Nuestra fe se rejuvenece cuando se abre a la misión

Carta de
Mons. D. Ciriaco Benavente Mateos
Administrador apostólico de Albacete

ciriaco benavente

Domingo 21 de octubre de 2018

Vuelve el Domund, y vuelve con su habitual brillo y sus imágenes siempre sugerentes: rostros de misioneros, rostros de africanos o asiáticos venidos a la fe, rostros de religiosas empeñadas en admirables obras sociales a favor de la infancia, de la promoción de la mujer, de la salud o la educación, y rostros cada vez más numerosos de misioneros y misioneras jóvenes procedentes del mundo laical cristiano.

Hoy 21 de octubre, mes misionero por excelencia, es una ocasión propicia para recordar el mandato misionero de Jesús: Todo cristiano ha de sentirse heredero de esta misión y de este encargo. Empecemos a preparar así el Mes Misionero Extraordinario que el papa Francisco ha convocado para octubre de 2019.

Este año, coincidiendo con la Asamblea Sinodal –“Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”-, el papa Francisco, en su mensaje para el Domund, a la vez que dialoga con los jóvenes sobre la misión que el Señor les ha confiado, nos habla a todos los cristianos. Lo hace con la certeza de que la fe cristiana, nuestra fe, se rejuvenece cuando se abre a la misión. Recordemos, pues, con los jóvenes, algunas de las preciosas enseñanzas del Papa:

– Empieza diciéndonos algo evidente: “el hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que no sólo tenemos una misión, sino que somos una misión: “Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo” (EG 273).

– “No tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. En la fe he encontrado –dice el Papa apelando a su propia experiencia-el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos”. Hay por desgracia tanto sufrimiento, tanta injusticia, tanto dolor en el mundo. “Pero para quien está en Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más”. Ello explica que tantos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, entreguen su vida generosamente.

– Somos parte de una nube ingente de testigos, que nos han precedido y que, enviados desde la Pascua de Jesús, han llevado el Evangelio hasta los confines de la tierra, hasta las periferias. Esa ha sido y es la missio ad gentes. Esos confines han quedado hoy difuminados, especialmente para los jóvenes, acostumbrados a “navegar” por todo el mundo mediante los sofisticados medios digitales y las redes sociales. Sin embargo, la periferia más desoladora de la humanidad es la indiferencia a la fe e incluso el odio contra la plenitud de vida que Cristo nos ofrece. Nos duele porque esta es la pobreza espiritual más grave, y porque sabemos que muchas pobrezas materiales y espirituales, muchas discriminaciones, son consecuencia del rechazo a Dios y a su amor. Y por el contrario, la presencia misionera es siempre generadora de justicia, fraternidad y paz entre los hombres.

– El mundo digital y las redes sociales traspasan fronteras, borran distancias, lo ponen todo al alcance de la mano. “Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos, pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de si en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra”.

– La transmisión de la fe, que es la razón de ser de la Iglesia, se realiza por el contagio, contagiando el amor, la alegría y el entusiasmo del descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida que brotan de haber encontrado a Cristo.

– Termina el Santo Padre su mensaje invitándonos a dar testimonio del amor, y agradeciendo a todas las mediaciones que nos permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: parroquias, asociaciones y movimientos, comunidades religiosas, distintas expresiones del servicio misionero. Y se alegra el Papa de que sean cada vez más los jóvenes que encuentran en el voluntariado misionero la forma de servir a los más pobres, promoviendo su dignidad y dando testimonio de la alegría de ser cristianos.

– Las Obras Misionales Pontificias – dice el Papa- nacieron de corazones jóvenes con la finalidad de llevar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humanos de tantas personas sedientas de verdad y de esperanza, y esto hecho con el mayor respeto a las diferentes culturas que modelan a los pueblos. Esa fue y es la finalidad del DOMUND.

– Las Misiones ofrecen la fe cristiana a todos los hombres. Porque es un gran bien profesar la fe cristiana, conocer el Evangelio, celebrar la Eucaristía, sentirse miembros de la gran familia de los hijos de Dios. Dichosos los que creen,dijo Jesús Resucitado a Tomás, el escéptico. No habéis visto a Jesucristo y creéis en El con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la salvación, escribía Pedro a los cristianos recién convertidos de Asia Menor.

– El mensaje de Jesús contempla a todo el hombre, cuerpo y alma, corazón y conciencia. Por eso, como he dicho en otras ocasiones, y no exagero, quienes hemos visitado a nuestros misioneros hemos podido comprobar que, con la comunidad cristiana, ha surgido, en torno a la misión, un pequeño polo de desarrollo.

Revisando las cifras de nuestra contribución a las misiones, he observado un descenso significativo en algunas colectas, explicable quizá por la reciente crisis económica. Os invito, pues, a los diocesanos a seguir orando por las misiones y a redoblar nuestra generosidad.

✠ Ciriaco Benavente Mateos
Administrador apostólico de Albacete

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