“Poneos en camino” (Lc 10, 3)

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Carta Pastoral de
Mons. D. MARIO ICETA GAVICAGOGEASCOA
Obispo de Bilbao

Al inicio curso 2019-2020
con vistas a la elaboración del VI Plan Diocesano de Evangelización

Queridos hermanos y hermanas.

1. Pastoral ekiturte barriari ekingo deutsagu, Ebanjelizatzearen Eleizbarrutiko VI. Egitasmoaren prestaketa ardaztzat hartuta. Ezinbestekoa dogu, beraz, erne egon eta Jaunak gure Eleizbarrutiari zer esan gura deutsan entzutea.

 Nos ponemos en camino en un nuevo año pastoral marcado por la elaboración del VI Plan Diocesano de Evangelización. Por eso es necesario que juntos nos pongamos a la escucha de lo que el Señor quiere decir a nuestra Iglesia diocesana (cfr. Ap 1, 11). La comisión del nuevo plan ha preparado un material que nos ayudará a discernir a la luz del Espíritu las iniciativas pastorales que es preciso impulsar los próximos años. La evaluación del plan que ha concluido nos ayudará también en esta tarea. Los documentos del Papa Francisco nos servirán de referencia para este discernimiento.

2. Me ha parecido oportuno tomar como hilo conductor de esta carta el pasaje que nos relata San Lucas en el que Jesús designa y envía a otros setenta y dos a la tarea de anunciar el Reino de Dios (Lc 10, 1-12)[1].

3. Como vemos al comienzo del texto, la iniciativa parte del Señor. Berak izendatzen eta bialtzen ditu ikasle misiolariak, bereak dira-eta egitekoa zein uzta. Él designa y Él envía a los discípulos misioneros, porque tanto la tarea como la mies son suyas[2]. Los envía de dos en dos, es decir, en comunión, para dar testimonio de la veracidad de lo que portan. Estos discípulos misioneros son suscitados en la oración: “rogad al dueño de la mies, que envíe obreros a su mies”. La misión nace de la oración, del ruego de la necesidad humana que pide confiadamente ayuda al Señor de la historia, al dueño de la mies.

La Eucaristía, fuente de vida y raíz de la evangelización

4. Guztiz dogu Eukaristiak sinistedunaren eta Eleizaren bizitzan dauan nagusitasunaz jabetzea, jarduera ebanjelizatzailearen iturri eta sorburu da-eta. La oración cristiana por excelencia es la Eucaristía. Desde noviembre de 2017 hasta abril de 2018 el Papa Francisco dedicó quince catequesis de los miércoles a la Eucaristía. Recordemos que Jesús dijo a sus discípulos: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día» (Jn 6, 53-54). Por eso, necesitamos renovar la conciencia de la centralidad de la Eucaristía en la vida del creyente y de la Iglesia, fuente de donde nace la tarea evangelizadora. Como nos recuerda el Papa Francisco, de la Eucaristía sacamos la fuerza para vivir el Evangelio: “¿Qué podemos responder a quien dice que no hay que ir a misa, ni siquiera el domingo, porque lo importante es vivir bien y amar al prójimo? Es cierto que la calidad de la vida cristiana se mide por la capacidad de amar, como dijo Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 35); Pero ¿cómo podemos practicar el Evangelio, sin sacar la energía necesaria para hacerlo, un domingo después de otro, en la fuente inagotable de la Eucaristía? No vamos a misa para dar algo a Dios, sino para recibir de Él aquello de lo que realmente tenemos necesidad”[3], ser testigos creíbles[4], abrirnos y permanecer en el compromiso cristiano[5], vivir y acrecentar la comunión entre nosotros en el seno de la comunión eclesial[6], y comprometernos en el servicio de los pobres, excluidos y necesitados[7]. El Papa concluye: “No debemos olvidar que celebramos la Eucaristía para aprender a ser hombres y mujeres eucarísticos. ¿Qué significa esto? Significa dejar que Cristo actúe en nuestras obras: que sus pensamientos sean nuestros pensamientos, sus sentimientos, nuestros sentimientos, sus decisiones las nuestras. Eso es la santidad: Hacer como hizo Cristo es la santidad cristiana”. (Papa Francisco, catequesis 4 abril 2018).

