Sí a la Misión Diocesana

Carta de
Mons. D.  Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada–Logroño

carlos escribano

Domingo 24 de junio de 2018

El final de curso va llegando a nuestras parroquias y comunidades. La actividades ordinarias de los grupos parroquiales se toman un merecido descanso, a la vez que se ponen en marcha otras que son más conformes al tiempo estival que vamos a comenzar: campamentos, peregrinaciones, fiestas patronales que a lo largo de los meses de verano inundan nuestros pueblos y ciudades…

Es mucho el trabajo que se hace a lo largo del curso por parte de sacerdotes y laicos y hay que agradecerlo de corazón. También en esta ocasión quiero agradecer la acogida y los esfuerzos que, a lo largo del curso que termina, se ha dado a la iniciativa de llevar a cabo en nuestra diócesis una Misión Diocesana. Son muchos los encuentros de los distintos grupos eclesiales en los que se ha ido reflexionando sobre la necesidad de afrontar este momento que nos toca vivir, desde un nuevo impulso evangelizador. Así se ha hecho en los consejos diocesanos presbiteral y de pastoral y en muchos grupos y consejos parroquiales, arciprestazgos, delegaciones, secretariados, congregaciones religiosas, movimientos, asociaciones y cofradías. Hay que dar las gracias, como decía, por tanto esfuerzo que nos ha permitido situarnos ante el reto que tenemos delante y asumir el hecho de que la Misión Diocesana puede ser un camino posible para dar respuestas imprescindibles.

Es cierto también que desde el principio se vio la dificultad de poner en marcha esta iniciativa. Por ello se van dando pasos despacio. Este camino que estamos iniciando exige oración, reflexión y trabajo para poder dar con seguridad los pasos necesarios que nos lleven a madurar los contenidos de la Misión en nuestra Iglesia diocesana.

En este primer curso, en el fondo, lo que solicitábamos es que del fruto de nuestra reflexión obtuviésemos un “si a la Misión” para sentirnos corresponsables de esta tarea que tenemos por delante. Creo que hay una gran unanimidad, percibiéndose una respuesta positiva, expectante e ilusionada. Es verdad que aún queda mucho por hacer. Es bueno recordarlo: la Misión Diocesana es un medio, no un fin en sí misma. Lo que pretendemos, en estos cinco años de trabajo que va a durar la Misión, es trasformar nuestra Iglesia diocesana para que sea más eficaz a la hora de llevar adelante la tarea que el Señor nos ha encomendado.

En este contexto se circunscribe el segundo momento que nos gustaría desarrollar en el próximo curso y que vendría marcado por dar dos pasos necesarios: ir definiendo el “cómo” de la Misión e ir ayudando a tomar conciencia a “quienes” deben ser los auténticos protagonistas de la misma, los discípulos misioneros.

Creo que es necesario no quemar etapas, ir poco a poco, para que los pasos que podamos dar sean firmes y vayan, por un lado calando en todos nosotros y, por otro, afianzando estrategias de futuro para que sean muchos los frutos que realmente se obtengan de nuestra Misión Diocesana.

Es por ello que en el próximo curso queremos animarnos mutuamente todos los creyentes de la diócesis para tomar conciencia de que es necesaria nuestra implicación para llevar adelante esta ingente tarea. Sólo si todos arrimamos el hombro con generosidad y entusiasmo podremos llevar delante de manera efectiva la Misión Diocesana. Es importante que en el inicio del próximo curso seamos capaces de motivar a la gente de nuestras parroquias y comunidades para que todos nos descubramos como discípulos misioneros protagonistas de la Misión, con un papel fundamental en el desarrollo de la misma que nos permita ser realmente efectivos en los próximos años. Nuestra esperanza: que el Señor nos antecede, que Él ama a su pueblo y va por delante en animándonos a nuestra conversión personal y pastoral.

Así en nuestro horizonte, y os pido que os reservéis la fecha, está el 17 de Noviembre. Será, si Dios quiere, el gran acto de envío de la Misión Diocesana. Un momento de tomar juntos conciencia de nuestra responsabilidad y compromiso misionero a desarrollar en los próximos años.

Le pido a la Virgen de Valvanera que nos dé una fe como la suya y ruego a los santos patronos, que nos acompañarán en las celebraciones del verano en toda nuestra geografía, que nos ayuden a llenarnos de Jesús para llevarlo a los demás, como ellos mismos hicieron.

escribano_firma
✠ Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

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