Los jóvenes en la Iglesia

Carta de
Mons. D. Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

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Domingo 7 de octubre de 2018

Durante el mes de octubre que acabamos de iniciar, se celebrará el Roma la XV asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos. En esta ocasión, por voluntad del papa Francisco, se reflexionará sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. El objetivo fundamental de esta asamblea no es otro que reflexionar sobre cómo la Iglesia tiene que cumplir su misión de invitar a los jóvenes a conocer y amar a Jesucristo, anunciarles el mensaje del Evangelio y ayudarles a descubrir su vocación, es decir, lo que Dios quiere de cada uno de ellos, porque estamos convencidos de que sólo respondiendo a la llamada del Señor se encuentra la verdadera alegría.

El papa Francisco nos ha recordado constantemente desde el inicio de su pontificado que la Iglesia no debe ser autorreferencial. Esto significa que no se predica a ella misma, sino a Jesucristo. Este es el servicio que quiere prestar a la humanidad y, por tanto, también a los jóvenes. En el encuentro y en la relación de amistad con el Señor, vividos en un clima de oración y de plegaria, cada joven cristiano debe descubrir su propia vocación, es decir, la misión que Dios ha pensado para él, y disponerse a responder con generosidad.

A pesar de que aparentemente las diversas vocaciones que encontramos en el Pueblo de Dios nos puedan parecer muy distintas e incluso opuestas, no podemos olvidar que, en realidad, la vocación cristiana es única: es una vocación al amor, que en cada uno debe asumir una forma concreta en las decisiones que se van tomando a lo largo de la vida y que incluyen la elección de estado (matrimonio, ministerio ordenado o vida consagrada), la profesión, el compromiso social y político que cada uno quiera asumir, el estilo de vida, la gestión del tiempo y del dinero, etc… Lo importante es que los jóvenes que se sienten y quieren ser cristianos vayan tomando estas decisiones como discípulos de Cristo con todas las consecuencias.

Si la Iglesia quiere cumplir su misión de ayudar a los jóvenes a encontrar su camino y vivirlo con alegría, no debemos olvidar tres principios fundamentales en la pastoral juvenil: en primer lugar, hemos de intentar que lleguen a descubrir que el mejor tesoro que pueden encontrar en la vida y que deben esforzarse por cuidar, es la amistad con Jesucristo. Hacerles ver que un cristiano es, ante todo, un amigo del Señor y que todo lo que les ofrecemos en las parroquias y otras instituciones eclesiales es para que cuiden esa amistad de forma que llegue a ser cada día más intensa.

No olvidemos que están en una etapa de la vida en la que tienen más dudas que certezas y más interrogantes que respuestas. No les exijamos unas seguridades que no pueden tener. Nuestra tarea es acompañarles personalmente, de modo que se sientan escuchados y comprendidos y, desde ahí, se dispongan a ser generosos con Cristo y con los demás. Finalmente, hemos de tener presente que este acompañamiento ha de hacerse con delicadeza, respetando su libertad. Sólo así llegarán a confiar en la Iglesia como un lugar seguro donde puedan encontrar orientación y ayuda en su vida.

Con mi bendición y afecto.

benavent_firma✠ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

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