia. Pertenece, como recuerda el Vaticano II, a la estructura esencial de la Iglesia que es santa y que los consagrados están llamados a vivir y a hacer presente en un mundo cada vez más secularizado, la santidad y la entrega de la Iglesia y que su vida sean, como recuerda el papa Francisco, testigos de la esperanza y de la alegría.

Agradezco inmensamente la implicación de los consagrados en nuestro XIV Sínodo Diocesano. Me consta que se unen de una manera armoniosa diócesis y carismas, fidelidad y creatividad. Es una alegría y esperanza ver a tantos, consagrados y consagradas, que sienten la Iglesia Diocesana, que ven que su labor no es solo reconocida sino apoyada porque es más necesaria que nunca en la enseñanza, en las parroquias, en el servicio a los pobres, el trabajo con los inmigrantes, refugiados, catequesis, la evangelización, los grupos de oración. Como obispo solo tengo palabras de agradecimiento. La Iglesia Diocesana no solo os quiere sino que pido con vosotros que se siga cumpliendo el carisma, la misión para que sigamos haciendo presente en el mundo la esperanza que se llama Jesús y que es fuente siempre de alegría. Viviendo vuestro carisma y misión, sois más fieles que nunca a nuestra Iglesia que camina en Coria-Cáceres.

Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

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