Desde Fô Bourè, en Benin

Carta de
Mons. D. Ángel Pérez Pueyo
Obispo de Barbastro-Monzón

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Domingo 20 de enero de 2019

Ninguna de las veces que he viajado a África, anteriormente como director general de los sacerdotes operarios, me ha dejado indiferente. Esta vez tampoco. La mirada de los niños me ha vuelto a conmover. Y a cuestionarme muchas cosas. Ahora comprendo mejor las palabras del Señor cuando veo que los pobres son quienes nos evangelizan de verdad.

Ayer le expresaba a Mons. Martin Adjou, obispo de la Diócesis, que no se dejen “robar” ni la alegría ni la esperanza que brota de un corazón, aunque pobre en cosas materiales, rico en fraternidad y humanidad. Es la dignidad como persona lo que Cristo vino a devolver al ser humano que desde los inicios de la creación quiso ser dios y trató por todos los medios de suplantarlo.

Es la tarea que hoy vuelven a realizar en nuestra humanidad tantos misioneros: tratar de recordar a todas las personas su verdadera identidad y dignidad. Revertir el orden primigenio de la ceración.

No es tan importante lo que hagan (escuelas, dispensarios, hospitales…) sino lo que son capaces de comunicar con su testimonio de vida: “Dios te quiere y te ha dotado de las cualidades necesarias para ser feliz. Ha venido a devolverte tu condición de hijo muy amado suyo, para que te sientas realmente su predilecto. Dios te quiere feliz, alegre, fecundo, libre, auténtico, solidario, generoso, entregado, sacrificado por tu hermano… Dios quiere hacerte partícipe de su felicidad eterna, de su plenitud y fecundidad de vida”. Las cosas creadas son pura mediación al servicio de las personas para que podamos recrear ya aquí esa relación y comunión de amor: amando y compartiendo. El hizo la mayor locura de amor que jamás nadie haya hecho en la historia de la humanidad: morir por ti para que tú pudieras vivir en Él.

Cómo no agradecer a nuestra Diócesis de Barbastro-Monzón que, en medio de su pobreza y precariedad de evangelizadores, tenga dos sacerdotes en tierra de misión. Su presencia nos ennoblece. Su disponibilidad y generosidad nos conmueve y al mismo tiempo nos responsabiliza a ser solidarios con su misión evangelizadora. Nos sentimos muy agradecidos porque en sus comunidades cristianas, animadas y sostenidas por los catequistas, están sirviéndonos como referente para hacer llegar a través de los sacerdotes y de los animadores de comunidad el pan de la palabra, el pan de la eucaristía, el pan de la ternura y misericordia de Dios en nuestros pueblos del Alto Aragón.

Agradezco al P. Rafael Quirós, no sólo su servicio pastoral en esta misión de Fô Bouré, en el corazón de África, sino el haberme servido de “gafas” para ver con los ojos de Dios cual debería ser el papel de los cristianos en nuestra Diócesis. Cómo cambiarían nuestras comunidades cristianas si, de una vez por todas, nos quitáramos los prejuicios medio-ambientales y tratáramos de ser humildes seguidores de Jesús de Nazaret que vino a servir y a dar la vida. Sólo con nuestro testimonio y coherencia de vida transformaríamos nuestra vida, nuestro hogar, nuestro entorno, nuestra parroquia, nuestro pueblo, nuestra diócesis. ¡Gracias por ser también misioneros en cada rincón del Alto Aragón.

Con mi afecto y mi bendición

perez_pueyo_firma✠ Ángel Pérez Pueyo
Obispo de Barbastro-Monzón

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