5. Lamentablemente, la escasez de presbíteros no permite la celebración eucarística todos los domingos en todas las parroquias. La articulación de la diócesis en unidades pastorales nos puede ayudar a redistribuir adecuadamente las celebraciones y asegurarnos de que, además del domingo, se celebre la Eucaristía diariamente en el conjunto de la unidad pastoral porque la necesitamos.

6. Las celebraciones de las Asambleas Dominicales en Ausencia de Presbítero (ADAPs) no equivalen a la celebración eucarística, si bien sirven para que la comunidad cristiana se reúna, acoja la Palabra de Dios y reciba el don eucarístico consagrado en una Eucaristía anterior. También de este modo tomamos conciencia de la necesidad de presbíteros para la celebración y la presidencia de la comunidad, no perdiendo la esperanza de que el dueño de la mies enviará los obreros que necesitamos. En este sentido, también el Papa Francisco nos recuerda que “hay comunidades cristianas en las que, desafortunadamente, no pueden disfrutar de la misa cada domingo; sin embargo, también estas, en este día santo, están llamadas a recogerse en oración en el nombre del Señor, escuchando la palabra de Dios y manteniendo vivo el deseo de la Eucaristía”. (Papa Francisco 13 diciembre 2017).

7. Abadea behar doguz ospakizun eta alkarteetan buru izateko eta itxaropenez begiratu gura deutsagu etorkizunari, uztaren jabeak behar doguzan beharginak bialduko deuskuzala-eta. Horregaitik, ekin eta ekin eskatu behar dogu otoitzean eta karisma eta ministerio guztietarako, baina beharbada premina handiagoz abade ministeriorako, bokazinoen lantzea etsi barik suspertu. Por eso debemos pedir insistentemente en la oración y fomentar sin desfallecer el cultivo vocacional a todos los carismas y ministerios, pero con mayor premura si cabe al ministerio presbiteral. Así mismo, seamos cercanos y colaboremos con el Seminario en la delicada tarea de formar los sacerdotes que nuestra diócesis necesita.

8. Así mismo, se ha avanzado substancialmente en la celebración de lo que denominamos misas familiares. Pero al no celebrarse estas Eucaristías todos los domingos provoca que en la práctica las familias acudan a la celebración únicamente los domingos señalados. Esto nos debe hacer preguntarnos si no deben ser familiares las Eucaristías de todos los domingos (o una de ellas si se celebran varias), donde es convocada la gran familia de los hijos e hijas de Dios y de este modo viviríamos en la atmósfera eucarística capaz de reunir lo disperso y lo diverso, y de recuperar a los niños, jóvenes, adultos y familias para celebrar juntos la Pascua del Señor.

La comunión, ecología indispensable para la evangelización

9. Eleiza, alkartasun-misterioa da. Behar-beharrezkoa da jarduera ebanjelizatzailerako hori bizitzea. Según el relato evangélico, el Señor los envió de dos en dos. Él mismo se rodea de sus discípulos y, de modo particular, en los momentos más significativos de su vida, estuvo acompañado de los más cercanos. La Iglesia es un misterio de comunión. Vivir esta realidad es indispensable para la tarea evangelizadora. El Papa, al hablar de las tentaciones de los evangelizadores, afirmaba de modo contundente: ¡No a la acedia egoísta, no al pesimismo estéril, no a la mundanidad espiritual, no a la guerra entre nosotros![8] En la diócesis se han ido consolidando las unidades pastorales en este espíritu de comunión y se han instituido equipos ministeriales inspirados en una misión común compartida, respetando el carisma y ministerio propio de cada uno (presbíteros, diáconos, laicos, miembros de la vida consagrada) según la encomienda pastoral que a cada uno se le ha confiado. En la evaluación del plan pastoral habéis identificado algunos retos como son: seguir desarrollando las UPs; articular mejor su relación con la diócesis; buscar y formar referentes parroquiales allí donde fuera necesario. Habéis constatado el envejecimiento de los ministros, agentes de pastoral y voluntarios. De ahí, como dije anteriormente, la necesidad de fomentar las vocaciones como respuesta personal y concreta a la llamada de Jesús[9]. El consejo pastoral diocesano ha trabajado la cuestión de la legítima pluralidad en el seno de la comunión eclesial. Sus conclusiones nos servirán para seguir consolidando y fortaleciendo la comunión de los diversos ministerios y carismas en el seno de nuestra comunidad diocesana[10].

