Salmo de la felicidad

Carta de
Mons. D. Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

cerrochavesfrancisco

Domingo 1 de julio de 2018

El corazón humano es un corazón de deseo, que busca ser feliz a costa de lo que sea. El mismo Catecismo de la Iglesia católica dice y reconoce magisterialmente que la vocación de cada persona es la búsqueda incansable de la felicidad. Ahora muchas veces me pregunto y ¿cuál es el estado de la felicidad? ¿Cómo ser feliz con lo que está cayendo? ¿Existe alguien feliz de verdad? ¿Existe la felicidad? Para un cristiano sabemos que la felicidad plena es el cielo y ¿aquí podemos ser felices?

Primero, estoy convencido de que no es bueno obsesionarse con nada y menos aún con ser feliz a costa de lo que sea. Pues la felicidad va unida a la plenitud del amor y de la vida y es como la consecuencia de entregar la vida por amor. Se nos da, como dice Jesús en el Evangelio “como añadidura” nunca puede ser el centro de nuestra búsqueda porque estamos estropean do la felicidad en un refinado bienestar egoísta que se acaba esfumando y que no dura porque la felicidad plena aquí es inalcanzable, no es un fin en sí mismo , el fin es el amor, el vivir entregando la vida por amor. El salir del egoísmo de uno mismo para ir al encuentro del otro. Es curioso que las madres son inmensamente felices cuando solo se preocupan de amar y entregarse a sus hijos y viven olvidadas de sí mismas. Son inmensamente felices amando aunque tengan sufrimientos y dificultades.

Cuando terminan y se marchan los hijos de casa, muchas sufren un vacío, un sin sentido, que vuelven a recuperar cuando descubren que lo que nos hace inmensamente felices, de una manera permanente y alcanzando la felicidad máxima que se puede alcanzar en la tierra tiene mucho que ver con un amor entregado. Salir de nuestra egolatría para pensar y amar a los que comparten nuestro camino, a los que caminan a nuestro lado. No conozco ningún egoísta feliz. No conozco ninguna persona que ame de verdad que no acabe encontrando la realización plena en esta vida. No podemos vivir felizmente sin amor. Es el amor de verdad que se olvida de sí el que nos ayuda a ser felices a encontrar el gozo en los pequeños y grandes acontecimientos de nuestra vida. Somos felices en la medida en que amamos y entregamos la vida por amor.

Es verdad que quien no es feliz con lo que tiene tampoco será feliz con lo que le falta pues cuando tenga lo que cree que le faltaba para completar el cupo de su felicidad, descubrirá que le afloran otras realidades, otros problemas y que ser feliz tiene mucho que ver con aceptar lo que no podemos cambiar.

cerro firma
✠ Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

 

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