San José y nuestro Seminario Diocesano

Carta de
Mons. D.  Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada–Logroño

carlos escribano

Domingo 18 de marzo de 2018

La fiesta de San José irrumpe, un año más, en medio de este tiempo de gracia que es la Cuaresma. El 8 de diciembre de 1870, el esposo de la Virgen María fue declarado patrono de la Iglesia Universal. Por ello, me animo a encomendar, en nombre de todos, a tan gran protector la tarea de reflexión que estamos llevando a cabo en nuestra diócesis, preparando la Misión diocesana. La acción misionera y evangelizadora, asistida por el Espíritu Santo, debe ser desarrollada por todo el Pueblo Santo de Dios. Por el bautismo, todos somos hechos misioneros y hemos sido constituidos sacerdotes, profetas y reyes. Sacerdotes, consagrados y seglares, todos estamos llamados a convertirnos en auténticos discípulos misioneros.

Permitidme que, con motivo del día del Seminario, que se celebra también en torno a la fiesta de San José, me fije en el papel que en la Misión deben desarrollar los sacerdotes que trabajan actualmente en la diócesis. A ellos les decía, en mi Carta Pastoral para la Misión diocesana, que su papel es fundamental para trasmitir a la gente de nuestras parroquias y comunidades la ilusión por llevarla adelante, de forma que ello nos permita “renovar nuestra Iglesia diocesana, servir mejor a nuestros fieles y encontrar caminos que nos permitan anunciar el evangelio de forma audaz y eficaz en La Rioja de hoy”.

Junto con los sacerdotes del presente, quiero alentar también a los sacerdotes del futuro: a nuestros seminaristas, a los del mayor y a los del menor. Y, con ellos, a los futuros candidatos que hoy están sintiendo la llamada del Señor a seguirle. Es verdad que son muchas las dificultades que hay en las circunstancias actuales para llevar adelante la pastoral vocacional y para que nuestros jóvenes digan que sí al Señor. Pero no podemos caer en la tentación del pesimismo. El Señor nos sorprende siempre y seguro que está buscando caminos para pronunciar esa palabra que tantas veces ha resonado en la historia de nuestra diócesis y que muchos de nosotros hemos escuchado ya: “Tú, sígueme”. Nuestro afán, nuestro compromiso debe ir encaminado a propiciar cauces para que ello sea posible. Espero que las propuestas dinamizadoras que surjan de nuestra Misión diocesana nos ofrezcan pistas que nos ayuden en la búsqueda de esos cauces.

Pero un primer paso, que ya hemos dado con confianza y al que todos podemos unirnos, es la oración confiada pidiendo al Señor de la mies que “envíe trabajadores a su mies” (Mt.9, 38). En ese sentido, quiero daros las gracias de corazón a todos los que os habéis unido de un modo u otro, con vuestras plegarias, a nuestro maratón diocesano de oración por las vocaciones. Y dar gracias especialmente al Señor, pues desde que lo comenzamos, son cuatro los jóvenes que han ingresado en nuestro seminario: dos en el mayor y dos en el menor.

Hago mías, como acción de gracias, las palabras que el Papa Benedicto XVI dirigió a los seminaristas en la Catedral de la Almudena de Madrid en la JMJ, para que nos animen a todos a seguir trabajando con pasión en la pastoral vocacional: “Al veros, compruebo de nuevo cómo Cristo sigue llamando a jóvenes discípulos para hacerlos apóstoles suyos, permaneciendo así viva la misión de la Iglesia y la oferta del evangelio al mundo. Como seminaristas, estáis en camino hacia una meta santa: ser prolongadores de la misión que Cristo recibió del Padre. Llamados por Él, habéis seguido su voz y atraídos por su mirada amorosa avanzáis hacia el ministerio sagrado. Poned vuestros ojos en Él, que por su encarnación es el revelador supremo de Dios al mundo y por su resurrección es el cumplidor fiel de su promesa. Dadle gracias por esta muestra de predilección que tiene con cada uno de vosotros”.

Además, este año contamos con la gran alegría de tener una ordenación diaconal. El joven arnedano Alfonso Sáenz Rodrigo recibirá la ordenación de diácono la tarde del 18, en el Seminario diocesano de Logroño. Muchas gracias, Alfonso, por tu sí generoso al Señor y a la Iglesia.

Os pido que recéis por él y por todos los seminaristas de la diócesis y por nuestros jóvenes, para que abran su corazón generosamente a la llamada de Jesús. ¡A San José se lo pedimos!

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✠ Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

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