Discipulado y envío para la misión evangelizadora

10. Belaunaldiz belaunaldi, danok behar dogu mandatari izan. Baita gure sasoiko gazteek be. Mandatari, Bera joango dan lekura joateko, gizadiak benetan itxaroten dauana Jesus dalako, guk apaltasunez eroan eta iragarri gura dogun Jesus. Hemos escuchado en el texto evangélico que el Señor designó a otros setenta y dos y los mandó a los lugares donde pensaba ir Él. El decir que eran otros setenta y dos nos habla de diferentes momentos de envío. Cada generación necesita ser enviada. También nuestra generación joven necesita ser enviada[11]. Enviados a donde piensa ir Él, pues a quien espera esta humanidad es a Jesús, a quien nosotros humildemente queremos portar y anunciar. Como afirma el Papa Francisco: “Nuestra vida en la tierra alcanza su plenitud cuando se convierte en ofrenda. Recuerdo que la misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme.” (ChV, 254).

11. Abian dan Eliza izateari buruzko funtsezko galdera: Nor joango da ebanjelizatzera? Ezer gitxi balio dabe pastoral estrategiek, ideal bikainek, gutako bakotxa eta alkarregaz, erabagiz altxatu eta, lekukotasunaz eta hitzaz, gizon eta emakume jakin batzuei, bizigiro zehatzetan, sormenez, ausardiaz, iraupenez eta beldur eta aurreretxi barik hots egitera abiatzen ez bagara. Las instrucciones son precisas ¡Poneos en camino! Hacia donde Él nos quiera enviar, hacia donde Él pensaba ir. Esto requiere de nuestra parte el discernimiento para percibir los lugares físicos, personales y existenciales donde el Señor nos quiere enviar[12]. Una pregunta fundamental sobre ser Iglesia en salida es ¿quién irá a evangelizar? De poco sirven estrategias pastorales, altos ideales, si cada uno y juntos no nos levantamos decididamente para anunciar el Evangelio con el testimonio y con la palabra a personas concretas, en ambientes concretos, con creatividad, audacia, constancia, sin miedos ni prejuicios. Estamos llamados a salir de nuestra zona de confort para adentrarnos en terrenos nuevos, invitar a gente nueva. Jesús nos envía como ovejas en medio de lobos y con esta metáfora nos habla de la sencillez y confianza que debe ser la forma del evangelizador. También tendremos que reflexionar sobre la pedagogía de la comunicación de la fe y en los medios a través de los cuales evangelizar. Cada vez adquieren mayor predominio internet y las redes sociales. Así mismo, necesitamos repensar el modo de utilizar los medios de comunicación clásicos que tenemos en la diócesis. No llevar bolsa, ni alforja, ni sandalias nos remite a la confianza en que Dios proveerá lo necesario para proclamar su mensaje. No detenerse a saludar nos habla de la urgencia y necesidad de llevar la buena nueva a esta humanidad doliente que no conoce a Jesús, con sus pobrezas materiales, humanas, existenciales y también espirituales.

12. En Bizkaia ya sólo se bautizan uno de cada tres niños que nacen. ¿No es signo suficiente de la urgencia evangelizadora? Bateatzea, sakonean, aukera hezitzailea da, bizitzarako biderapen erabakigarria. Eta Barri Ona, argi da gaur be guztiontzat. El bautismo es en el fondo una opción educativa, una orientación decisiva de la vida. Y el Evangelio sigue siendo luz para todos. Como afirma el Vaticano II en su conocida frase de Gaudium et spes: “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado… Cristo, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (GS, 22). La exhortación Evangelii Gaudium[13] del Papa Francisco se sitúa plenamente en este fundamento conciliar. Ambos textos constituyen un estímulo para no cejar en la tarea de la evangelización conscientes de la nueva época en que vivimos, de la situación real de nuestra sociedad y de que Cristo y su Evangelio son capaces de iluminar siempre y renovar profundamente la humanidad de todos los tiempos y en toda situación.

