Entrar en el desierto para que brote el jardín del amor de Dios

Carta de
Mons. D. Mario Iceta Gavicagogeascoa
Obispo de Bilbao

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Marzo 2019

Queridos hermanos y hermanas.

1. El pasado doce de febrero, se hacía público el nombramiento del vicario general Don Joseba Segura como obispo auxiliar de la Diócesis. Constituye una muestra de aprecio del Papa Francisco a nuestra Iglesia particular. El ministerio del nuevo obispo será de gran ayuda para impulsar la tarea evangelizadora en la que estamos inmersos. Agradecemos de corazón al Santo Padre este don y oramos por la persona y ministerio de Don Joseba.

2. En el mes de marzo comenzamos el tiempo de la Cuaresma. El mensaje del Papa para este tiempo se titula “la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”, según el texto de la carta a los Romanos (Rom 8, 19). En este documento, el Santo Padre nos recuerda la fuerza destructiva del pecado pero, sobre todo, la fuerza y energía regeneradora y creadora que supone el arrepentimiento y el perdón. Afirma Francisco: “la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3). Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión”.

3. Como desde hace tiempo venimos celebrando, el primer sábado de Cuaresma celebraremos el Bake topaketa, el encuentro por la paz en Amorebieta. En este encuentro queremos concretar el compromiso creyente en la tarea de la reconciliación. “Dios nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el ministerio de la reconciliación” (2 Co 5, 18). En efecto, el ministerio de la reconciliación está en el corazón mismo de la misión de la Iglesia, con la conciencia de estar ejerciendo un ministerio fruto de la voluntad y el envío por parte de Dios, que al mismo tiempo responde a una necesidad de nuestra sociedad. En este encuentro trataremos la espiritualidad que debe inspirar e impulsar esta tarea necesaria en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.

4. Con ocasión de la fiesta de San José, celebramos el día de nuestras Misiones Diocesanas. Este año 2019 tendrá un especial carácter misionero. El Papa Francisco ha convocado un mes misionero extraordinario en octubre. Esta efemérides coincide con el centenario del discurso de Don Ángel Sagarminaga que inspiró la creación unos años después de lo que conocemos como Misiones Diocesanas Vascas. En continuidad con el lema del Domund 2018, Alda ezazu Mundua – Cambia el mundo, la jornada de Misiones Diocesanas de este año se centra en el impacto que la participación en la misión genera en la propia vida. Efectivamente, el encuentro personal con Cristo nos cambia profundamente. Este encuentro puede darse de los modos más variados. Tantas personas que realizan experiencias misioneras durante los veranos o en tiempos más largos, relatan cómo esta experiencia les ha cambiado la vida y cómo en ella se han encontrado con Jesús vivo y presente. Todos somos conscientes de que la fe se fortalece cuando se da. En este camino misionero, Dios nos ha transformando profundamente y nos va configurando con Él.

5. Y el mes concluirá con la Jornada por la vida que celebraremos en la fiesta de la Encarnación del Señor y la Anunciación a la Virgen María. El lema de este año es: “cuida la vida”. Frente a una idea de un Dios lejano que nos ha dejado solos y al que no interesan las cuestiones humanas, se nos presenta una verdad muy diferente de la cercanía de Dios en todas nuestras cosas. Sólo es posible ver en verdad la vida humana desde la luz de ese amor primero de Dios, donde encentra su verdadero origen. La Iglesia, consciente de ello se empeña con las personas de buena voluntad en la construcción de una sociedad del cuidado de la vida en todas sus manifestaciones. Es la respuesta primera al don que todos hemos recibido y que nos une por eso en un mismo camino donde Cristo es el dador de vida, precisamente desde la Cruz. La respuesta que nos pide el amor de Dios y nos hace colaborar en la construcción de esta sociedad, es una fuerza que exige una verdadera comunión eclesial, sembrando este sentido grande de una vida en plenitud. Que el tiempo de Cuaresma nos ayude a tomar conciencia de ser el Pueblo de la vida, un pueblo siempre en misión.

Con gran afecto.

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✠ Mario Iceta Gavicagogeascoa
Obispo de Bilbao

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