Santa Misa en la Solemnidad de San Lorenzo, diácono y mártir

Homilía de
Mons. D. JULIÁN RUIZ MARTORELL
Obispo de Huesca

san lorenzo 2017

Real y Parroquial Basílica de San Lorenzo, Huesca
Sábado, 10 de agosto de 2019

SAN LORENZO 2019

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

0) San Lorenzo mártir, testigo, fue como el grano de tierra que cae en tierra para ser muy fecundo, para dar mucho fruto. Esta celebración es consecuencia de su siembra generosa. Nos ha dicho san Pablo: “El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará”. San Lorenzo se entregó con generosidad y su cosecha es abundante.

Nos unimos a su acción de gracias por su experiencia vital que queda dibujada en la primera lectura: “Te alabo, mi Dios y salvador, te doy gracias, Dios de mi padre. Contaré tu fama, refugio de mi vida, porque me has salvado de la muerte, (…); me salvaste de múltiples peligros: del cerco apretado de las llamas, del incendio de un fuego que no ardía, (…). Cuando estaba ya para morir y casi en lo profundo del abismo, me volvía a todas partes, y nadie me auxiliaba, buscaba un protector, y no lo había. Recordé la compasión del Señor y su misericordia eterna, que libra a los que se acogen a él y los rescata de todo mal”.

San Lorenzo mártir nos ofrece un fecundo testimonio del que destacamos rasgos de su fecundidad: actualidad, fraternidad y autenticidad. Los presentaremos con ayuda de algunos textos del Papa Francisco en su Exhortación apostólica Christus vivit.

1) Un testimonio de actualidad. Esta actualidad requiere raíces y frutos: “Las raíces no son anclas que nos atan a otras épocas y nos impiden encarnarnos en el mundo actual para hacer nacer algo nuevo. Son, por el contrario, un punto de arraigo que nos permite desarrollarnos y responder a los nuevos desafíos. Entonces tampoco sirve “que nos sentemos a añorar tiempos pasados; hemos de asumir con realismo y amor nuestra cultura y llenarla de Evangelio. Somos enviados hoy para anunciar la Buena Noticia de Jesús a los tiempos nuevos. Hemos de amar nuestra hora con sus posibilidades y riesgos, con sus alegrías y dolores, con sus riquezas y sus límites, con sus aciertos y sus errores”” (ChV 200).

“A veces he visto árboles jóvenes, bellos, que elevaban sus ramas al cielo buscando siempre más, y parecían un canto de esperanza. Más adelante, después de una tormenta, los encontré caídos, sin vida. Porque tenían pocas raíces, habían desplegado sus ramas sin arraigarse bien en la tierra, y así sucumbieron ante los embates de la naturaleza. Por eso me duele ver que algunos les propongan a los jóvenes construir un futuro sin raíces, como si el mundo comenzara ahora. Porque “es imposible que alguien crezca si no tiene raíces fuertes que ayuden a estar bien sostenido y agarrado a la tierra”” (ChV 179).

El Papa Francisco propone un diálogo entre generaciones. En su condición de persona de edad se hace una triple pregunta: a los jóvenes ¿qué podemos darles los ancianos?, ¿qué podemos decirles?, ¿qué podemos enseñarles? Y responde: “¿Qué podemos darles los ancianos? “A los jóvenes de hoy día que viven su propia mezcla de ambiciones heroicas y de inseguridades, podemos recordarles que una vida sin amor es una vida infecunda“. ¿Qué podemos decirles? “A los jóvenes temerosos podemos decirles que la ansiedad frente al futuro puede ser vencida“. ¿Qué podemos enseñarles? “A los jóvenes excesivamente preocupados de sí mismos podemos enseñarles que se experimenta mayor alegría en dar que en recibir, y que el amor no se demuestra sólo con palabras, sino también con obras“” (ChV 197).

El Papa dice que la vida de los jóvenes no es un “mientras tanto” y afirma que los jóvenes son “el ahora de Dios” (ChV 178).

2) Un testimonio de fraternidad: San Lorenzo nos enseña con su vida la alegría de la comunión fraterna. “Un proverbio africano dice: “Si quieres andar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina con los otros”” (ChV 167).

Experimentar en nuestras vidas el amor de Dios nos lleva a devolvérselo fecundo en el abrazo de la fraternidad. San Óscar Romero decía que “el cristianismo no es un conjunto de verdades que hay que creer, de leyes que hay que cumplir, de prohibiciones. (…) El cristianismo es una Persona que me amó tanto que reclama mi amor. El cristianismo es Cristo” (ChV 156).

Lo recordaba el Papa Benedicto XVI: “Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (DCE 1).

