El Señor nos regala un año más

Carta de
Mons. D. Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

menendez

Domingo 6 de enero de 2019

Queridos diocesanos:

Es conocida la parábola de aquel dueño de una higuera que tenía plantada en su viña a la que se acercó para buscar fruto y no lo encontró. Al no encontrar higos en ella, le dijo al viñador que la cortara; pero el viñador intercedió diciéndole al dueño: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol a ver si da fruto en adelante”. Como aquel dueño de la higuera estéril, el Señor nos concede un año más para que demos fruto abundante. Ayudados por el abono de la oración y la gracia de Dios caminemos en presencia del Señor todos los días de nuestra vida.

Demos, por tanto, gracias a Dios por este Nuevo Año 2019 que está a punto de comenzar. Será una nueva oportunidad para vivir nuestra vida pensando en presentarnos un día ante Dios limpios de toda mancha de pecado e irreprochables por nuestra conducta. La mejor forma de agradecer este don es abrir nuestro corazón a Dios y a los hermanos. El día uno de enero se abren para nosotros las puertas de un enigma que nos traerá multitud de oportunidades y de ilusiones. En nuestras manos está saber aprovecharlas para gloria de Dios y bien de todos los hombres. Como todo enigma que no logramos comprender, el Nuevo Año nos presenta interrogantes que provienen de la duda, de la inseguridad y del misterio que representa para el hombre el tiempo futuro. ¿Qué sucederá este próximo año? A ciencia cierta no lo sabemos. Podemos intuir algunas cosas porque las tenemos programadas en nuestra agenda y contamos con ellas. Pero no sabemos si sucederán realmente.

Los cristianos, aunque medimos el tiempo como los demás hombres, sin embargo vivimos el tiempo mirando hacia el futuro sin despreciar el paso de la historia. El futuro para un cristiano no es un misterio indescifrable sino el mismo Cristo glorioso, principio y fin de todo lo que existe, que viene a salvarnos definitivamente. Esperamos, pues, la vida bienaventurada, la vida plena y feliz con Cristo. Esta espera se hace larga y a veces muy dura por el sufrimiento que nos produce el pecado, la injusticia, la enfermedad o la muerte. El tiempo, los años son como un corsé que nos ata a este mundo y nos retiene aquí y no nos deja volar libremente a la verdadera patria prometida, al Reino de los cielos, a la nueva Jerusalén.

Los santos han vivido el tiempo terrenal anclados firmemente en el presente pero con la mirada puesta en el tiempo futuro en el cual Cristo nos invitará a participar de su gloria. Santa Teresa de Jesús expresó de manera poética cómo vive el verdadero cristiano este tiempo terrenal: Vivo sin vivir en mí, / y tan alta vida espero, / que muero porque no muero/… ¡Ay, qué larga es esta vida!/ ¡Qué duros estos destierros, / esta cárcel, estos hierros/ en que el alma está metida!/ Sólo esperar la salida/ me causa dolor tan fiero, / que muero porque no muero. /

Al comenzar un Nuevo Año nos deseamos unos a otros felicidad y prosperidad. Esto es lo que realmente queremos que suceda en la vida de aquellos que amamos. Pero ¿quién nos puede dar esa felicidad sino es el Santo y Feliz Jesucristo?

¡Feliz Año Nuevo!

menendezfernandez_firma✠ Juan Antonio Menéndez Fernández
Obispo de Astorga

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s