Cargar con al cruz

Carta de
Mons. D. Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

JuanAntonioMenendez

Domingo 6 de mayo de 2018

Queridos diocesanos:

Se acerca la fecha de la visita de la reliquia de la Cruz de Santo Toribio de Liébana a nuestra Iglesia Catedral los próximos días 5 y 6 de mayo. Deseo que mis palabras os motiven internamente para que este acontecimiento no pase desapercibido en vuestra vida cristiana. Es una gracia de Dios que nos llama para que le sigamos más de cerca.

La vida del buen cristiano está íntimamente unida a la Cruz de Cristo y al sufrimiento. Jesús lo advirtió a sus discípulos cuando les dijo: “El que quiera venir en pos de mí que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16, 24-25). Jesús, no está pidiendo a sus discípulos que busquen en el dolor un motivo de placer como hacen los masoquistas. Está invitándonos a sufrir con Él, asumiendo el dolor y las penas de esta vida para transformarlas en fuente de una vida más plena. El Papa Francisco nos ha recordado en la reciente Exhortación sobre la santidad que “La cruz, sobre todo los cansancios y los dolores que soportamos por vivir el mandamiento del amor y el camino de la justicia, es fuente de maduración y de santificación” (GeE, 92) Contemplando a Cristo muerto y resucitado podemos comprender que el sufrimiento que padecemos en esta vida tendrá su recompensa en la vida eterna.

¡Cuánto bien nos puede hacer mirar y contemplar con fe y devoción la Cruz donde Cristo entregó por nosotros la vida! La Cruz nos recuerda la muerte de Jesús; pero sobre todo nos recuerda su resurrección de entre los muertos. El Señor resucitado mostró a Tomás, el discípulo incrédulo, sus manos, sus pies y su costado con las huellas de su sufrimiento. Tomás no se escandalizó sino que vio, tocó y creyó en el poder que Cristo resucitado tiene sobre el mal.

Todos los hombres y mujeres, más temprano que tarde, soportan alguna cruz. La cruz de la violencia física que padecen muchos niños, mujeres y ancianos en sus domicilios; la cruz de la infidelidades matrimoniales; la cruz del despido laboral que tienen que afrontar muchos trabajadores o la de muchos empresarios que se ven obligados a cerrar sus empresas; la cruz de quienes viven en la calle sin casa, sin trabajo, sin reconocimiento social; la dolorosa cruz de aquellos que soportan la ancianidad o alguna enfermedad; la cruz de los jóvenes que no saben qué hacer en la vida porque todas las posibilidades se cierran a su futuro; la cruz de quien pone su meta en los placeres de este mundo que hastían y envilecen la persona y la avocan al suicidio; la cruz de quien tiene que soportar la difamación…

Sí, son muchas las personas que llevan en silencio su cruz de cada día sin encontrar en su camino un cirineo que les ayude a aliviar el sufrimiento. Pidamos al Señor ayuda para saber cargar con nuestras cruces de modo que sepamos asumir el sufrimiento e integrarlo en la propia vida para sacar del mal bien. Ofrezcamos nuestro testimonio de saber sufrir las contrariedades de la vida apoyados en Cristo y ayudemos a los demás para que, como Tomas, vean en las heridas que deja el sufrimiento en sus almas una ocasión para crecer en la fe, en la esperanza y en la caridad.

Vuestro obispo

menendezfernandez_firma✠ Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

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