Escuchar, discernir y vivir la llamada de Dios

Carta de
Mons. D. Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

JuanAntonioMenendez

Domingo 22 de abril de 2018

Queridos diocesanos:

El cuarto domingo de Pascua, domingo del Buen Pastor, se celebra en toda la Iglesia la Jornada de oración por las vocaciones a la Vida Consagrada. Toda la Iglesia pide con una sola voz al “Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc 10, 1-2). El Santo Padre nos ha escrito un breve Mensaje para reflexionar sobre las vocaciones a la vida consagrada. Como es costumbre en él, resume su discurso en la conjugación de tres verbos: escuchar, discernir y vivir.

La llamada de Dios necesita ser escuchada por el hombre. Sin esta actitud de escucha, es muy difícil que las personas oigan la voz de Dios. La sociedad actual nos llena de ruidos que interfieren en nuestro espíritu la escucha de la llamada de Dios. Estos ruidos son: la exagerada libertad, el individualismo, la comodidad, el egoísmo, la indiferencia ante el prójimo sufriente, la violencia, la corrupción, la mentira, la falta de fe en Dios… En muchos casos ya no son sólo ruidos o murmullos son verdaderos estruendos que ensordecen los oídos del alma de los jóvenes. Es necesario ayudar a las posibles vocaciones a la vida religiosa a inhibir esos ruidos conectando con otras frecuencias: la verdadera libertad, el verdadero amor, la entrega generosa, la solidaridad, el perdón, el compromiso con los pobres, la paz, el respeto a la vida, la lucha por la justicia y la paz. Es difícil neutralizar la acción de los medios de comunicación o de otros medios que ensordecen el espíritu con sus propuestas materialistas; pero no es imposible si tenemos en cuenta que contamos con la gracia de Dios y la libertad del hombre.

A quienes sienten la llamada de Dios para servirle en los hermanos como religiosos o religiosas es necesario acompañarles en el discernimiento vocacional. Es necesario ayudarles a discernir, a contemplar su propia llamada para que la acepten con todas las consecuencias y se entreguen a ella sin reservas. Como dice el Papa en su Mensaje: “Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de «leer desde dentro» la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión”. Esta lectura interior no se pude hacer en solitario, es necesario hacerla acompañado de alguien que tenga experiencia en el discernimiento de espíritus. De ahí la importancia que tiene el tiempo del noviciado para que los posibles candidatos se aclaren a qué y hacia dónde llama el Señor.

Aquellos jóvenes, chicos y chicas, que llamados por el Señor y discernida su vocación en el seno de la Iglesia, se entregan a ella, son verdaderamente felices. En ellos, como en nosotros, se cumplen las palabras del Señor cuando Pedro le dijo que ellos lo habían dejado todo y le habían seguido. Jesús les dijo: “En verdad en verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa o mujer o hermanos o padres o hijos por el Reino de Dios , que no reciba mucho más en el tiempo presente y en la edad venidera vida eterna” (Lc 18,29-30)

Corroboro con mi experiencia personal que el Señor cumple su promesa cuando las personas respondemos con libertad y generosidad a su llamada. Animo, pues, a los jóvenes que sienten en su alma la llamada a ser religiosos, religiosas, consagrados o sacerdotes a que “huyan del mundanal ruido y sigan la escondida senda por donde han ido los muchos sabios que en este mundo han sido”.

Vuestro obispo.

menendezfernandez_firma✠ Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

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