13. Lo mismo ocurre con el vertiginoso descenso de los matrimonios canónicos que han pasado en quince años de cuatro mil a quinientos. La esmerada preparación al matrimonio y su celebración, así como el cuidado cercano y personalizado de las familias es otra tarea pastoral de primer orden que requiere nuestro empeño siguiendo las orientaciones de la exhortación postsinodal Amoris laetitia del Papa Francisco.

14. Nos debe hacer reflexionar que sólo el 5% de quienes se bautizaron completan la iniciación cristiana con el sacramento de la confirmación. ¿No es cierto que resuena fuertemente la exhortación de San Pablo, “la caridad de Cristo nos urge”? (2Co 5, 14). Porque la evangelización es una cuestión de amor apasionado a Dios y a la humanidad y de anunciar el Evangelio de modo concreto a personas concretas. Requiere creatividad para transmitirlo sin enmiendas ni recortes ni colonizaciones ideológicas a las nuevas generaciones, pero necesita ser sostenido en la oración, vivir en comunión y trabajar con paciencia y constancia[14]. Necesitamos insistir en la necesidad de dar a conocer a Jesucristo a generaciones jóvenes y mayores. En Bizkaia, alrededor del 40% de centros de infancia y juventud es de titularidad eclesial. Es decir, el 40% de las familias de Bizkaia frecuentan nuestras instituciones educativas. La diócesis cuenta con 16 centros diocesanos y unos 10.000 alumnos. ¿No habría que repensar el papel que juega la escuela católica en la convocatoria y la colaboración evangelizadora para estas familias? Kristau fedearen inguruko ezjakintasuna, kristau fedearen inguruko ikuspuntu okerra, desitxuratua edo karikaturizatua, Jesusegazko bategite pertsonal eta bizia galarazoten dauan azaleko edo alde bateko ezagutza dirala-eta, ezinbestekoa da, beste behin be, Kristo kartsuki iragarteko eta “beti gure itxaropenaren barri emoteko prest izateko” konpromisoa. La ignorancia sobre la fe cristiana, una visión sesgada, deformada o caricaturizada de la misma, o un conocimiento superficial y parcial que no genera un encuentro vivo y personal con Jesús, necesitan una vez más del compromiso de anunciar apasionadamente a Cristo y de “estar siempre dispuestos a dar razón de nuestra esperanza” (cfr. 1 Pe, 15).

15. “Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan”, es decir, haciéndonos uno con ellos, que en realidad somos un nosotros, compartiendo la vida, alegrías y esperanzas, tristezas y desengaños. “No andéis cambiando de casa en casa”. A veces nos entra un prurito de estar continuamente cambiando, en una especie de huida hacia delante, sin atender a los ritmos de cada persona, a la necesidad de tiempo para que el Evangelio vaya calando, a la constancia y la maduración de los procesos y proyectos evangelizadores, a la necesidad de saber esperar y cuidar con mimo la semilla plantada del Evangelio, que precisa de cuidados pacientes y prolongados, sin desfallecer, para que el tiempo haga de la semilla del Reino un árbol en el que anide toda clase de pájaros (cfr. Mt 13, 32).

16. En esta tarea evangelizadora, se han dado avances significativos en la constitución de mesas de anuncio, la coordinación de equipos y actividades en el ámbito de las unidades pastorales, en la pastoral familiar y también con una implicación mayor de las familias en la catequesis de infancia. Pero se nos presentan retos importantes como son la incorporación de nuevos evangelizadores, su capacitación y formación, la revitalización de la pastoral de juventud según las indicaciones del Papa Francisco en su última exhortación Christus vivit dedicada a los jóvenes, el avance decidido y paciente en la puesta en práctica del directorio de la iniciación cristiana, la renovación del lenguaje en el anuncio y la evangelización, y la incorporación de las nuevas generaciones a la tarea educadora de la fe.

