Día del abuelo

Carta de
Mons. D. Gerardo Melgar Viciosa
Obispo de Ciudad Real

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Domingo 22 de julio de 2018

Es una feliz idea la que se ha tenido desde alguna institución al declarar el día 26 de julio el Día de los abuelos.

Con esta fiesta se quiere expresar y poner de manifiesto la importancia que tienen los abuelos en la vida de los hijos, de los nietos y de las generaciones que vienen detrás de ellos.

A veces se puede tener la sensación de que cuando uno llega a esta etapa de la vida que es la de ser abuelo o abuela, estando ya jubilado o jubilada de las actividades normales en las que ha empeñado su vida; ya no tiene nada importante que aportar a esta vida y a todos aquellos por los que ha luchado cuando se estaba en activo. El sueño único para la mayoría de ellos ha sido sacar la familia adelante, luchar por el bienestar de los hijos, trabajar por dar una carrera a los mismos, etc.

Quiero recordar dos aportaciones muy importantes de los abuelos en las familias:

1. Son lazo de unión de las familias que han formado sus hijos y que, aunque separados cada uno en sus propias casas y en sus trabajos, separados incluso por la distancia, sin embargo los abuelos son el lazo de unión de todos ellos.

La casa de los abuelos es la casa de todos los hijos y nietos, es el lugar, casi el único, en el que todos los miembros de la familia se reúnen en torno a la tradición familiar que representan los abuelos y donde se olvidan las diferencias habidas entre los hermanos. Se celebran los grandes acontecimientos familiares y, en definitiva, todos se sienten miembros vivos de esa familia encabezada por los abuelos, reavivando entre todos tantos recuerdos llenos de ternura y cariños de momentos y experiencias vividos juntos.

2. Los abuelos son la garantía, custodia y transmisión de la fe cristiana en muchas de nuestras familias.

Los abuelos vivieron y ayudaron a crecer y madurar en la fe a sus hijos cuando estos vivían con ellos porque ellos mismos valoraban y vivían esa realidad. Una fe que transmitieron a sus hijos esperando que sus hijos a su vez se la transmitieran a los suyos.

Esta esperanza de los abuelos, por desgracia, no se ve colmada en muchos de los casos actualmente. Ellos perciben que las familias que han formado sus hijos no valoran la fe que con tanto amor y empeño les inculcaron ellos, que en sus hogares Dios no tiene su silla ni su puesto, que a sus nietos no se les ha enseñado ni se les enseña a querer al Señor, ni a rezarle, ni a contar con Él, ni se les habla nunca de Dios

Los abuelos, ante esta realidad, hacen lo posible para que sus nietos valoren la fe, se la planteen en su vida y hagan lo que está en su mano para que la tengan como algo importante que deben cuidar y cultivar. Porque están convencidos de que la fe, de que Dios, de que la religión, ayuda y mucho en la vida para todo.

Por todo ello los abuelos se esfuerzan, cuando tienen a los nietos cerca de ellos, en que aprendan a rezar, rezan con ellos, les cuentan lo importante que Dios es para ellos y cómo deben cuidar esa relación con el Señor. Esto les va a ayudar a ser mejores personas en todos los sentidos y van a ser más felices porque la fe no impide la felicidad, sino que ayuda a conseguirla incluso en los momentos duros y difíciles de la vida.

¡Qué gran misión la que tenéis los abuelos en relación con vuestros hijos y vuestros nietos! Sois el lazo de unión de la familia porque, mientras estéis vosotros entre ellos, la familia va a estar unida y va a saber compartir lo bueno que tienen cada uno de ellos. Sois también verdaderos instrumentos al servicio de la transmisión de la fe a vuestros hijos y a vuestros nietos, unos verdaderos instrumentos en manos de Dios y con los que Él cuenta en esta gran tarea.

Debéis sentiros orgullosos de que Dios quiera contar con vosotros para esta doble gran misión y ahí sí que nunca debéis sentiros jubilados ni mayores. Tenéis mucho que aportar y vuestra familia y Dios cuenta con vosotros.

Seguid uniendo a los miembros de vuestras familias, quitad importancia a sus diferencias cuando veáis que existen entre ellos. Seguid siendo un verdadero ejemplo de fe en el Señor para vuestros hijos y para vuestros nietos y no os canséis nunca de ser verdaderos apóstoles del Señor en vuestras familias.

He querido recordaros esto en este domingo a dos días de la celebración del día del abuelo. Sed abuelos, ejerced de abuelos y sentíos orgullosos de la misión que el Señor os ha confiado.

Pediré en este día para que Dios siga bendiciendo vuestra misión y os ayude a cumplirla en bien de la fe de vuestras familias y en bien de la evangelización de las mismas. ¡Feliz día del abuelo!

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✠ Gerardo Melgar Viciosa
Obispo de Ciudad Real

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