Mensaje de Navidad

Mensaje de
Mons. D. Braulio Rodríguez Plaza
Arzobispo de Toledo
Primado de España

Nochebuena 2017

braulio_nav2017

¿Me permiten que en este momento de la Nochebuena les dirija unas palabas a ustedes, católicos, pero también a otros cristianos y a quienes nos vean y que no celebren muy convencidos esta fiesta del Nacimiento de Cristo?

Lo que celebramos es muy sencillo: nace el Hijo de Dios en persona, Aquél que existe desde toda la eternidad… enriquece a todos los demás hombres, haciéndose pobre Él mismo, ya que acepta la pobreza de nuestra condición humana, para que podamos conseguir las riquezas de la divinidad. Quiere esto decir que cada uno de nosotros podemos llegar a ser hijos de Dios y, así, amar ser amados por encima de nuestras diferencias de cultura, de dinero, de riquezas, de razas, ideologías y conflictos.

Y lo que sucede es actualísimo, no ha pasado, aunque para muchos Navidad sea una fiesta más. Unas fiestas de invierno, días para solo divertirse y no amar, pasar unas vacaciones sin preguntarse qué significa Navidad y por qué la celebramos.

Les invito a ir más allá de una celebración de la Navidad política y socialmente correcta; a pensar qué cambió cuando Cristo nació y se nos dio como regalo –el regalo-. También lo que ese Niño significa para las relaciones con los demás: acercamiento a cuantos nos rodean, preocupación por los más pobres, vivir un sentido de justicia y un rechazo de situaciones de injusticia por terrorismo, por exclusión de los demás, por la guerra y el hambre provocadas sin sentido o porque no cuidamos de la madre tierra.

Los católicos además debemos vivir Navidad como miembros de la Iglesia de Cristo, que en cada comunidad, empezando por el propio hogar, compartimos la misma esperanza. En definitiva, la Navidad debe renovar nuestras actitudes de amar a Dios, a Cristo, de encontrarnos con Él; de ser mejores padres y madres, mejores hermanos, mejor familia, mejores vecinos, mejores compatriotas; de querer más a enfermos y quienes necesiten más amor por la soledad, sufrimiento, momentos difíciles de la vida.

En la tradición de la cena familiar de Nochebuena, no olviden que lo más importante no es lo que cenamos, sino la mirada de amor a quienes nos rodean, porque hemos invitado a Jesús y su familia, a José y a María que han recibido en su casa al recién nacido. También nosotros podemos recibirlo esta noche en tantos y tantos que necesitan el amor de Dios.

Desde estos medios de comunicación, Radio Santa María y Canal Diocesano, pido al Señor una buena Navidad, sobre todo para los que más sufren y necesitan el amor del Niño nacido en Belén.

Que Dios les bendiga y ¡Feliz Navidad!

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