Proclamar la muerte y resurrección de Cristo con nuestras vidas

Carta de
Mons. D. Abilio Martínez Varea
Obispo de Osma-Soria

2017_martinez_varea_abilio

Queridos hermanos y hermanas:

De nuevo nos encontramos a las puertas de la Semana Santa. El año pasado tuve la oportunidad de celebrarla con vosotros por vez primera como vuestro Obispo y le doy gracias a Dios por ello. He podido comprobar de cerca la piedad de los cofrades que es el fundamento real de la autenticidad y del prestigio de nuestra Semana Santa soriana: sobria, austera, devocional, típicamente castellana.

Quiero dirigirme de forma especial a todas las Cofradías de nuestra Diócesis y a todos los cofrades que procesionáis con las bellas imágenes de Nuestro Señor Jesucristo y de su Madre, la Virgen, para recordaros la importancia de vuestro ministerio pues hacéis de la procesión de Semana Santa una verdadera catequesis. A todos los fieles de esta Iglesia particular de Osma-Soria os animo a vivir el gran misterio de la muerte y resurrección del Señor. No olvidéis que la mejor preparación de la Semana Santa es la preparación personal, es la que tendrá un verdadero tirón con vuestros familiares, amigos y convecinos.

El tiempo de Cuaresma que ya termina ha sido un proceso que nos ha de llevar a la conversión. Sí, hemos de llegar a ser, por la gracia de Dios, buenos cristianos en nuestro ambiente familiar, profesional y social, venciendo la gran tentación de ponernos a nosotros mismos en el centro de todo. Nunca olvidéis cómo Cristo venció al mal en el desierto.

La figura de Jesús sufriente que mostraréis al pueblo a través de los pasos en estos días santos es vuestra guía y vuestro norte, al que intentaréis -todos lo intentamos- imitar con la mejor voluntad; no dejéis de hacerlo. A ese Cristo que vamos a llevar en procesión, aclamado como Rey en su entrada triunfal en Jerusalén, abatido por la angustia en Getsemaní, traicionado, condenado, coronado de espinas y expuesto a las burlas, cargado con la cruz, crucificado, muerto, descendido y sepultado, a ese mismo Cristo, pero real y substancialmente presente, glorioso y resucitado, lo encontramos en la Eucaristía: ¡No lo olvidemos jamás! Sí, hermanos y hermanas: El Cuerpo entregado y la Sangre derramada de Cristo en el Calvario se ofrecen como pan y vino hasta el fin de los tiempos como memorial de nuestra Redención. Cada vez que celebramos la Eucaristía, después de la consagración, repetimos una fórmula antiquísima utilizada ya por los primeros cristianos: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección: Ven, Señor Jesús”. ¡Marana thá!

Queridos cofrades, queridos todos: A esto mismo quiero convocaros, a anunciar la muerte y a proclamar la resurrección de Cristo por nuestras calles, con nuestras procesiones, pasos e imágenes pero, sobre todo, con nuestra vida, con nuestra piedad y devoción sinceras.

Que la Virgen de la Soledad nos ayude a volver siempre la mirada hacia su Hijo como ya hizo en aquella ocasión tan entrañable de Caná de Galilea. ¡Que Ella nos proteja!

abilio firma
✠ Abilio Martínez Varea
Obispo de Osma-Soria

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s