Año Nuevo. Santa María, madre de Dios. Jornada Mundial de la Paz 2018

Carta de
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

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Domingo 31 de diciembre de 2017

Queridos diocesanos:

¡Feliz Año Nuevo, lleno de la gracia y de la paz del Dios hecho hombre! En este día se agolpan muchos acontecimientos: el misterio de la encarnación del Hijo de Dios; la octava de Navidad; la circuncisión y el nombre de Jesús; la maternidad divina de María; la jornada mundial de la paz y el comienzo de un año nuevo.

El día primero del año, la Iglesia vuelve con los pastores al portal de Belén y contempla la escena entrañable del Niño acostado en el pesebre, bajo la mirada providente de San José y el cuidado amoroso de la Virgen María. Pero hoy, abismados en la contemplación del Verbo hecho carne, fijamos nuestra mirada en María, la Madre de Dios que “guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.

La Maternidad Divina de María

La exhortación apostólica Marialis Cultus del Papa Pablo VI afirma: “el tiempo de Navidad constituye una prolongada memoria de la maternidad divina, virginal y salvadora de María…La solemnidad de la maternidad de María se destina a celebrar la parte que ella tuvo en el misterio de la salvación y a exaltar la singular dignidad de que goza la Madre santa, por la cual merecimos recibir al Autor de la vida” (MC 5).

El Concilio de Éfeso, en el año 431, confirmando lo que ya creía y confesaba el pueblo fiel, definió como dogma de fe que María es “Madre de Dios” (Theotokos).

La aceptación de la maternidad divina por parte de María es, ante todo, un acto de fe libre, por la que cooperó activamente, y no como un instrumento pasivo, a la salvación de los hombres. Por eso Isabel la llama bienaventurada, porque ha creído y ha aceptado la Palabra de Dios, con su fiat, hágase. San Agustín subraya la relación existente entre la fe de María y su maternidad divina. “La bienaventurada Virgen María – escribe – concibió creyendo al que dio a luz creyendo. María es dichosa, porque oyó la Palabra de Dios y la guardó, más aún, guardó mejor la mente la verdad, que el seno la carne. Verdad es Cristo y Carne es Cristo. Cristo-verdad en la mente de María, Cristo-carne en el seno de María…Y mayor tesoro es lo que se guarda en la mente que lo que se lleva en el vientre” (Sermón 25, 7-8; PL 46, 937-938).

La maternidad divina es la razón básica de la grandeza y dignidad de María y la clave de toda la teología mariana. En los libros del Nuevo Testamento María es llamada casi siempre la “Madre de Jesús”. La maternidad divina es el dato y la realidad profunda que condiciona y da sentido a toda su vida y misión dentro del plan de Dios, que el ángel le expone en la anunciación pidiendo su consentimiento.

Jornada mundial de la paz
Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz

Con un deseo de “paz a todas las personas y a todas las naciones de la tierra”, inicia el Papa Francisco su Mensaje para este año titulado “Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz”.

Una paz que es una aspiración profunda de todas las personas, asegura el Papa, señalando que “es el deseo especialmente de aquellos que más sufren su ausencia”. Con esta premisa Francisco recuerda, de manera particular, a los más de 250 millones de migrantes en el mundo que buscan un lugar “donde vivir en paz”.

En el Mensaje, el Papa ofrece su abrazo misericordioso “a todos los que huyen de la guerra y del hambre, o que se ven obligados a abandonar su tierra a causa de la discriminación, la persecución, la pobreza y la degradación ambiental”.

Con este espíritu de misericordia, el Pontífice evidencia que acoger al otro exige un “compromiso concreto, una cadena de ayuda y de generosidad, una atención vigilante y comprensiva, la gestión responsable de nuevas y complejas situaciones que, en ocasiones, se añaden a los numerosos problemas ya existentes. Así como a unos recursos que siempre son limitados”. El Santo Padre exhorta a los gobernantes a ejercitar “la virtud de la prudencia” necesaria para que sepan acoger, promover, proteger e integrar, estableciendo medidas prácticas que, “respetando el recto orden de loso valores”, ofrezcan a los ciudadanos los bienes materiales y espirituales necesarios, garantizando en las comunidades el desarrollo armónico.

El Papa habla claramente de quienes fomentan “el miedo hacia los migrantes, en ocasiones con fines políticos” denunciando que en vez de construir la paz, siembran violencia, discriminación racial y xenofobia. Y contrastando esta actitud, invita a mirar las migraciones globales con mirada llena de confianza, como oportunidad para construir un futuro de paz para todos.

A la Madre de Dios, que “guardaba todas estas cosas en su corazón”, le pedimos que guarde la fe de nuestra Iglesia particular de Zaragoza, que guarde a Su Santidad el Papa Francisco y lo fortalezca en su misión de Sucesor de Pedro y nos dé a todos, sacerdotes, miembros de vida consagrada y fieles laicos, la fuerza para trabajar por la paz, que es obra de la justicia y que se fundamenta en la verdad de la persona humana. ¡Feliz Año Nuevo para todos!

Con mi afecto y bendición,

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