La paz a esta casa

17. Bakea, egiaren, maitasunaren eta zuzentasunaren emaitza da. Jaunak bere bakea, ez munduak emoten deuskuna modukoa, izten eta emoten deuskula esan deusku. La paz es fruto de la verdad, del amor, de la justicia y del perdón. El Señor nos ha dicho que nos deja y nos da su paz, no como la da el mundo (Jn 14, 27). La tarea de la reconciliación sigue siendo necesaria en nuestra tierra. La jornada anual que realizamos el primer sábado de Cuaresma quiere alentar este compromiso. La paz de Jesús es una paz nueva, don del Espíritu Santo, que nace del amor y el perdón, de la verdad y la justicia, del servicio y la entrega, de modo particular a los más necesitados, a los que sufren injusticias, a los excluidos y a quienes sufren las consecuencias de la cultura de la muerte y del descarte.

18. Behartsuek leku nabarmena izan behar dabe Jainkoaren herrian eta sinistedunen bihotzean. Dei egin jaku giza biziaren hauskortasunaz bizi-ziklo osoan, sortzetik heriotza naturaleraino, arduratu gaitezan. También el Papa Francisco ha hablado y escrito en múltiples ocasiones sobre la dimensión social de la evangelización. Los pobres deben tener un lugar privilegiado en el pueblo de Dios y en el corazón de los creyentes[15]. Estamos llamados a cuidar de la fragilidad de la vida humana en todo su arco vital, desde la concepción hasta la muerte natural[16]. En este sentido es cierto que se va fortaleciendo la conciencia de la comunidad diocesana en este ámbito; se han reforzado las Cáritas territoriales, se ha mejorado la atención y sensibilización con respecto a las personas inmigrantes y se han visibilizado mejor algunas apuestas solidarias. Pero tenemos como retos responder mejor a las pobrezas antiguas y nuevas: a quienes no encuentran un trabajo digno y adecuadamente remunerado, a los que no pueden acceder a una vivienda, a familias en crisis o desestructuradas, a las mujeres, niños y ancianos abandonados o que sufren violencia y maltrato, al acompañamiento de mujeres embarazadas con dificultades, tantas veces solas, a los enfermos o ancianos que viven en soledad, a los inmigrantes y refugiados, de modo particular menores y jóvenes no acompañados.

19. También necesitamos incorporar una nueva generación de discípulos misioneros en el ámbito social; fortalecer la vinculación de la comunidad cristiana al servicio de los pobres y excluidos, de modo que cada uno se sienta responsable en participar con la comunidad eclesial en el cuidado de los desfavorecidos y compartir los bienes con ellos. Así mismo, debemos atender mejor a la vulnerabilidad derivada del consumo de alcohol, pornografía, tóxico dependencias y ludopatías que dañan particularmente a las generaciones más jóvenes.

20. Urrutiko herrialdeetako Elizakazko lankidetzak lehentasuna dau eleizbarrutiaren zereginetan, eta zer esanik ez aurton, ezohiko hilebete misiolaria ospatuko dogu-eta. La colaboración con Iglesias en países lejanos sigue siendo una dimensión inexcusable de la vida diocesana, que debemos impulsar particularmente en este año con motivo del mes misionero extraordinario[17].

21. Es preciso establecer el vínculo sólido entre anuncio y servicio a los empobrecidos que necesitan no sólo del pan material, sino también del pan espiritual que es Cristo, que debemos ofrecer con amor y delicadeza, respetando la libertad personal. Recordamos las palabras del Papa Francisco: “quiero expresar con dolor que la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual. La inmensa mayoría de los pobres tiene una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe. La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria” (EG, 200). El gesto diocesano de solidaridad unido a la jornada mundial de los pobres nos hace tomar conciencia de esta realidad.

