Camino de la Pascua

Carta de
Mons. D. José Leonardo Lemos Montanet
Obispo de Orense

JoseLeonardoLemosMontanet

En estas dos primeras semanas del mes de abril continuamos inmersos espiritualmente en el tiempo de Cuaresma que se asienta sobre este trípode clásico de: oración, ayuno y limosna. Sabemos que, como cristianos, siempre es necesario intensificar nuestra vida de oración, porque es como la respiración del alma. Un ser vivo que no respira, se muere. Un cristiano que no reza, se agosta y perece. ¿No será que la falta de vibración apostólica se encuentra en que nuestra oración es tibia e inconstante? ¿Acaso la falta de alegría y nuestro espíritu de excesivo cumplimiento no encuentra su fundamento en nuestra oración, tantas veces pobre o inexistente? La falta de oración en esta sociedad afectada por una “mundanidad espiritual”, como dice el papa Francisco, golpea el corazón de todo cristiano, tanto sacerdotes como religiosos y laicos. En estas semanas previas a la Pascua cuidemos más nuestra oración personal y comunitaria, de este modo, nos pondremos en sintonía con el Papa que al comienzo de este tiempo cuaresmal nos invitaba a tomar dos medicinas: oración y morderse la lengua cuando se tienen ganas de hablar de alguien.

De una manera muy oportuna el Santo Padre nos recuerda que “el chismorreo no termina en el chismorreo en sí, porque va más allá, siembra discordia, siembra enemistad, siembra el mal. Con la lengua se inician las guerras. Si seguimos este consejo tan práctido podemos tener la certeza que estaremos viviendo el auténtico espíritu del ayuno y de la abstinencia cuaresmal.

La Cuaresma en sí no tiene sentido, ella apunta siempre a la Pascua del Resucitado. Podemos estar seguros que viviremos la alegría de la resurrección -sin olvidar la experiencia de la contrariedad, del dolor y de la cruz, tanto en nosotros como en nuestros hermanos-, si luchamos por ser fieles a la praxis cuaresmal.

A pesar de las dificultades dolorosas con las que nos encontramos en el camino, tanto personal como eclesialmente, no podemos perder el verdadero horizonte de nuestra vida que nos lleva por la cruz a la Luz.

Que la Santa Pascua del Señor nos llene de auténtica alegría sin olvidarnos de que la verdadera alegría tiene sus raíces en la cruz.

¡Feliz Pascua a todos! y os ruego que pidáis mucho por la Iglesia, por la santidad de nuestros sacerdotes; ¡suplicad al Dueño de la Mies que nos conceda vocaciones sacerdotales y no os olvidéis de rezar por mí.

Con todo el afecto os bendice

lemos_montanet_firma✠ J. Leonardo Lemos Montanet
Obispo de Orense

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