Propiedad privada y bien común

Carta de
Mons. D. Jaume Pujol Bacells
Arzobispo de Tarragona

PujolBalcellsJaume

Domingo 2 de abril de 2017

Una de las piezas de oratoria política más famosas fue el discurso inaugural de la presidencia de John Kennedy en enero de 1961, al cual pertenece esta frase: «Así pues, compatriotas: preguntad, no qué puede vuestro país hacer por vosotros; preguntad qué podéis hacer vosotros por vuestro país».

La Doctrina Social de la Iglesia aborda con claridad la relación entre el individuo y la comunidad, entre la propiedad privada y el bien común. Y hoy, siguiendo los comentarios que vengo haciendo sobre este cuerpo doctrinal, deseo detenerme en esto.

El bien común es un deber de todos los miembros de la sociedad y no debe postergarse a las ventajas que cada uno puede obtener para sí mismo. Compete a todos los particulares y también al Estado, pues es la razón de ser de la autoridad política.

¿Significa esto que la propiedad privada no es lícita? De ningún modo. La propiedad privada procede de lo que uno ha conquistado con su trabajo legítimo, es una ampliación de la libertad personal y asegura a cada cual un espacio de soberanía necesaria para la autonomía personal y familiar. Es además un elemento esencial de la política económica, como lo ha demostrado la historia, porque responde a la misma psicología humana.

Que la Iglesia sea favorable a la propiedad privada, no significa que la considere un derecho absoluto. La tradición cristiana siempre ha considerado que el bien particular no puede desentenderse del bien común; lo contrario sería egoísmo y falta de justicia social. Por este motivo llama a un justo reparto de la riqueza y denuncia la escandalosa diferencia entre personas y sociedades.

Los bienes de la creación son para la humanidad entera. Hay un deber de no tener inoperantes los bienes poseídos. Los cristianos no debemos tener las cosas propias como exclusivamente nuestras. La opción preferencial por los pobres, bien entendida, no es sino la aplicación del Evangelio a la conducta de un seguidor de Jesucristo. Compartir es un verbo que debemos practicar si queremos ser discípulos de Aquel que nos enseñó que somos hermanos.

pujol_firma Jaume Pujol Bacells
Arzobispo de Tarragona

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