22. La cuestión de una ecología integral también ha sido objeto de atención a partir de las indicaciones ofrecidas por la Encíclica Laudato sí del Papa Francisco. Siendo conscientes de que la crisis ecológica tiene una raíz antropológica[18], debemos seguir generando estilos de vida y modos de consumo responsable respetuosos con el don de la creación.

Comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario

23. Soy consciente de no haber tratado muchos aspectos que no son menos importantes, pero en aras de la brevedad no pretendo ser exhaustivo. Aun así, no quisiera concluir estas palabras sin hacer referencia a la estructura necesaria para llevar adelante la tarea de la evangelización. Pastoral barrutietako eta parrokietako ekonomia eta administrazino arloko boluntarioei eskerrak emon gura deutsedaz egiten daben langaitik. Izan be, askotan, esker txarreko egitekoa da eta jenteak ez dau ezagutzen. Quisiera agradecer al personal y de modo particular al voluntariado económico y administrativo de la diócesis, de las unidades pastorales y de las parroquias la tarea que desarrollan. Es una tarea muchas veces ingrata y desconocida. Hemos mejorado en la comunicación de bienes en las unidades pastorales. También hemos avanzado en transparencia y eficiencia teniendo como horizonte la autofinanciación. Debemos seguir por este camino. Hemos recibido un patrimonio que es testimonio de la fe de nuestros antepasados: templos, edificios y monumentos que tenemos la responsabilidad de cuidar y legar en el mejor estado posible a las generaciones futuras y que también son instrumentos valiosos de evangelización y de promoción cultural. A nosotros nos interesan fundamentalmente las “piedras vivas”, a cuyo servicio están las “piedras muertas”. No queremos nada que no sea legítimamente nuestro y, todo al servicio de todos, siempre como medio para sostener la tarea evangelizadora y de inculturación de la fe, y no como un fin, ni mucho menos de carácter lucrativo.

24. Queremos responder con fidelidad y entrega a la llamada del Señor y enrolarnos con entusiasmo en el envío para hacer presente humildemente el Reino de Dios en la sociedad en la que vivimos y a la que queremos servir. Acudimos a la Virgen María en el comienzo de este curso. También Ella, tras concebir por obra del Espíritu Santo se puso en camino a servir y a llevar a Cristo a toda la humanidad. Que nos acompañe alegres y esperanzados en nuestro camino de anuncio, entrega y servicio. Con gran afecto.

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✠ Mario Iceta Gavicagogeascoa
Obispo de Bilbao

Bilbao, 21 de septiembre de 2019

 


[1] Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: `Paz a esta casa.’ Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: `El Reino de Dios está cerca de vosotros.’ En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: `Sacudimos sobre vosotros hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies. Sabed, de todas formas, que el Reino de Dios está cerca.’ Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.

[2] Si bien esta misión nos reclama una entrega generosa, sería un error entenderla como una heroica tarea personal, ya que la obra es ante todo de Él, más allá de lo que podamos descubrir y entender. Jesús es «el primero y el más grande evangelizador». En cualquier forma de evangelización el primado es siempre de Dios, que quiso llamarnos a colaborar con Él e impulsarnos con la fuerza de su Espíritu. La verdadera novedad es la que Dios mismo misteriosamente quiere producir, la que Él inspira, la que Él provoca, la que Él orienta y acompaña de mil maneras. En toda la vida de la Iglesia debe manifestarse siempre que la iniciativa es de Dios, que «Él nos amó primero» (1 Jn 4,19) y que «es Dios quien hace crecer» (1 Co 3,7). Esta convicción nos permite conservar la alegría en medio de una tarea tan exigente y desafiante que toma nuestra vida por entero. Nos pide todo, pero al mismo tiempo nos ofrece todo. (Papa Francisco, EG, 12).

[3] Papa Francisco 13 diciembre 2017.

