Por una comunicación más humana

Carta de
Mons. D. José María Gil Tamayo
Obispo de Ávila

gil tamayo oficial

Domingo 2 de junio de 2019

“La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa. Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional”

En contraste con las consideraciones más al uso y reiteradas de los aspectos técnicos, económicos, sociológicos y políticos del mundo moderno de la sociedad de la información, sobre todo las referidos a las nuevas tecnologías, una vez más el Papa Francisco ha escrito para este domingo, Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales desde que la estableciera el Concilio Vaticano II, el aporte autorizado de un luminoso mensaje, que en esta ocasión lleva como lema “Somos miembros unos de otros. De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana”.

La mirada del Papa va más allá de los fenómenos comunicativos y se dirige a lo más importante: en este caso hace sobre todo una lúcida reflexión sobre la nueva forma humana de relacionarse que está suponiendo el uso de las redes sociales en Internet con sus ventajas y peligros.

Ya Benedicto XVI venía reclamando siempre que trataba de las comunicaciones sociales un nuevo enfoque por parte de la Iglesia, dirigiendo la luz a lo que llegó a denominar en alguna ocasión la cuestión antropológica, que supera e integra las precedentes consideraciones magisteriales de este ámbito, que se fijaban más en los aspectos instrumentales y culturales.

En esto insiste el papa Francisco, pues es consciente que se está jugando en la comunicación moderna la manera de ser humanos, pues toda innovación tecnológica supone también una innovación axiológica e incluso antropológica y relacional, y así constata que “la red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa. Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega así al peligroso fenómeno de los jóvenes que se convierten en `ermitaños sociales´, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad. Esta dramática dinámica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceración que no podemos ignorar”.

Por esto mismo, el Papa anima a recuperar desde la fe la propia “humanidad” de la comunicación social, constituyéndose en este terreno también la Iglesia en valedora de la causa del hombre, de la salvaguarda de su plena dignidad y plenitud que sólo está en Dios.

Como señala el Concilio Vaticano II, “la fe todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del hombre. Por ello orienta la mente hacia soluciones plenamente humanas” (Gaudium et Spes,11).

Este es también el caso y así, mediante una revitalización de la autenticidad del testimonio de la fe en el mundo digital, el Papa alienta a los cristianos a lograr también un efecto humanizador en la comunicación de las redes sociales, en esta ocasión, tomando pie del símil bíblico de S. Pablo que compara la Iglesia al cuerpo humano, diciendo que “Somos miembros unos de otros (Ef 4, 25). Exhorta así a fomentar el sentido personal y comunitario de la verdadera comunicación que es por esencia social y relacional, superando el egoísmo de individualidades interconectadas: “El escenario actual nos llama a todos a invertir en las relaciones, a afirmar también en la red y mediante la red el carácter interpersonal de nuestra humanidad. Los cristianos estamos llamados con mayor razón, a manifestar esa comunión que define nuestra identidad de creyentes. Efectivamente, la fe misma es una relación, un encuentro; y mediante el impulso del amor de Dios podemos comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro”.

“La comunión a imagen de la Trinidad -señala en su mensaje el Papa- es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los demás. El término persona, de hecho, denota al ser humano como ‘rostro’ dirigido hacia el otro, que interactúa con los demás. Nuestra vida crece en humanidad al pasar del carácter individual al personal. El auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje”.

Sólo desde la realidad fundante y sólida de Dios, desde la fe, es posible reordenar todo lo humano, también la comunicación y con ello relacionarnos verdaderamente, entendernos y amarnos. Así, atentos como el profeta Elías al paso de Dios en el susurro de una brisa suave (cfr.1R 19,11-12) que aporta la luz amable y propositiva de la fe, las comunicaciones sociales de hoy se tornarán más humanas y volverán del revés la queja de T.S. Eliot en sus famosos versos: “¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento? / ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en la información?”.

Con mi bendición, les deseo una feliz semana.

gil tamayo firma obispo
✠ José María Gil Tamayo
Obispo de Ávila

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