Vigilia Pascual en la Noche Santa

Homilía de
Mons. D. VICENTE JIMÉNEZ ZAMORA
Arzobispo metropolitano de Zaragoza

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S.I. Catedral Basílica de Ntra. Sra. del Pilar, Zaragoza
Sábado Santo, 31 de marzo de 2018

VIGILIA PASCUAL

 

Queridos hermanos. Saludo con particular afecto al Sr. Vicario General; Excmo. Cabildo Metropolitano; sacerdotes concelebrantes; seminaristas; miembros de vida consagrada; coro de infantes del Pilar; Sr. Presidente de la Junta Coordinadora de Cofradías y Sr. Delegado Episcopal para la pastoral de las Cofradías; Cofradía de la Real Hermandad de Cristo Resucitado y Santa María de la Esperanza y del Consuelo; Hermanos Mayores de las Cofradías; fieles laicos.

Estamos participando en la solemne Vigilia Pascual, “la madre de todas las santas Vigilias” (San Agustín).  Esta Vigilia es celebración de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, “rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo” (Pregón Pascual).

En esta noche se cumplen las Escrituras, que hace poco hemos escuchado de nuevo en la abundante liturgia de la Palabra, recorriendo las etapas fundamentales de la historia de la salvación. Al comienzo de la creación, “vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno” (Gn 1, 31). Se ha repetido uno de los cantos más antiguos de la tradición hebrea, que expresa el significado del antiguo Éxodo, cuando “el Señor salvó a Israel de las manos de Egipto” (Ex 13, 30). Siguen cumpliéndose en nuestros días las promesas de los Profetas: “Os infundiré mi espíritu, y haréis que caminéis según mis preceptos” (Ez 36, 27).

En esta noche todo vuelve a empezar desde el “principio” como en una nueva creación. El mismo pecado de nuestros padres es cantado en el Pregón Pascual como “felix culpa”, “¡feliz culpa que mereció tal Redentor!” Donde abundó el pecado, ahora sobreabunda la gracia y “la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular” (Salmo responsorial.) del edificio espiritual de la Iglesia, el nuevo Pueblo de Dios.

Se entra a formar parte de este nuevo pueblo de los redimidos mediante el Bautismo. “Por el Bautismo – nos ha recordado Pablo en la carta a los Romanos-  fuimos sepultados con Él en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva” (Rom 6, 4). Esta noche santa todos renovamos nuestras promesas bautismales. Morimos al pecado y a las seducciones del Maligno, para caminar en la vida nueva de la Pascua.

Que María, testigo alegre del acontecimiento de la Resurrección de su Hijo Jesús, nos ayude a todos a caminar “en una vida nueva” y a ser personas que “viven para Dios en Cristo Jesús” (Rm  6, 4. 11).

Queridos hermanos: ¡Feliz Noche! ¡Feliz Pascua! ¡Cristo ha resucitado! Aleluya! Amén.

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