Al servicio del Reino

Carta de
Mons. D.  Francisco Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

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Domingo 26 de noviembre de 2017

Queridos diocesanos:

El mensaje central de Jesucristo, lo que constituye el núcleo de su Evangelio, fue el anuncio de la cercanía del reino de Dios. Jesús proclamó con gozo que ese reino, que los profetas habían anunciado, comenzaba a realizarse. Con sus parábolas y sus enseñanzas fue explicando que ese reino tenía como ley el amor y que tenía como clave la experiencia de que Dios es “Abbá” y que todos somos hermanos. Con sus milagrosy signos fue mostrando que ese reino llegaba a todos, especialmente a los más pobres.

Jesús mostró también cómo ese reino se realizaba precisamente con su presencia. Su misma persona es la Buena Noticia que proponía. Sus discípulos fueron descubriendo poco a poco que el Reino no era una idea ni un concepto, sino una persona, Jesús de Nazaret. Por eso, después de su resurrección, predicaron el Reino anunciando a Jesús muerto y resucitado. Como Jesús y los apóstoles, también la Iglesia tiene la misión de proclamar el reino de Dios y de procurar que se vaya realizando entre los hombres y los pueblos. La Iglesia no vive para sí misma, sino que tiene como tarea ponerse al servicio del reino de Dios, del cual ella es “germen e inicio” (LG 4). Este servicio al reino comienza con la proclamación de Jesucristo, que es quien trae el reinado de Dios. Por eso, la primera tarea de la Iglesia es dar a conocer a Jesucristo, invitando a los hombres a adherirse a su persona y a introducirse en su vida.

La Iglesia sirve al reino también fundando comunidades cristianas. A la proclamación debe acompañar la creación de comunidades de discípulos, en las que se celebre a Dios como Padre y se viva en fraternidad. Cada comunidad, cada parroquia, tiene la misión de ser signo de ese reino de Dios para los hombres.

La tercera manera de servir al reino es difundiendo los valores del Evangelio como la fraternidad, la justicia, la apertura al otro, la libertad y el amor solidario. En la medida en que estos valores vayan penetrando en las personas y las sociedades, allí se irá haciendo presente el reino de Dios.

Finalmente, la Iglesia sirve al reino orando al Padre para que se realice. El reino es primordialmente un don de Dios y, por eso, el Señor nos enseñó a suplicarlo cada día: “venga tu reino”. Anhelamos y esperamos que venga su reino de verdad y de vida, de gracia y de amor.

✠ Francisco Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

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