Solemnidad de san Pedro y san Pablo

Carta de
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

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Domingo 1 de julio de 2018

Día del Papa y Óbolo de san Pedro

Queridos diocesanos:

Celebramos en un solo día la fiesta de los apóstoles San Pedro y San Pablo. “Simón, hijo de Jonás y hermano de Andrés, fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo, y por ello fue llamado Pedro. Pablo, Apóstol de los gentiles, predicó a Cristo crucificado a judíos y griegos. Los dos, con la fuerza de la fe y el amor a Jesucristo, anunciaron el Evangelio en la ciudad de Roma, donde, en tiempo del Emperador Nerón (s. I), ambos sufrieron el martirio: Pedro, como narra la tradición, crucificado cabeza abajo y sepultado en el Vaticano, cerca de la vía Triunfal, y Pablo, degollado y enterrado en la vía Ostiense. En este día, su triunfo es celebrado por todo el mundo con honor y veneración” (elog. del Martirologío Romano). “Procuremos imitar su fe, su vida, sus trabajos, sus sufrimientos, su testimonio y su doctrina” (San Agustín, Sermón 129).

Hoy celebramos también el Día del Papa y en esta Jornada somos invitados, de manera especial, a meditar en su ministerio de sucesor de Pedro, a orar por él y a realizar la colecta llamada ‘óbolo de San Pedro’, para contribuir con nuestras limosnas a su misión evangelizadora y de caridad.

El ministerio de Pedro. El ministerio que Jesús confía a Pedro, se perpetúa en el obispo de Roma, hoy el papa Francisco. El sucesor de Pedro garantiza la unidad en la fe de todos los fieles cristianos, de todos los obispos y de todas las Iglesias diocesanas. Los cristianos católicos sabemos que nos encontramos dentro de la corriente viva de la fe de los apóstoles, que arranca del mismo Cristo, si estamos en comunión con el sucesor de Pedro, con su persona y con su doctrina en cuestiones de fe y de moral. Esta es la garantía para saber que nuestra fe es auténtica, que somos verdaderos discípulos de Jesús y que pertenecemos a la Iglesia fundada por el mismo Jesucristo. Acojamos de corazón y vivamos con fidelidad las enseñanzas del santo padre y caminemos por los senderos que él nos señala. Nuestra fe ha de ser personal, pero también eclesial, apostólica y en comunión afectiva y efectiva con el Papa.

Orar por el Papa. Ya en la primera hora de la Iglesia, cuando Pedro estaba en la cárcel, toda la comunidad cristiana oraba insistentemente a Dios por él (Hc 12, 5). Hoy toda la Iglesia ora por su sucesor, el papa Francisco. Cuando oramos por el papa, que “preside la caridad de todas las iglesias”, como afirmó san Ignacio de Antioquia, pedimos también que la Iglesia se mantenga fiel a su magisterio, para que, como los primeros cristianos, vivamos como hermanos, arraigados firmemente en el amor y en la caridad.

Rostro humano de Pedro. Decía bellamente el papa Pío XII: “Los sucesores de Pedro, mortales también, como todos los hombres, pasan más o menos rápidamente. Pero el Primado de Pedro subsistirá siempre, con la asistencia especial que le fue prometida, cuando Jesús le encargó de confirmar a sus hermanos en la fe. Sean lo que sean, nombre, origen y rostro humano de cada papa, es siempre Pedro quien vive en él; es Pedro quien dirige y gobierna; es Pedro, sobre todo, quien enseña y difunde por el mundo la luz de la verdad salvadora”. Hoy para nosotros, después de san Juan Pablo II y de papa Benedicto XVI, es el papa Francisco, que es el testigo valiente y humilde de la verdad del Evangelio.

Colecta del ‘óbolo de San Pedro’. Junto con la oración y el agradecimiento, esta Jornada es una llamada a colaborar con nuestras limosnas y donativos al llamado desde hace siglos ‘óbolo de san Pedro’. Con esta colecta ayudamos al santo padre, para que pueda realizar su misión en favor de la Iglesia universal y de los más necesitados de la tierra. En nuestra diócesis de Zaragoza, la colecta se hará el domingo día 1 de julio de 2018. El papa tiene muchas necesidades que atender; ayudémosle entre todos.

En la fiesta de los apóstoles, san Pedro y san Pablo, nos ponemos en las manos de Nuestra Señora la Virgen María, Madre de la Iglesia. Le pedimos que proteja y fortalezca al papa Francisco. Que nuestra Iglesia diocesana de Zaragoza fortalecida por el ejemplo de san Pedro y san Pablo y unida al papa y a la Iglesia de Roma, se distinga por ser una “casa y escuela de comunión”, una Iglesia de puertas abiertas, acogedora, comunitaria, sencilla, como propone nuestra Programación Pastoral Diocesana.

Con mi afecto y bendición,

 

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