Amor a nuestro Seminario

Carta de
Mons. D. Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

cerrochavesfrancisco

Domingo 17 de marzo de 2019

Con motivo del día del Seminario quiero compartir con todos, queridos hermanos de nuestra diócesis, sacerdotes, diáconos permanentes, vida consagrada y laicos, la pasión por nuestro seminario. Aquí se forman pastores que serán los que pastoreen nuestros pueblos, nuestras parroquias, nuestra gente. Pastores que, según el Corazón de Cristo, transmitan el amor de Jesús por los que sufren, por los pobres y por todos aquellos que viven en todas las periferias e intemperies. Sacerdotes mansos y humildes de corazón, como el Buen Pastor, y esto es misión de todos.

Es necesario tener un Seminario, como el nuestro, que renovado, como se encuentra actualmente, puede cumplir su misión de formar pastores que vivan la pasión por Cristo y por la gente. Formar buenos pastores con “olor a ovejas” como repite el papa Francisco.

Nuestro Seminario Mayor y Menor, en estos momentos, cada uno según su nivel y partiendo de aplicar la ratio fundamental que la Iglesia nos manda, que indica que pongamos en práctica es una auténtica llamada a la renovación y a dar solución a los retos con que nos encontramos hoy para formar pastores santos.

Tres claves a las que el Vaticano II ya nos invitaba y que nuestro XIV Sínodo Diocesano nos ha lanzado a toda la comunidad eclesial:

1. Un equipo de formadores con dedicación plena (rector y director espiritual) con una profunda preparación para que con el testimonio de sus vidas coherentes y entregadas, sean los primeros en transmitir la pasión por la vida sacerdotal.

2. Apoyados los seminaristas por sus comunidades cristianas parroquiales. Tiene que ser una gran alegría y una responsabilidad eclesial el cuidar, acompañar y ayudar al seminarista en su parroquia. Los formadores los ayudan mucho durante el tiempo de su estancia en el Seminario, pero el seminarista sigue su vida en la familia, en la sociedad, viviendo la fe en la parroquia, en la comunidad cristiana y ahí todos tenemos que sentirnos responsables de cultivar la vocación. El Seminario es misión de todos.

3. Ante las vocaciones sacerdotales. No culpabilidades. Se trata una problemática de falta de respuestas a la vocación que nos afecta a todos. Tomarnos en serio la vocación sacerdotal sabiendo que es una necesidad de gran calado. La escasez de ordenaciones sacerdotales nos afecta a todos. A por el reto y la solución.

Potenciar y acudir a todas las convocatorias que nos hace el Seminario y que son auténticos semilleros de vocaciones, donde se recogen los primeros indicios vocacionales que hacen muy necesario el Seminario, el Seminario en familia, los grupos de monaguillos como iniciación vocacional y familiar, el grupo vocacional “Samuel”… iniciativas en clave vocacional para acoger las nuevas vocaciones sacerdotales.

Pidamos a la Madre sacerdotal que interceda al Padre para que nuestro Seminario sea bendecido con vocaciones.

cerro firma
✠ Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

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