Peregrinos de la Cruz

Carta de
Mons. D. Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

JuanAntonioMenendez

Domingo 29 de abril de 2018

Queridos diocesanos:

Hace pocas semanas un grupo de peregrinos de nuestra diócesis hemos tenido la satisfacción de cantar con inmenso gozo, en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, el himno del año Jubilar Lebaniego: “Peregrinos de la Cruz, ya en la puerta del perdón, venimos con alegría al encuentro del Señor”. Fue una experiencia espiritual inolvidable que completamos visitando también a nuestra Madre en la Santa Cueva de Covadonga. Han sido muchos los hermanos que aprovecharon el momento para confesar los pecados, recibir la absolución y la indulgencia plenaria y comulgar el Cuerpo y la Sangre del Señor. El Señor en su infinita misericordia nos abrazó con su amor y nos concedió el consuelo para que sigamos caminando en paz siendo testigos de su resurrección.

Los próximos días 5 y 6 de mayo, la Santa Cruz de Liébana peregrinará hasta nuestra Iglesia Apostólica Catedral de Astorga acompañada por el obispo de Santander y por los miembros de la Cofradía de la Santa Cruz. Es un regalo que nos hace esta querida diócesis hermana de la Provincia Eclesiástica de Oviedo en reconocimiento a Santo Toribio que fue quien trajo desde Jerusalén hasta Astorga, su sede episcopal, el trozo más grande de la Cruz de Cristo que se venera en el mundo.

Quiero convocaros a todos los diocesanos a participar en alguno de los actos programados para recibir con gozo la Santa Cruz y venerarla con fe y devoción. En este madero el Hijo de Dios murió por nosotros para el perdón de los pecados. San Pablo explica en la Carta a los Colosenses lo que realmente sucedió en el santo madero: “Vosotros, en otro tiempo, estabais también alejados y erais enemigos por vuestros pensamientos y malas acciones; ahora en cambio, por la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, habéis sido reconciliados para ser admitidos a su presencia santos, sin mancha y sin reproche” (Col 1,21-23)

Efectivamente, en la Cruz, Dios manifestó en su Hijo Jesucristo su misericordia y ofreció a todos los hombres el perdón de sus pecados y una vida nueva en el Espíritu. Dios no es enemigo ni del hombre ni de su libertad como algunos quieren hacernos creer. Dios es un Padre bueno que nos ama con un amor infinito y nosotros correspondemos a ese amor divino amando a los hermanos y viviendo en la libertad de los hijos de Dios. Una libertad auténtica basada en la verdad y en el amor, no en el capricho ni en los deseos humanos. La presencia de la reliquia de la Santa Cruz entre nosotros debe ser un estímulo para renovar nuestro deseo de ser santos y de imitar al Señor en todo, también en la muerte.

Al contemplar el sufrimiento de Cristo en la Cruz, recordemos el sufrimiento de tantos hombres y mujeres que padecen por culpa de la injusticia, la violencia, la corrupción y tantas otras calamidades que existen en el mundo. No debemos olvidarnos de los ancianos y enfermos, de las familias rotas, de los niños sin hogar y de los jóvenes desorientados que no saben qué hacer con su vida. Recordémoslos con amor y comprometámonos a compartir con las personas que sufren nuestra existencia.

Pidamos también ante la Cruz de Cristo por los que se apartan de la fe y viven su vida al margen de Dios para que se cumpla en ellos la promesa que Jesús hizo a sus discípulos: “Cuando sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mi” (Jn 12, 32)

Vuestro obispo.

menendezfernandez_firma✠ Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

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