Semana Santa: Corazón de nuestra fe

Carta de
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

jimenezzamoravicente

Domingo 9 de abril de 2017

Queridos diocesanos:

La Semana Santa es un tiempo en que se condensa la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de una manera litúrgica y sacramental en nuestras iglesias y templos, y de manera figurativa y plástica en las calles y plazas, a través del desfile de las procesiones de las cofradías. Es la liturgia del pueblo: un mundo de fe, sentimientos, creencias, vivencias, que se mueve, se agita, ríe, llora, canta, reza. Religión y espectáculo total. Las imágenes de la Semana Santa están pensadas no sólo para el lugar del culto (iglesias), sino también para salir al aire libre, al espacio urbano, a las calles y a las plazas.

La fe vigorosa ha creado siempre cultura, arte y belleza en la rica imaginería religiosa de la Semana Santa en nuestras ciudades y pueblos. Es bueno e interesante que siga siendo así. Una celebración de la Semana Santa que perdiera su origen religioso y alma espiritual y quisiera convertirse en simple manifestación cultural, estética y turística, sería un empobrecimiento para la fe e incluso para la cultura y el arte.

La cruz, signo de amor y de vida

La cruz es el corazón de la Semana Santa. La buena noticia de la resurrección de Cristo es, al mismo tiempo, la buena noticia de su muerte salvadora. La luz de la Pascua cae sobre el Calvario y sobre la cruz para darles esplendor, y esta claridad es la única que nos permite descorrer un poco el velo y contemplar el misterio de la cruz, que para los judíos fue un escándalo y una locura para los gentiles (cfr. 1 Cor 1, 23).

Hablar hoy sobre el misterio salvador de la cruz de Cristo choca inmediatamente con el montaje de suficiencia de nuestra sociedad actual, oficialmente optimista, presidida por un espíritu y una moral de programas, de acciones, de eficacia, y que cree en los dioses del progreso, de la ciencia y de la técnica y en los éxitos inmediatos.

Sólo desde la perspectiva iluminadora, correctora, crítica de la fe, es posible encontrar un sentido a la cruz. Sólo desde el amor se ilumina la cruz. El Papa Benedicto XVI, en su encíclica ‘Deus caritas est’ afirmaba que Jesucristo es el Amor de Dios encarnado: la cruz de Cristo es la revelación del Amor de Dios en su forma más radical. En la cruz el cristiano encuentra la orientación de su vivir y de su amar (n. 12).

No es la cruz lo que importa, sino el Crucificado –Jesucristo- “personificación del dolor de Dios, amor enraizado en el amor de Dios”, como lo ha formulado conmovedoramente K. Kitamori, uno de los más originales pensadores cristianos del Japón.

Jesucristo crucificado es como una epifanía obscura de Dios, es obscuridad con la luz de la salvación. La liturgia del Viernes Santo polariza nuestra atención en torno a la cruz, que preside nuestra asamblea cristiana. La cruz no se explica, no se demuestra, se muestra. Y al mostrarse, aparece como signo de contradicción, como lo había predicho el anciano Simeón a María (cfr. Lc 2, 34-35), signo de contradicción doblemente revelador: nos dice quién es el hombre y nos asoma al abismo insondable del Amor de Dios.

La vida cristiana, misterio de cruz y resurrección

El cristiano participa del misterio de la muerte y resurrección del Señor Jesús. Llevamos “siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste también en nuestro cuerpo” (2 Cor 4, 10). Estar unidos a Cristo significa asumir un programa de muerte y de vida. El hombre “exterior” ha de dar paso al hombre “interior”. El hombre “nuevo” debe absorber al hombre “viejo”, el hombre “espiritual” debe transformar lo que en él hay de “carnal”.

La vida cristiana es una aceptación sincera de la dialéctica de la cruz y de la luz. No hay vida cristiana sin unión con Cristo y no hay unión con Cristo sin unión al Salvador crucificado y al Señor de la gloria. No es cristiana ninguna negación que no tienda a una afirmación superior; ningún anonadamiento que no desemboque en exaltación; ninguna muerte que no se transforme en vida.

El vivir cristiano significa paciencia, perseverancia, tarea incesante, precisamente porque es vida, y la vida jamás se interrumpe. Seguir a Cristo es continuar tras Él. La mortificación imprescindible para el cristiano representa una progresiva vivificación, esa tarea que Orígenes describe como incansable y que consiste en “renovar cada día la misma novedad”.

La muerte y el sufrimiento alcanzan perspectivas nuevas, si son asumidas y vividas en unión con Cristo crucificado y resucitado. Así es como hay que interpretar el mensaje del Concilio Vaticano II a todos los que sufren: “Para todos vosotros, hermanos que sufrís, visitados por el dolor en sus mil modos, el Concilio tiene un mensaje muy especial. Siente fijos sobre él vuestros ojos implorantes, brillantes por la fiebre o abatidos por la fatiga; miradas interrogadoras que buscan en vano el porqué del sufrimiento humano y que preguntan ansiosamente cuándo y de dónde vendrá el consuelo. Y nuestra pena aumenta al pensar que no está en nuestro poder el concederos la salud corporal, ni tampoco la disminución de vuestros dolores físicos, que médicos y enfermeros y todos los que se consagran a los enfermos se esfuerzan por aliviar lo más posible. Pero tenemos una cosa más profunda y más preciosa que ofreceros, la única verdad capaz de responder al sufrimiento y de daros un alivio sin engaño: la fe y la unión al Varón de dolores, a Cristo, Hijo de Dios, crucificado por nuestros pecados y por nuestra salvación. Cristo no suprimió el sufrimiento, y tampoco ha querido desvelar completamente su misterio: Él lo tomó sobre sí, y eso es bastante para que nosotros comprendamos todo su valor”.

Cruz y luz se mezclan y ahí está el misterio de la vida humana, que solamente se ilumina desde la fe en Cristo Jesús.

Con mi afecto y bendición,

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s