La celebración comunitaria de la penitencia y la limosna penitencial para nuestras residencias de mayores

Carta de
Mons. D. Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

cerrochavesfrancisco

Domingo 24 de marzo de 2019

Cuando dejamos de celebrar el sacramento de la Penitencia se resiente nuestra vida cristiana y sobre todo el arduo camino de la conversión personal. Quien dice que no ha pecado es un mentiroso, nos advierte San Pablo. Convertirse es volver una y otra vez al Hogar del Corazón de Cristo, de su Perdón y Ternura.

Llegando los momentos litúrgicos fuertes (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua) será muy necesario ofrecer en las parroquias la celebración comunitaria de la penitencia, que acercándose a recibir la absolución individual expresa por una parte que el pecado es personal aunque tenga una repercusión comunitaria, social. Al hacerlo comunitariamente se puede ofrecer todos juntos, como penitencia comunitaria, aterrizaje en una limosna penitencial para el servicio a los pobres. Toda la comunidad cristiana parroquial debe ser sensible y consciente donde se exige la corresponsabilidad. Sé que algunas parroquias lo hacen desde hace años. Esta limosna personal os pido, que esta Cuaresma vaya a nuestras residencias de mayores.

Si hacemos hincapié en una vivencia de conversión personal vivida en la comunidad parroquial esto exige que estas celebraciones se ofrezcan allí donde es posible y conveniente para hacer hincapié en esa llamada de toda la comunidad para que la conversión nos lleve a salir por los caminos anunciando la Buena Noticia a los que sufren.

Estas celebraciones comunitarias de la penitencia podrán resumirse en tres aspectos que ayudan a vivir caminando juntos para celebrar y transmitir la fe.

1. El pecado es personal, pero afecta a toda la comunidad. Por eso es clave también el que el pecador reciba la absolución individual. Si fuéramos todos al médico y nos mandase a todos el mismo medicamento sin habernos examinado pensaríamos, por los menos, que no se ha tomado en serio nuestra salud que es personal.

2. Un acto de servicio a los pobres a través de la limosna penitencial. Asociemos que igual que la conversión es personal, nuestro servicio a los necesitados debe implicar a toda la comunidad parroquial. Sería necesario que en esta celebración se pueda presentar Cáritas o la acción evangelizadora con los pobres en esa parroquia. En esta campaña os pido que se hable de la labor de nuestras siete residencias de mayores.

3. Rezar juntos la penitencia como también que se confiesen personalmente es entrar en la dinámica de la conversión en la clave del Reino.

¡GRACIAS por vuestra generosidad al servicio de los que están en nuestras residencias y que a veces no pueden pagar todos los gastos!

cerro firma
✠ Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

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