La novedad del cristianismo está en que Jesucristo nos presenta el genuino rostro de Dios como Padre y, por tanto, la experiencia de la fraternidad. En Cristo todos somos hermanos.

“Quienes ya no somos jóvenes, necesitamos ocasiones para tener cerca la voz y el estímulo de ellos, y “la cercanía crea las condiciones para que la Iglesia sea un espacio de diálogo y testimonio de fraternidad que fascine”” (ChV 38). “En algunos jóvenes reconocemos un deseo de Dios, aunque no tenga todos los contornos del Dios revelado. En otros podremos vislumbrar un sueño de fraternidad, que no es poco” (ChV 84).

El Papa nos advierte que no debemos “a lanzarnos a un desenfreno irresponsable que nos deja vacíos y siempre insatisfechos, sino a vivir el presente a lo grande, utilizando las energías para cosas buenas, cultivando la fraternidad, siguiendo a Jesús y valorando cada pequeña alegría de la vida como un regalo del amor de Dios” (ChV 147).

San Lorenzo nos enseña a iniciarnos en la escuela de la fraternidad universal.

3) Un testimonio de autenticidad. El Papa Francisco en su Exhortación apostólica Christus vivit recoge una frase de un joven venerable (Carlos Acutis): “todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias” (ChV 106). Y afirma: “te recuerdo que no serás santo y pleno copiando a otros. Ni siquiera imitar a los santos significa copiar su forma de ser y de vivir la santidad: “Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros”. (…) Llegar a ser santo es llegar a ser más plenamente tú mismo, a ser ese que Dios quiso soñar y crear, no una fotocopia. Tu vida debe ser un estímulo profético, que impulse a otros, que deje una marca en este mundo, esa marca única que sólo tú podrás dejar. En cambio, si copias, privarás a esta tierra, y también al cielo, de eso que nadie más que tú podrá ofrecer” (ChV 162).

San Lorenzo nos ofrece un testimonio de vida auténtica, genuina, original. Su vida es un testimonio profético. Ha dejado una profunda huella en el mundo. Lo cantamos en el himno en su honor: “San Lorenzo, Patrono de mi tierra, // de esta tierra bendita de Aragón, // que en su alma celosamente encierra // siempre viva la llama de tu amor.

San Lorenzo mantiene siempre viva en nosotros la llama del amor y el fuego de la esperanza. El gran escritor francés Charles Péguy señalaba que “la fe levantó grandes catedrales, la caridad nos dio asilos, pero ¡ay! del hombre sin esperanza. Sin esperanza el mundo sería un desolador cementerio”.

5) Les premières paroles que saint Laurent voudrais adresser à chacun des nous sont: “Le Christ vit et il te veut vivant!”. “Il est en toi, il est avec toi et jamais ne t’abandonne. (…) le Ressuscité est là, t’appelant et t’attendant pour recommencer. Quand tu te sens vieilli par la tristesse, les rancœurs, les peurs, les doutes ou les échecs, il será toujours là pour te redonner force et espérance” (ChV, 2).

“La foi non seulement regarde vers Jésus, mais regarde du point de vue de Jésus, avec ses yeux: elle est une participation à sa façon de voir” (Lumen fidei 18). La foi est “la nouvelle lumière qui naît de la rencontre avec le Dieu vivant, une lumière qui touche la personne au plus profond, au coeur, impliquant son esprit, sa volonté et son affectivité, et l’ouvrant à des relations vivantes de communion avec Dieu et avec les autres” (Lumen fidei 40). “La foi n’éloigne pas du monde et ne reste pas étrangère à l’engagement concret de nos contemporains” (Lumen fidei 51).

“La lumière de la foi ne nous fait pas oublier les souffrances du monde” (Lumen fidei 57). “La foi n’est pas une lumière qui dissiperait toutes nos ténèbres, mais la lampe qui guide nos pas dans la nuit, et cela suffit pour le chemin” (Lumen fidei 57).

6) ¡Felices fiestas! De un modo especial a quienes a lo largo de estos días trabajan para que podamos vivir en convivencia, seguridad y armonía: servicio de protocolo, medios de comunicación social, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Policía local, personal sanitario, miembros de Protección Civil, Cruz Roja, bomberos, funcionarios y trabajadores de las administraciones públicas, voluntarios, equipos de limpieza, trabajadores sociales, animadores socio-culturales y recreativos, trabajadores de hoteles, bares y restaurantes, comerciantes, artesanos, transportistas, conductores de servicios públicos, y todos los que nos atienden y orientan en cualquier circunstancia. A todos ellos les expresamos nuestro reconocimiento por su labor y nuestra gratitud por su servicio. ¡Felices fiestas en honor de san Lorenzo!

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