Acogida de la diócesis de Getafe al nuevo obispo

Saludo de
Mons. D. Joaquín Mª López de Andujar y Cánovas del Castillo
Administrador apostólico de Getafe

LopezdeAndujaryCanovasdelCastilloJoaquinM

Cerro de los Ángeles (Getafe)
Sábado 24 de febrero de 2018

Queridos señores cardenales, arzobispos y obispos, queridos sacerdotes, seminaristas y consagrados. Queridas autoridades. Muy queridos amigos y hermanos todos. Y especialmente, muy querido D. Ginés.

En nombre de toda la Diócesis quiero darte la más cordial bienvenida y recibirte con mucho gozo como “aquél que viene en el nombre del Señor”.

La Diócesis de Getafe erigida en el año 1991 por san Juan Pablo II y con una extensión de 2.307 kilómetros cuadrados ocupa casi toda la zona sur de la Comunidad Autónoma de Madrid. Su población supera el millón y medio de habitantes, cerca de la quinta parte de la población total de la Comunidad Autónoma de Madrid, con una densidad de población de algo más de 666 habitantes por kilómetro cuadrado. Hay seis ciudades con una población cercana a los 200.000 habitantes y alguna de ellas supera esta cifra.

Es imposible medir la efusión de gracia que a lo largo de estos 25 años ha tocado las conciencias de muchas personas. Estos 25 años han ido configurando nuestra “historia familiar” con una identidad y una personalidad propias.

Quiero recordar aquel 12 de octubre de 1991, en el que, en la Catedral y en presencia del entonces cardenal arzobispo de Madrid, Mons. D. Ángel Suquía, del nuncio de su Santidad, Mons. D. Mario Tagliaferri, de numerosos arzobispos y obispos, de centenares de sacerdotes y de una gran multitud de fieles que llenaban el templo catedralicio, se leían las Letras Apostólicas por las que se erigía la Diócesis de Getafe y se nombraba como primer obispo a D. Francisco José Pérez y Fernández-Golfín, de cuya muerte repentina se cumplen precisamente hoy 14 años.

A partir de ese momento empezó con plena vitalidad la nueva Diócesis, recogiendo el inmenso caudal de vida apostólica y de santidad que ya existía y configurándolo con la fisonomía propia de una Iglesia particular.

Ciertamente, podemos decir que un río de agua viva, aquél que continuamente brota del “trono de Dios y del Cordero” (cf Ap 22,1), se ha derramado sobre nuestra Diócesis. Es el agua del Espíritu Santo que apaga la sed y renueva interiormente al hombre (cf Jn 4,14). Es el amor misericordioso del Padre que, en Cristo, se nos revela y se nos da continuamente. Al recibir hoy con mucho gozo a su nuevo obispo podemos repetir con renovado regocijo la antigua palabra de gratitud: “Cantad al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia” (sal 118,19).

Querido D. Ginés, toda la Diócesis, reza por ti y te recibe con los brazos abiertos.

En mi primer saludo te decía: “Vas a disfrutar mucho en esta Diócesis”. Y hoy te lo repito. Aquí vas a encontrar un a Iglesia viva y palpitante; vas a encontrar sacerdotes espléndidos, entregados con entusiasmo a su labor pastoral; vas a encontrar familias cristianas, que han entendido muy bien lo que significa vivir el amor en el matrimonio, en cuerpo y alma, y el amor a los hijos como reflejo vivo del amor gratuito de Dios Padre; vas a encontrar muchos jóvenes que buscan a Dios, que rezan, que aman a la Iglesia, que saben tratar a su obispo con cariño y con respeto y que intentan hacer de sus vidas una respuesta generosa a la llamada de Dios; vas encontrar una gran riqueza de carismas en la vida consagrada, entre los que quiero destacar los 12 monasterios de monjas de clausura, que con su vida escondida con Cristo en Dios nos sostienen con su oración y nos recuerdan constantemente la primacía de Dios sobre todas las cosas, y vas a encontrar un importante número de seminaristas mayores y menores que son, no sólo una esperanza para el futuro, sino una realidad ya muy gozosa en el presente.

Querido D. Ginés, vas a disfrutar mucho en esta Diócesis. Que nuestro Señor Jesucristo y la Virgen María, en nuestra querida advocación de Nuestra Señora de los Ángeles, y los santos que han dejado un a huella profunda en la Diócesis, santa Maravillas de Jesús, san Benito Menni, san Faustino Míguez y la mártir carmelita, nacida en Getafe, beata María de los Ángeles, te acompañen siempre.

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