Empujados por el Espíritu: «Aquí estoy, envíame»

Carta de
Mons. D. Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

eusebio hernandez sola

Domingo 7 de mayo de 2017

Queridos hermanos y amigos:

En este domingo de Pascua, 7 de mayo, se celebra de manera conjunta la  Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas  con el lema: “ Empujados por el Espíritu: «Aquí estoy, envíame »”.

En España este año es una acción conjunta de  la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, Obras Misionales Pontificias y  CONFER. Rezamos, pues, para que el Señor suscite vocaciones en su Iglesia, y lo hacemos en este domingo de Pascua conocido también como el domingo del Buen Pastor, día en el que desde hace 54 años la Iglesia ha querido pedir por las vocaciones.

Durante estos años los papas han querido mandar un mensaje a todos los fieles para invitarlos a elevar su oración para que el Señor mande vocaciones a su Iglesia y, a la vez, para que aquellos que recibieron la llamada permanezcan siempre fieles a ella.

Este año el papa Francisco nos presenta su mensaje con estas palabras: con ocasión de la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera centrarme en la dimensión misionera de la llamada cristiana. Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio.

Todo bautizado participa de esta misión confiada a la Iglesia de evangelizar y servir movidos por la caridad, más aún como dice el Papa debe ser un deseo incontenible . Y, por eso: el compromiso misionero no es algo que se añade a la vida cristiana, como si fuese un adorno, sino que, por el contrario, está en el corazón mismo de la fe: la relación con el Señor implica ser enviado al mundo como profeta de su palabra y testigo de su amor. Esta misión común a todo bautizado, adquiere un especial significado para aquellos que el Señor ha llamado con una vocación particular, por eso nos dice Francisco: Esto vale especialmente para los que han sido llamados a una vida de especial consagración y también para los sacerdotes, que con generosidad han respondido «aquí estoy, mándame». Con renovado entusiasmo misionero, están llamados a salir de los recintos sacros del templo, para dejar que la ternura de Dios se desborde en favor de los hombres (cf. Homilía durante la Santa Misa Crismal, 24 marzo 2016).

Nos unimos hoy a la Iglesia universal elevando nuestra oración, suplicando para que el Señor suscite vocaciones consagradas, siempre necesarias, pero ahora más que nunca. Lo hacemos en un momento de crisis para la sociedad actual que va perdiendo tantos valores y que necesita un nuevo impulso misionero. Lo hacemos con confianza y sabiendo que todo viene de Dios, el Papa nos propone en su mensaje el ejemplo de la semilla que crece (Marcos 4, 26-27): Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo». Ésta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.

En esta confianza de saber que todo viene del Señor, hoy queremos hacer nuestras las actitudes que Francisco nos pide en su mensaje: Con esta confianza evangélica, nos abrimos a la acción silenciosa del Espíritu, que es el fundamento de la misión. Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relación personal con el Señor en la adoración eucarística, «lugar» privilegiado del encuentro con Dios.

Pidamos para que en nuestra Iglesia de Tarazona haya cristianos comprometidos que escuchen la llamada del Señor y se comprometan por entero a su causa. No tengáis miedo jóvenes si un día escucháis la llamada de Dios. Acogerla con entusiasmo. No os arrepentiréis. No olvidéis que Dios es siempre más generoso que nosotros. Os espera.

Que en Buen Pastor, Jesucristo, nos conceda a toda la Iglesia lo que con confianza le pedimos y con todo afecto os saludo y bendigo.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

firma_eusebio_hernandez

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