Jornada de la Vida Consagrada

Carta de
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

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Domingo 4 de febrero de 2018

La Vida Consagrada, encuentro con el amor de Dios

Queridos diocesanos:

Desde el año 1997, por iniciativa del Papa San Juan Pablo II, se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada el día 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor en el templo. Esta Jornada tiene como finalidad ayudar a toda la Iglesia a valorar cada día más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca por el camino de los consejos evangélicos y, al mismo tiempo, quiere ser para las personas consagradas una ocasión propicia para renovar los propósitos y reavivar los sentimientos que deben inspirar su entrega al Señor.

Todos somos conscientes de la riqueza que para la Iglesia Diocesana de Zaragoza y para la sociedad constituye el don de la vida consagrada en la variedad de sus carismas e instituciones. En esta Jornada juntos damos gracias a Dios por las Órdenes e Institutos religiosos dedicados a la vida contemplativa en la clausura o a las obras de apostolado, por las Sociedades de Vida Apostólica, por los Institutos Seculares, por el Orden de las vírgenes consagradas, como también por todas las personas que en fondo de su corazón se entregan a Dios con una especial consagración.

Como Arzobispo agradezco, en nombre propio y en el de toda la Diócesis, la presencia y misión de nuestros consagrados. Acojo con generosidad y estimo con sentimiento de gratitud los diversos carismas que son un gran bien para nuestra Iglesia Diocesana. A la vez animo y exhorto a todos los consagrados a ser cada día más fieles a su vocación y a colaborar en la misión evangelizadora de nuestra Iglesia particular de Zaragoza, actuando en plena comunión con el Arzobispo. Una expresión significativa de esta comunión y colaboración es la celebración de la Eucaristía, en la fiesta de la Presentación del Señor, en la Catedral Basílica del Pilar, a la que están invitados todos los consagrados para dar juntos gracias a Dios, expresar nuestra unidad en Cristo y con el Arzobispo y ofrecer a los diocesanos el testimonio alegre de la consagración.

El lema de este año es: “La vida consagrada, encuentro con el amor de Dios”. El encuentro con Cristo es encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva (cfr. EG 264-267). Por ello, el lema de esta Jornada es una nueva ocasión de entrar en lo íntimo de uno mismo, para ver qué es lo esencial, lo más importante para nosotros, y qué nos está distrayendo del amor y por tanto nos impide ser felices. El amor de Dios es siempre fiel, no desilusiona y no defrauda. Pero la tentación de la auto-referencialidad egoísta nos ronda y pretende engañarnos para hacernos tambalear cuando Cristo, mirándonos a los ojos y amándonos, nos impide que le sigamos, compartiendo con los demás lo que somos y tenemos. Esa fue la propuesta que el joven rico no supo acoger, pero que sí escucharon e hicieron suya los apóstoles, la mujer samaritana, quienes le siguieron por los caminos llevando la buena noticia del amor de Dios y quienes le siguen hoy con el testimonio de una vida de especial consagración.

Las personas consagradas son testimonio vivo de que el encuentro con Dios es posible en todo lugar y época, de que su amor llega a todo rincón de la tierra y del corazón humano, a las periferias geográficas y existenciales. La vida consagrada es la respuesta del encuentro personal con Dios, que se hace envío y anuncio.

En esta Jornada Mundial de la vida consagrada damos gracias a Dios por todas las personas de especial consagración, que desde las diversas vocaciones y formas de vida y servicio son presencia elocuente del amor de Dios en el mundo. Invitamos encarecidamente a todos los cristianos a dar gracias a la Santísima Trinidad, por el don de la vida consagrada, que siempre es “iniciativa del amor del Padre”. La vida consagrada es anuncio de lo que el Padre, por medio del Hijo, en el Espíritu, realiza con su amor, su bondad y belleza. Las personas de especial consagración testimonian de palabra y con obras las maravillas de Dios con el lenguaje de una existencia transfigurada. La vida consagrada se convierte así en una de las huellas que la Trinidad deja en la historia, para que los hombres puedan descubrir el atractivo de la belleza divina (cfr. Vita Consecrata 20).

Y a todas las personas consagradas de nuestra Diócesis de Zaragoza les animamos a re-descubrir la grandeza del don recibido, expresado en esta Jornada como “encuentro con el amor de Dios”, para vivir coherentemente su misión en la Iglesia y en el mundo, propiciando el encuentro con el amor de Dios uno y trino.

Con esta carta pastoral invito a todos los diocesanos a rezar por la vida consagrada, por las vocaciones a este género de vida en el seguimiento radical de Jesucristo y por la fidelidad renovada de todos sus miembros a la vocación recibida de Dios.

Desde estas líneas damos las gracias al Delegado Episcopal para la vida consagrada, P. Luis Giménez Lombar y a la Vicedelegada, Hna. María Pilar Sánchez por su labor de acompañamiento en nuestra Diócesis de Zaragoza a toda la vida consagrada.

Con mi afecto, gratitud y bendición,

jimenezzamora_firma

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