[4] “Nosotros cristianos tenemos necesidad de participar en la misa dominical porque solo con la gracia de Jesús, con su presencia viva en nosotros y entre nosotros, podemos poner en práctica su mandamiento y así ser sus testigos creíbles”. (Papa Francisco 13 diciembre 2017)

[5] Sabemos que cuando la misa termina, se abre el compromiso del testimonio cristiano. Los cristianos no van a misa para cumplir con una tarea semanal y luego se olvidan; no. Los cristianos van a misa para participar en la Pasión y Resurrección del Señor y vivir más como cristianos: se abre el compromiso del testimonio cristiano. Dejamos la iglesia para “ir en paz” a llevar la bendición de Dios a las actividades diarias, a nuestros hogares, al ambiente de trabajo, a las ocupaciones de la ciudad terrenal, “glorificando al Señor con nuestra vida”. (Papa Francisco 4 abril 2018)

[6] “Participar habitualmente en el banquete eucarístico renueva, fortalece y profundiza el vínculo con la comunidad cristiana a la que pertenecemos, de acuerdo con el principio de que la Eucaristía hace la Iglesia, nos une a todos”. (Papa Francisco 4 abril 2018)

[7] “Participar en la Eucaristía nos compromete con los demás, especialmente con los pobres, educándonos  a pasar de la carne de Cristo a  la carne de los hermanos, en los que espera ser por nosotros reconocido, servido, honrado, amado”. (Papa Francisco 4 abril 2018)

[8] Evangelii Gaudium, 76-119.

[9] “Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo». Por consiguiente, hay que pensar que: toda pastoral es vocacional, toda formación es vocacional y toda espiritualidad es vocacional” (ChV, 254).

[10] Para profundizar en esta cuestión nos puede orientar la Carta de la Congregación para la Doctrina de la fe “Iuvenescit Ecclesia sobre la relación entre los dones jerárquicos y carismáticos para la vida y misión de la Iglesia”, de 15 de mayo de 2016.

[11] 253. Quisiera detenerme ahora en la vocación entendida en el sentido preciso del llamado al servicio misionero de los demás. Somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, prestando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos. (Papa Francisco ChV, 253)

[12] Papa Francisco Christus vivit, 283-286.

[13] Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad (EG, 27)

[14] La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. … La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia, la cual también es celebración de la actividad evangelizadora y fuente de un renovado impulso donativo.

[15] Ser santos no significa blanquear los ojos en un supuesto éxtasis. Decía san Juan Pablo II que «si verdaderamente hemos partido de la contemplación de Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que él mismo ha querido identificarse». El texto de Mateo 25,35-36 «no es una simple invitación a la caridad: es una página de cristología, que ilumina el misterio de Cristo». En este llamado a reconocerlo en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse. Ante la contundencia de estos pedidos de Jesús es mi deber rogar a los cristianos que los acepten y reciban con sincera apertura, «sine glossa», es decir, sin comentario, sin elucubraciones y excusas que les quiten fuerza. El Señor nos dejó bien claro que la santidad no puede entenderse ni vivirse al margen de estas exigencias suyas, porque la misericordia es «el corazón palpitante del Evangelio» (Gaudete et exultate, 96-97).

[16] “Este amor por los demás no puede estar reservado a momentos excepcionales, sino que debe convertirse en la constante de nuestra existencia… He ahí por qué estamos llamados a custodiar a los ancianos como un tesoro precioso y con amor, incluso si crean problemas económicos y dificultades. He ahí por qué a los enfermos, incluso en la última fase de la enfermedad, debemos ofrecerles toda la asistencia posible. Es por eso por lo que los niños por nacer siempre son bienvenidos. Por qué, en definitiva, la vida siempre debe cuidarse y ser amada desde el momento de la concepción hasta el ocaso natural” (Papa Francisco, Regina coeli 6 mayo 2018).

[17] Convocado el mes de octubre de este año para conmemorar el centenario de la carta apostólica “Maximum illud” del Papa Benedicto XV. El Papa ha elegido como lema: Bautizados y enviados; la Iglesia de Cristo en misión en el mundo. Con este mes se pretende despertar la conciencia de la “missio ad gentes” y retomar con un nuevo impulso la responsabilidad del anuncio del Evangelio.

[18] Capítulo III de la encíclica Laudato sì.

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