Ante un nuevo curso pastoral

Carta de
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

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Domingo 2 de septiembre de 2018

Queridos diocesanos:

Después del merecido descanso del verano, reemprendemos con renovada ilusión las tareas de un nuevo curso pastoral. Imploramos la ayuda de Dios y la intercesión de Nuestra Señora del Pilar para poner en marcha la Programación Pastoral 2018-2019.

La Programación Pastoral del curso 2018-2019 es avance y desarrollo del Plan Diocesano de Pastoral 2015- 2020, que tiene como lema: Id y anunciad el Evangelio (Mc 16, 15). El Plan es un instrumento al servicio de la evangelización y entraña una programación de la acción pastoral para toda la Diócesis. El Plan es más amplio, más genérico y más largo en el tiempo. La Programación es más corta, más concreta y es para un curso pastoral.

La Programación Pastoral explicita y desarrolla algunas de las necesidades pastorales y marca unos objetivos de terminados con sus correspondientes acciones y organismos responsables de realizarlas.

La Programación de este curso se inscribe en la necesidad pastoral de la renovación personal y comunitaria y en la respuesta eclesial prioritaria de revitalizar las comunidades cristianas. El lema es: Comunidades vivas y activas.

Revitalizar significa dar más fuerza y vitalidad a algo. En nuestro caso, se trata de promover una mayor renovación personal y comunitaria en nuestra Diócesis de Zaragoza. El Espíritu Santo, “con la fuerza del Evangelio rejuvenece la Iglesia, la renueva incesantemente y la conduce a la unión consumada con su Esposo” (LG, 4). “El Espíritu es la fuerza que transforma el corazón de la comunidad eclesial para que sea en el mundo testigo del amor del Padre, que quiere hacer de la humanidad, en su Hijo, una sola familia” (DCE, 19).

Como se dice en la presentación del contenido y sentido de los objetivos, la revitalización de las comunidades cristianas exige ponernos todos en estado de conversión; supone vivir en clave de alegría cristiana; y vivir “la llamada a la santidad, procurando encarnarla en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió “para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor (Ef 1, 4)” (GEE, 1).

La revitalización, según se indicaba en las respuestas al cuestionario para elaborar el Plan Diocesano de Pastoral y se repite en la presente Programación, hay que hacerla desde cinco claves: desde el corazón del Evangelio; desde la misión y el servicio; desde la comunión; desde el estilo de Jesús; desde la formación de los laicos y de todos los agentes de pastoral.

Focos principales de la Programación. Entre los focos principales de la Programación de este curso 2018-2019, debemos fijarnos preferentemente, aunque no de manera exclusiva, en: las parroquias; los laicos; la aplicación del Directorio de Catequesis para la Iniciación Cristiana; los jóvenes.

La parroquia. Según nos propone el papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (número 28), “tiene que estar en contacto con los hogares y con la vida del pueblo, y no puede convertirse en una prolija estructura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos”. La parroquia es “la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas” (Juan Pablo II).

Los laicos. El papa Francisco en la citada exhortación apostólica Evangelii Gaudium (número 102) presenta el laicado como uno de los desafíos eclesiales. Merece la pena leer despacio este número.

La aplicación del Directorio de Catequesis para la Iniciación Cristiana. En la actual situación social, cultural y eclesial, y conscientes de que la evangelización es una realidad rica, compleja y dinámica, que comprende momentos esenciales y diferentes entre sí (cfr. DGC, 63), la necesidad de una nueva evangelización requiere una decidida y valiente renovación de la pastoral de la Iniciación Cristiana, que es vital en toda la Iglesia particular (DGC, 91), para así poder afrontar los retos de los cristianos de hoy y para dar respuesta coherente a la pluralidad de situaciones presentes en nuestras comunidades eclesiales, necesitadas de una revitalización. Tenemos que hacer una buena recepción eclesial y una fiel aplicación del nuevo Directorio para la Catequesis de la Iniciación Cristiana, para que dé los frutos deseados en la renovación de nuestra Diócesis.

Los jóvenes. El Sínodo de los Obispos, que se celebrará en Roma en el mes de octubre de 2018, tratará sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Va a ser una oportunidad para revitalizar nuestra pastoral juvenil y vocacional. Trabajemos el documento presinodal elaborado por los jóvenes; tengamos presente el Instrumentum laboris, que se estructura en torno a estos tres momentos: “reconocer”, “interpretar” y “elegir”. Estemos muy atentos a las orientaciones de la posterior exhortación postsinodal del papa Francisco.

Conocimiento y aplicación por parte de todos en un clima de sinodalidad. “La mística de vivir juntos”. Todos los diocesanos, sacerdotes, miembros de vida consagrada y fieles laicos debemos conocer, recibir y aplicar la Programación Pastoral 2018-2019, en señal de comunión, sinodalidad y corresponsabilidad.

Bajo el signo de la esperanza. Vivamos el curso 2018-2019 con fidelidad al Señor y esperanza en Dios. No estamos solos ni caminamos solos. El Señor nos acompaña en el camino a los discípulos de Emaús (cfr. Lc 24, 15). Imploramos la poderosa intercesión de Nuestra Señora la Virgen del Pilar, madre y estrella de Evangelización.

Con mi afecto y bendición,

jimenezzamora_firma

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