Presentación al “Libro de la sede”

Presentación de
Mons. D. JULIÁN LÓPEZ MARTÍN
Obispo de León
Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia

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La Comisión Episcopal de Liturgia ofrece a los sacerdotes así como a los colaboradores de la pastoral de la celebración eucarística una nueva publicación del Libro de la sede que responde a la versión oficial en lengua española para España de la tercera edición típica latina del Misal Romano y que comenzó a utilizarse obligatoriamente a partir del día 4 de marzo de 2017, en as misas vespertinas del domingo I de Cuaresma de 2017 [1].

La finalidad del Libro de la sede —escribía en 1983 con ocasión de la primera edición de este libro el señor cardenal don Marcelo González Martín (†), arzobispo de Toledo y entonces presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia— es ayudar a mejorar la celebración de la eucaristía, centro de toda la vida cristiana. Es un instrumento más que se ofrece para potenciar y subrayar algunos momentos de la acción litúrgica, con el fin de que la Palabra sea escuchada con paz, se ore convenientemente y se celebren con vida los ritos. Con la levadura de la sinceridad y de la verdad se podrán superar las formas llenas de rutina, que desvirtúan la fuerza de la liturgia.

La nueva publicación de uno de los subsidios mejor recibidos, desde su aparición por primera vez en 1983 con carácter oficioso, puesto que no es un libro estrictamente litúrgico, pretende no solo seguir prestando a los ministros de la celebración eucarística el mismo servicio que las ediciones anteriores sino ampliarlo incluso con algunas novedades que incorpora. Mantiene, por tanto, la referencia a la sede como lugar específico dentro del espacio litúrgico junto al altar y al ambón, contribuyendo a destacar el oficio de presidir la asamblea que corresponde al sacerdote celebrante [2]. A la vez ofrece no solamente los textos litúrgicos propios del Misal que deben proclamarse desde ese lugar, en especial la oración colecta aunque también puede decirse desde allí la poscomunión, aparte del acto penitencial y de las invocaciones, el Gloria y el Credo, sino también otros textos como la monición inicial y la oración de los fieles.

No debe olvidarse que la sede es un signo sagrado y no un mero elemento funcional, de manera que su significado está directamente vinculado al ministerio del sacerdote que, al presidir la santa misa, hace las veces de Cristo y congrega al pueblo moderando la participación de los fieles al recitar o cantar las plegarias eucarísticas, pronunciar la homilía (que puede hacerse desde este lugar), iniciar y concluir la oración de los fieles y al introducir la celebración con unas breves palabras (si lo hace él), e incluso despedir la asamblea al final de la acción litúrgica. Con este nueva edición del Libro de la sede se quiere ayudar también a los restantes ministros de la celebración eucarística. Por otra parte, se ha de tener presente que los textos estrictamente litúrgicos que aparecen en este volumen han de ser escrupulosamente respetados. Estos son las oración y las antífonas de entrada y comunión. Los demás textos que se ofrecen, especialmente las moniciones y las preces de los fieles, pueden ser utilizados tal y como aparecen en el libro o servir de referencia para el ministro que ha de pronunciarlos, puesto que por su naturaleza no pretenden ser fijos invariablemente.

Al poner este subsidio en las manos de los responsables de la celebración de la eucaristía, la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española desea recordar también la importancia que tiene para la edificación de los fieles y para el propio provecho la aplicación fiel de los que se dice en la Ordenación general del Misal Romano a propósito de las moniciones previstas en el rito:

Desde las rúbricas lo establecen, al celebrante le es lícito adaptarlas hasta cierto punto para que se ajusten a la comprensión de los participantes; el sacerdote, sin embargo, procure guardar siempre el sentido de la monición que se propone en el Misal y expresarlo en pocas palabras […]. También le está permitido introducir a los fieles en la misa del día con brevísimas palabras, tras el saludo inicial y antes del acto penitencial; en la liturgia de la Palabra, antes de las lecturas; en la Plegaria eucarística, antes del prefacio, pero nunca dentro de ella; igualmente, dar por concluida la entera acción sagrada, antes de la fórmula de despedida.

Por último, en nombre de la misma Comisión deseo agradecer a todas las personas que han intervenido el notable trabajo realizado bajo todos los aspectos para preparar esta nueva edición del Libro de la sede.

Madrid, 26 de abril de 2018
Fiesta de San Isidro de Sevilla

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✠ JULIÁN LÓPEZ MARTÍN
Obispo de León
Presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia

 


[1] Cf. Decreto del señor cardenal don Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, de 25 de julio de 2016: Misal Romano reformado por mandato del Concilio Vaticano II promulgado por la autoridad del papa Pablo VI revisado por el papa JUan Pablo II, Misal Romano. Edición típica según la tercera edición típica latina, aprobada por la Conferencia Episcopal Española y confirmada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, A. D. MMVI, p. 21.

[2] Cf. Ordenación general del Misal Romano, n. 310.

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