Alma Mater Museum

Carta de
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

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Domingo 17 de junio de 2018

Un proyecto cultural al servicio de la evangelización

Queridos diocesanos:

El patrimonio histórico, artístico y documental de la Iglesia en Aragón se encuentra en nuestras catedrales, iglesias, archivos, bibliotecas y museos. Es mucho más que una simple colección de recuerdos del pasado. Es, por el contrario, un depósito vivo, el reflejo verdadero de la realidad auténtica de nuestro pueblo a través de los tiempos.

De hecho, nuestra diócesis ha configurado en parte decisiva la vida y la cultura de Zaragoza y de Aragón. El concilio Vaticano II y el magisterio de los últimos papas han vuelto a poner en su sitio la unión fecunda de la Iglesia con la cultura, que es propia de ambas, porque “la síntesis entre cultura y fe no es sólo una exigencia de la cultura, sino también de la fe […] Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no totalmente pensada, no fielmente vivida” (Juan Pablo II, Discurso al Pontificio Consejo para la Cultura, L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 6 de junio de 1982).

Nuestro museo diocesano de Zaragoza muestra en parte la realidad de nuestra historia, es como un espejo en el que nos podemos espejar y reconocer. En él recuperamos nuestras raíces y proyectamos con esperanza el futuro en coherencia con nuestro pasado.

ALMA MATER MUSEUM es hoy una nueva marca, un nombre nuevo, un logo que pretende convertir nuestro museo diocesano en un nuevo proyecto cultural al servicio de la evangelización de los hombres y mujeres que viven en nuestra diócesis, en nuestra tierra de Aragón, como herederos de una cultura, que ha ido creando con generosidad y sabiduría nuestra Iglesia a lo largo de los siglos, y que nosotros queremos transformar en referencia de futuro. Alma Mater es como la fuerza vital del proyecto. Es su energía y su pasión.

La modernización de un proyecto cultural de la importancia de nuestro Museo Diocesano, destacado como modélico e innovador con la concesión de varios premios y distinciones, es siempre un momento de acción de gracias y de alegría, en cuanto supone profundizar en la vocación que tiene la Iglesia católica de poner su patrimonio cultural al servicio de la evangelización de los fieles y, en general, de la sociedad.

La cultura y, especialmente, el arte se convierten en un instrumento de reconciliación que adquiere una gran importancia en este mundo de divisiones en el que vivimos. Por ello, hemos querido hacer un alto en el camino y enriquecer nuestro discurso espiritual para seguir trasmitiendo a la sociedad los valores humanos, espirituales y éticos, que la Iglesia ha defendido a lo largo de los siglos y que han sido instrumento de promoción y de diálogo, de dignidad y de encuentro.

Nuestra diócesis ha apostado por una nueva marca, un nuevo nombre, tan nuevo como vinculado a la historia del cristianismo a través de esos primeros cristianos que entendieron a nuestra madre María de Nazaret como alma mater. Los que visiten el museo verán que hemos reescrito los mensajes que compartimos con un lenguaje moderno, en el que tienen su lugar y su protagonismo las nuevas tecnologías. Contemplarán que hemos incorporado un discurso más implicado con la historia de la tierra en la que se encarna nuestra diócesis de Zaragoza que va camino de cumplir los dos mil años como diócesis y cuando estamos celebrando el VII Centenario de su conversión en archidiócesis y sede metropolitana (1318), en el pontificado del papa Juan XXII.

Conforme vayan descubriendo los visitantes la riqueza que emerge en esta nueva empresa museística, irán compartiendo nuestro empeño en seguir trasmitiendo a todos el anuncio de salvación, a todos los hombres y pueblos por igual, a través de esa cultura que nace del encuentro del Evangelio con cada uno de los territorios y que, en realidad, se convierte en la identidad de cada una de las sociedades que construyen. No se puede olvidar que “es propio de la persona humana el no acceder a su plena y verdadera humanidad sino a través de la cultura” (Gaudium et spes, n. 53).

Alma Mater Museum nos habla de esperanza, de compromiso con el ser humano, de confianza en el futuro. A lo largo de los siglos se ha ido encarnando la fe en las culturas, muchas veces nacidas bajo su inspiración, su amparo y protección. En el mundo en que nos toca vivir es necesario que devolvamos esa dimensión cristiana a la vida, que abramos nuevos campos de evangelización y, de manera general, la posibilidad de comprensión de los rasgos de nuestro pueblo y de nuestra sociedad. El Evangelio es capaz de transformar con su luz y su fuerza los criterios de juicio, las líneas de pensamiento y los modelos inspiradores de nuestra cultura.

Esa es la tarea a la que estamos dedicando nuestros esfuerzos y nuestras esperanzas, porque esta empresa del nuevo proyecto cultural sólo se puede entender desde la conciencia de que merece la pena todo esfuerzo, y la seguridad de que su mayor grandeza reside en que todo el mundo tiene cabida en ella.

Con mi afecto y bendición,

jimenezzamora_firma

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