La gracia de llorar

Carta de
Mons. D. José Rico Pavés
Obispo auxiliar de Getafe

2017_rico_paves_jose

Hemos entrado con la Iglesia en la Cuaresma, tiempo privilegiado de purificación, y nos dejamos conducir por la luz de la Palabra, con la que Dios nos llama a conversión. Misterio admirable el de la liturgia que nos hace contemporáneos de Cristo en el desierto, para salir de las tentaciones victoriosos con Él; y en la transfiguración, para escuchar la voz del Padre en el “abrazo nublado” del Espíritu; y en los encuentros que nos llaman con urgencia a enderezar la vida para que Cristo crezca y los sentimientos de su Corazón gobiernen el mío. La Cuaresma es gracia porque “nos permite reubicarnos ante Dios, dejando que Él sea todo”.

Para celebrar el inicio de la Cuaresma, el papa Francisco ha desvelado la que para él es “la gracia más grande”: la gracia de llorar. Cuando el Señor se va porque lo hemos echado de nuestra vida, “debemos pedir el don de las lágrimas, llorar la ausencia del Señor”. En las lágrimas de arrepentimiento está el comienzo de la santidad. Cuando “la ola de escándalos de los que están llenos los periódicos de todo el mundo” hace sufrir de forma indecible a toda la Iglesia, el Papa dice a los sacerdotes: “¡No os desaniméis!”. El Señor está purificando a la Iglesia para devolverle su belleza.

Nos dejó marzo otro gesto de especial relevancia: la peregrinación de Francisco a Loreto para firmar la exhortación apostólica Cristo vive. En la “casa de María”, el Papa recordó en especial a los jóvenes, a las familias y a los enfermos. Una y otra vez debemos volver a María para aprender a amar a la Iglesia. En el camino de la Cuaresma, la presencia materna de la Virgen orienta nuestros pasos y dispone nuestro corazón para recibir el perdón que necesitamos. Y con María, una aportación al lugar imprescindible de la mujer en la Iglesia y en el mundo: “La mujer es la que hace hermoso el mundo, que lo custodia y lo mantiene vivo. Lleva la gracia que hace las cosas nuevas, el abrazo que incluye, el coraje de entregarse. La paz es mujer. Nace y renace de la ternura de las madres. Por eso, el sueño de paz se realiza mirando a la mujer. Si amamos el futuro, si soñamos con un futuro de paz, debemos dar espacio a las mujeres”.

rico_paves_firma

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s