El domingo es nuestro día

Carta de
Mons. D. Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

eusebio hernandez sola

Domingo 23 de abril de 2017

Tras las celebraciones de la Semana Santa y del domingo de Pascua es ésta mi primera carta del tiempo pascual y por ello quiero comenzarla deseándoos una ¡Feliz Pascua! Que estos días en los que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte estén llenos de la alegría del Resucitado.

El evangelio que hoy escuchamos en la celebración de la Misa (Juan 20, 19-31) y que cada año se proclama en el segundo domingo de Pascua; nos presenta a los discípulos de Jesús reunidos en el día en que Cristo ha resucitado, el primer domingo cristiano, subraya San Juan que ya era de noche y que estaban desconcertados e incluso llenos de miedo por los acontecimientos que recientemente habían vivido.

En esta situación de desconcierto el Señor, Resucitado, se hace presente en medio de la comunidad y, lejos de juzgar su cobardía, les ofrece los dones que caracterizaran la vida cristiana:

•  ¡Paz a vosotros!

•  Como me envió el Padre, así también yo os envío.

•  Recibid el Espíritu Santo.

Son los dones que Cristo ofrece constantemente a su Iglesia y que, especialmente, cada domingo nosotros recibimos cuando nos reunimos en asamblea para celebrar la Eucaristía que siempre recuerda aquella primera comunidad cristiana.

Es la tradición ininterrumpida en la vida de la Iglesia y que el Catecismo (1166) nos recuerda: “La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón ‘día del Señor’ o domingo” (SC 106). Más adelante, nos dirá: “ El día del Señor, el día de la Resurrección, el día de los cristianos, es nuestro día. Por eso es llamado día del Señor”.

Este domingo de Pascua nos invita a redescubrir la celebración del domingo y su importancia en la vida del cristiano y en cada comunidad; por ello el Catecismo (1167) nos volverá a insistir: El domingo es el día por excelencia de la asamblea litúrgica, en que los fieles “deben reunirse para, escuchando la Palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recordar la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y dar gracias a Dios, que los hizo renacer a la esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (SC 106):«Cuando meditamos, [oh Cristo], las maravillas que fueron realizadas en este día del domingo de tu santa y gloriosa Resurrección, decimos: Bendito es el día del domingo, porque en él tuvo comienzo la Creación […] la salvación del mundo […] la renovación del género humano […] en él el cielo y la tierra se regocijaron y el universo entero quedó lleno de luz. Bendito es el día del domingo, porque en él fueron abiertas las puertas del paraíso para que Adán y todos los desterrados entren en él sin temor» (Fanqîth, Breviarium iuxta ritum Ecclesiae Antiochenae Syrorum, v 6 [Mossul 1886] p. 193b).

Que este domingo y el tiempo de Pascua que estamos celebrando nos ayuden a todos a descubrir la importancia que tiene para nosotros la celebración del día del Señor: el domingo. Nuestras celebraciones tienen la capacidad de renovarnos, de curarnos y de impulsarnos a dar testimonio de Cristo Resucitado.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

firma_eusebio_hernandez

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